Un compromiso por la convivencia

Pacto social por la inmigración. Iniciativa del Gobierno Vasco

Una sociedad vasca aún más plural

1. No es fácil hacer previsiones de futuro. Sin embargo, una cosa es segura: que la Euskadi de mañana va a ser una sociedad más diversa de lo que ya es en la actualidad. Esta diversidad no es consecuencia de la inmigración extranjera. La diversidad es una característica constitutiva de todas las sociedades modernas: diversidad de condiciones y estilos de vida, de identidades nacionales, pluralidad cultural y cosmovisional, etc. También Euskadi ha sido siempre un país plural, en el que han convivido a lo largo de la historia religiones, lenguas y culturas diferentes. La diversidad es parte esencial de nuestra historia y de nuestra identidad colectiva. La inmigración extranjera ha tenido el efecto de incrementar y complejizar la diversidad ya existente en la sociedad vasca. Por ello las nuevas diversidades no deben suponer una sorpresa para la ciudadanía vasca. Al contrario, la experiencia histórica del pueblo vasco debería facilitarnos una mejor y más adecuada respuesta a la convivencia, construida a partir de un grado de diversidad que siempre nos caracterizó.

“La diversidad es parte esencial de nuestra historia y de nuestra identidad colectiva”

2. Las personas inmigrantes no son el “Otro entre Nosotros”. Son ya, de hecho, parte del “Nosotros” vasco del futuro que estamos construyendo desde ahora entre todas y todos. En realidad, en Euskadi siempre han existido varios “nosotros”. En el momento actual, se trata de construir un nosotros cívico y mínimo, renunciando a incidir sustancialmente sobre los varios “nosotros” que en nuestro país están arraigados o que puedan ir arraigándose. Una gestión democrática de la diversidad exige hoy articular combinaciones de identidades. La identidad cívica, la que deriva de la pertenencia política, deberá articularse como un espacio mínimo, amplio y abierto, con el que puedan combinarse múltiples identidades. Lo relevante es que todas las personas cuya residencia fáctica se encuentra en Euskadi constituyen parte del “nosotros” actual sin que puedan alegarse razones temporales o históricas para imponer parámetros identitarios de convivencia. La convivencia generará con carácter permanente una tensión entre el “nosotros” y los “ellos” sobre los que en cada momento articulemos nuestras relaciones sociales, pero en la construcción del “nosotros” oficial, mínimo y flexible, todas y todos tienen derecho a la participación efectiva.

“Se trata de construir un nosotros cívico y mínimo”

3. No abordamos el fenómeno de la inmigración en términos utilitaristas, sino en términos de humanidad y de justicia. Nos inspira la perspectiva de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el convencimiento de que todos los derechos recogidos en ella son patrimonio de todas y cada una de las personas. Nos inspiran también los ideales de igualdad y el principio de no discriminación, consagrado constitucionalmente en el artículo 14 y reconocido tanto en los diversos instrumentos que integran el Derecho Internacional de los Derechos Humanos como en el Ordenamiento Jurídico de la Unión Europea, erigiéndose en uno de los valores fundamentales de la Unión. Todo ello se concreta en la proclamación de la equiparación de derechos y obligaciones de la población inmigrante y autóctona dentro del marco de los valores constitucionales.

“Equiparación de derechos y obligaciones de la población inmigrante y autóctona”

4. Este reconocimiento formal de la no discriminación ha de ir acompañado de actitudes y de prácticas que favorezcan la igualdad en las prácticas cotidianas evitando prejuicios y todo tipo de trato discriminatorio. Tenemos la obligación de superar la discriminación que lleva implícita, en demasiadas ocasiones, la propia noción de “inmigrante” evitando considerar a la persona inmigrante como un mero objeto y no como sujeto de derechos. Si no apostamos firmemente por una efectiva aplicación del principio de igualdad relegaremos a las personas inmigrantes a una situación inferior respecto a la población autóctona. Y resulta inasumible aceptar el trato discriminatorio como premisa en el reconocimiento de los derechos de las personas inmigrantes. No cabe integración sin reconocimiento y garantía de los derechos para todas las personas. Todo ello exige realizar una firme apuesta por la aplicación del principio de igualdad en toda su extensión y en cualquier ámbito de la vida social, económica, cultural y política debiéndonos comprometer a prevenir, prohibir y eliminar cualquier práctica discriminatoria hacia las personas inmigrantes. En suma, resulta inaceptable que la idea universalista de los derechos humanos no esté presente, en general, en las políticas de inmigración y, en particular, en las de integración. Debemos combatir las reducciones legales de derechos y libertades fomentando políticas públicas que se nutran de la igualdad y que respeten escrupulosamente la diversidad. La ambición que inspira este Pacto es la de ser capaces de caminar como sociedad en la dirección de una ciudadanía plural e inclusiva, que haga pivotar en la práctica las libertades, los derechos y las obligaciones fundamentales de todas y de todos sobre el hecho común condición de la residencia, y no sobre la distinta condición de nacionales o extranjeros.

La inmigración y la diversidad, ventana de oportunidad para Euskadi

6. Esta perspectiva normativa, de principios, no nos lleva a desconocer el hecho cierto de que la inmigración ya está teniendo efectos muy positivos para nuestra sociedad. Efectos que pueden medirse y objetivarse, y que contrastan con los discursos que se empeñan en presentar el hecho migratorio exclusivamente como un problema. En un tiempo en el que todas las sociedades más desarrolladas se interrogan sobre su futuro demográfico –descenso de la natalidad, envejecimiento- y sobre sus consecuencias sociales y económicas –multiplicación de las demandas de cuidado, reducción de la población activa- debemos mirar con esperanza y agradecimiento el hecho de que personas procedentes de otros lugares del mundo escojan vivir sus vidas en Euskadi, aportando y compartiendo su energía y su vitalidad.

“Sólo el 19% de las personas extranjeras que viven en Euskadi tienen más de 45 años”

7. Lo mismo cabe decir desde la perspectiva estrictamente económica. Las oportunidades laborales son la principal razón que explica la decisión de emigrar a nuestro país. Las personas inmigrantes vienen a Euskadi para trabajar. Son mayoría los estudios que demuestran que la inmigración tiene efectos económicos netamente positivos para las sociedades receptoras al favorecer el aumento de la población activa y la elevación de la tasa de actividad femenina, contribuyendo a las arcas públicas a través de los impuestos directos e indirectos y las cotizaciones a la seguridad social, favoreciendo el incremento del consumo y creando nuevas iniciativas empresariales. Es importante recordar en estos momentos de crisis que la inmigración no solo ha contribuido a la prosperidad general de la sociedad, sino también que será parte de la solución a la prevista necesidad de fuerza laboral a largo plazo. Una buena gestión y acomodo de la diversidad cultural dentro de las empresas conduce a un clima de no discriminación, lo que redunda en beneficio de trabajadores y empresas. Un contexto de igualdad y reconocimiento de la diversidad también convierte en atractiva a nuestra sociedad para el talento internacional

“La inmigración tiene efectos netamente positivos”

8. No podemos perder de vista el hecho de que la población inmigrante extranjera sufre el riesgo de vivir y trabajar en condiciones de mayor precariedad y vulnerabilidad que la población autóctona. La apuesta por la diversidad debe ir acompañada de medidas efectivas que busquen construir una sociedad realmente cohesionada. El reconocimiento de la diversidad exige, para que sea real, de la existencia de políticas públicas redistributivas y universalistas que garanticen el ejercicio de los derechos sociales de todas y de todos.

“Un contexto de igualdad convierte en atractiva a nuestra sociedad para el talento internacional”

9. La diversidad es una oportunidad para la sociedad vasca. Son muchos los estudios e investigaciones que relacionan positivamente la diversidad cultural con mejoras en la creatividad, la productividad y la competitividad de las organizaciones (empresas y universidades) y de las sociedades en su conjunto. Sin duda, las sociedades más diversas son también las más prósperas. Tenemos el reto de facilitar que esa diversidad despliegue todo su potencial en los próximos años y en ello debemos poner todo nuestro empeño las instituciones y los agentes sociales. Debemos remover las dificultades existentes para el buen aprovechamiento y movilización del capital humano, ya presente o que pueda llegar, de cara a fortalecer el tejido productivo vasco, su competitividad y su potencial de internacionalización.

Mujeres e inmigración

10. Las mujeres han permanecido invisibilizadas en los discursos migratorios, entre otras cosas porque el discurso tradicional de la migración está construido teniendo como protagonistas a los hombres. Sin embargo, las mujeres han pasado de ser las “acompañantes” de los hombres, ocupando un rol secundario, a aparecer como agentes independientes, con proyectos migratorios autónomos. Existen estereotipos fuertemente arraigados en las sociedades receptoras que asocian sumisión con mujeres migrantes, negando la capacidad emprendedora y las habilidades para sobrevivir en condiciones adversas y homogeneizando realidades diversas. La discriminación sexista es una realidad global que vivimos todas las mujeres; la resistencia contra esa discriminación también es global y es un aprendizaje que migra con las mujeres junto con muchas otras cualidades. La igualdad de género es un principio fundamental para nuestra convivencia, logrado con la lucha de millones de mujeres. Es un principio irrenunciable que debe garantizarse a toda la población femenina, independientemente del su país de origen.

“La igualdad de género es un principio fundamental para nuestra convivencia”

11. Un factor que contribuye al reforzamiento de los estereotipos sexistas y a la invisibilización de los aportes de la migración femenina es que las mujeres migrantes, en una elevada proporción, han venido a cubrir los huecos laborales peor pagados, más invisibles y con menos prestigio social: el trabajo doméstico y de cuidados y el trabajo sexual. Las organizaciones y entidades que suscriben este documento manifiestan la voluntad de afrontar todas esas situaciones atendiendo en primer lugar a la dignidad esencial de esas mujeres.

12. El conflicto entre mujeres y hombres por la conciliación de la vida familiar y laboral no se ha resuelto en nuestra sociedad. Por ello, las mujeres autóctonas siguen cargando solas con buena parte del trabajo reproductivo y “resuelven” el exceso de responsabilidad y trabajo que no asumen los hombres por la vía de convertir la migración femenina en la columna vertebral del sistema formal e informal del cuidado.

13. Una política encaminada a afrontar estas situaciones de vulneración de derechos exige el control y regulación del mercado laboral del ámbito doméstico, la facilitación de las políticas de reagrupación familiar, así como la puesta en marcha de políticas sociales que permitan de forma fehaciente la conciliación laboral y familiar a todas las mujeres vascas, autóctonas e inmigrantes.


Perspectiva de integración-incorporación

14. Una gran mayoría de las personas inmigrantes aspiran a quedarse en Euskadi. Hay una voluntad mayoritaria de permanecer en esta tierra. Debemos cambiar nuestra perspectiva sobre la inmigración actual. No se trata de un fenómeno transitorio o coyuntural, sino de una realidad estructural. Esta voluntad de permanencia exige repensar las ideas vigentes y los mecanismos y procesos de empadronamiento, regularización, reagrupación y nacionalización que de esas ideas se derivan. No puede ser que las leyes no acompañen esta voluntad de permanencia, condenando a las personas inmigrantes a la excepcionalidad.

“No se trata de un fenómeno transitorio o coyuntural, sino de una realidad estructural”

15. Esta excepcionalidad forzada se pone de manifiesto cuando, por ejemplo, se elaboran previsiones demográficas en las que se sostiene que en el futuro un determinado porcentaje de la población vasca “será inmigrante”, incluyendo bajo esta categoría tanto a personas que ya viven entre nosotras y nosotros como a todas aquellas que puedan ir incorporándose a esta sociedad en el futuro. Esta perspectiva exige un esfuerzo de claridad en las categorías administrativas para no diferir sine die los procesos cotidianos de integración. Las previsiones legales deben impulsar y acompañar esta integración cotidiana de hecho, no dificultarla.

“Debemos empezar a pensar la integración desde lo concreto, desde la vida del día a día”

16. En demasiadas ocasiones la cuestión de la integración de las personas inmigrantes se aborda a partir de teorizaciones complejas, que no siempre facilitan la aproximación a la realidad más cotidiana. Acaso debamos empezar a pensar la integración desde lo concreto, desde la vida del día a día. Pensar en términos extraordinarios tiene el riesgo de pensar permanentemente en las personas inmigrantes como si estas fueran, también, unas personas fundamentalmente distintas de las personas autóctonas. Y no es así. Todas las personas compartimos una base común de humanidad que nos lleva a identificarnos con aspiraciones, ideales y experiencias universales. Ganarnos la vida decentemente, poder vivir con las personas a las que amamos, contribuir responsablemente al bienestar y al desarrollo de las comunidades en las que habitamos, tener capacidad de decisión sobre los procesos que afectan a nuestra existencia, gozar de autonomía y de respeto… todas estas son vivencias y aspiraciones que, cuando se cumplen, nos permiten experimentar nuestra pertenencia plena a una determinada sociedad.

17. Por ello debemos hacer un esfuerzo para reconocernos en las demandas, las necesidades y los problemas de cualquier otro ser humano. Cuando las personas inmigrantes expresan sus deseos o sus aspiraciones –a la participación política, al reconocimiento social, a la expresión de sus creencias- deben ser capaces de ponerse en su lugar. Tales deseos y aspiraciones no son diferentes de los que cualquier persona puede expresar. La discusión sobre su realización será siempre más humana, pero también más eficaz, si se plantea desde la cercanía y la comprensión, si el diálogo se plantea sobre los medios y los recursos existentes para su satisfacción, y no sobre las demandas en cuanto tales.

18. Entendemos la integración como un proceso bidireccional y dinámico de ajuste mutuo por parte de todas las personas que habitamos en esta sociedad. Esta formulación significa que la integración no es un estado de cosas sino un proceso social dinámico y prolongado en el tiempo, que tiene que ser continuamente reproducido y renovado, y que requiere un esfuerzo mutuo de adaptación a la nueva realidad, tanto por parte de la población inmigrada como de la sociedad receptora.

“La integración es un proceso bidireccional y dinámico de ajuste mutuo por parte de todas las personas que habitamos en esta sociedad”

19. Desde esta perspectiva, las organizaciones e instituciones firmantes de este Pacto se comprometen a poner los medios adecuados para que la diversidad que existe en la sociedad se vea reflejada también en su seno o, cuando menos, en sus actividades y en sus propuestas. Seremos más sensibles a la diversidad en la medida en que nuestras organizaciones e instituciones experimenten también ellas la vivencia de la diversidad de la forma más cercana posible.

“Que nuestras organizaciones e instituciones experimenten también ellas la vivencia de la diversidad”

Relevancia del ámbito local y de la integración cotidiana

20. Aunque la inmigración es un fenómeno global, la integración, la cohesión social y la convivencia acontecen, se gestionan y se facilitan principalmente en el espacio local. Por esta razón la labor de las instituciones más próximas a la ciudadanía –los municipios- en el ámbito de la acogida, el acompañamiento, la prestación de servicios y la convivencia intercultural está revestida de una importancia crucial. Es necesario que los ayuntamientos cuenten con criterios compartidos y recursos suficientes para llevar a cabo dicha labor de la manera más adecuada. Es en el ámbito local donde los diversos planes de integración alcanzan un mayor grado de concreción puesto que son los ayuntamientos los que perciben con mayor precisión y cercanía las necesidades de todos sus vecinos y vecinas, siendo en el seno de los municipios donde las relaciones ciudadanas se materializan en el día a día, debiendo por ello aplicarse actuaciones que redunden en una adecuada convivencia.

“La labor de los municipios está revestida de una importancia crucial”

21. En la gestión de la diversidad derivada de la inmigración en permanente proceso hacia la interculturalidad, el papel del tercer sector debe ser absolutamente relevante. Partiendo de la consideración de que la responsabilidad de los servicios y de las políticas públicas corresponde a las administraciones públicas en sus marcos competenciales, el tercer sector, en la diversa y múltiple naturaleza de sus organizaciones, debe actuar de una manera coordinada, coadyuvante y complementaria con esas administraciones públicas en todas las etapas, sistemas, recursos y programas de ese proceso hacia la plena integración de la población inmigrante (definición, planificación, implementación, seguimiento y evaluación) en un partenariado estable.

22. Las organizaciones del tercer sector, como expresión de la sociedad civil de la que emanan y dotadas como están del poder de la solidaridad frente al poder político y al poder económico, aportan el valor añadido de la proximidad, de la mayor cercanía a la realidad social de las y los inmigrantes, y ello en la pluralidad de ámbitos y servicios generales o específicos en que pueden y deben actuar, tales como programas de acogida, sensibilización de la población autóctona, participación social y cívica, papel educativo, lucha contra la exclusión social, defensa de los derechos sociales de las personas inmigrantes,...

23. La educación no formal (educación en el tiempo libre, educación de calle, animación sociocultural…) es un espacio socializador de primera magnitud.

Una educación inclusiva

24. La escuela es el espacio principal de relación entre todas las niñas y niños, el lugar de la educación formal y motor de movilidad social, al tiempo que es un espacio donde la infancia se educa para la ciudadanía. Pero además la escuela tiene un papel fundamental en la acomodación a la sociedad receptora de las hijas e hijos de la población inmigrante, ciudadanas y ciudadanos vascos del futuro. El centro escolar es, por otra parte, un espacio privilegiado para el encuentro entre las personas adultas de distintos orígenes, que tienen ocasión de trabar relación en los espacios y tiempos compartidos que entraña el acompañamiento de los hijos e hijas.

“Compartir espacio es, conocerse y estimarse es clave en el proceso de integración y de socialización de todo el alumnado”

25. El sistema educativo debe impulsar la equidad y la igualdad de oportunidades para todo el alumnado, de manera que cuando éste termine su recorrido educativo tenga las mismas oportunidades de integrarse en la sociedad y en el mercado laboral. Es hoy un importante reto para la sociedad vasca afrontar los grandes desequilibrios existentes en la escolarización de las criaturas de origen inmigrante entre las redes (sobrerrepresentación de este alumnado en la escuela pública) y los modelos (sobrerrepresentación de este alumnado en modelos con menos euskara), desequilibrios que se anuncian como fuente de desigualdad y de conflicto futuros. Especialmente preocupante es la existencia de concentraciones escolares por orígenes, es decir, centros donde hay casi únicamente alumnado de origen inmigrante y centros donde casi el total del alumnado es de origen autóctono. Compartir espacios, conocerse y estimarse es clave en el proceso de integración y de socialización de todo el alumnado.

26. Una parte del alumnado de origen inmigrante tiene necesidades educativas específicas en el sistema escolar vasco durante un periodo de tiempo que puede llegar a ser largo en determinados casos. La adecuada gestión de la diversidad y la atención a esas necesidades educativas específicas requiere conocimientos, esfuerzo y tiempo de trabajo por parte del profesorado. Por un lado es de enorme importancia la formación del profesorado, tanto inicial como continua; es labor de la administración prever e impulsar esa formación. Por otro lado, es necesario responder a las necesidades educativas señaladas con recursos suficientes, sobre todo humanos, por parte de la administración.

27. Dentro de la labor de la escuela de educar a los futuros ciudadanos y ciudadanas hay que señalar la importancia de una educación que incluya el conocimiento sobre las razones de las migraciones, la educación contra los estereotipos, el análisis crítico de las situaciones cotidianas y de los textos mediáticos, etc. En relación con ella está la educación intercultural, entendida como el desarrollo de un conjunto de competencias que todo el alumnado debe desarrollar para vivir en una sociedad plural, tales como la gestión de los conflictos, la comunicación entre diferentes, etc. La revisión de los contenidos etnocentristas del currículum y de los instrumentos escolares forma parte de esta tarea.

28. El paradigma de la escuela inclusiva proporciona el marco para situar los anteriores retos. El objetivo de la escuela inclusiva es acompañar a cada uno de sus alumnos y alumnas en el desarrollo de sus capacidades, teniendo en cuenta y comprendiendo las características de cada cual. Esta escuela, al mismo tiempo, fomenta el sentido de comunidad, el sentido de ser parte y ser aceptado. Es cierto que la escuela inclusiva es una utopía, pero también es cierto que numerosos centros y docentes están dando pasos firmes en esa dirección.

“El aprendizaje de las lenguas de las sociedades receptoras es un factor de gran importancia en la acomodación de las personas inmigrantes”

29. El aprendizaje de las lenguas de las sociedades receptoras es un factor de gran importancia en la acomodación de las personas inmigrantes. La sociedad vasca se comunica en dos lenguas, ambas oficiales. Estas lenguas se encuentran en una situación sociolingüística compleja, que es diversa según las zonas. Por otra parte, en esta sociedad se ha realizado y se está realizando un gran esfuerzo para lograr la normalización de la lengua vasca. Es tarea de la sociedad vasca facilitar el aprendizaje y el uso de ambas lenguas a las personas que llegan a ella. Es asimismo necesario que las niñas y niños de origen inmigrante tengan las mismas oportunidades que las niñas y niños de origen autóctono de aprender y usar ambas lenguas. Igualmente, habremos de reconocer y estimar las lenguas que conoce y usa la población procedente de otros países.

La importancia esencial de las narrativas y los discursos

30. Si en algún ámbito social se demuestra la importancia esencial de las narrativas y los discursos que manejamos, éste es el de la inmigración. Es éste un ámbito especialmente sensible frente a los prejuicios y los estereotipos. Por ello, las organizaciones e instituciones que suscriben este documento se comprometen a rechazar activamente todos aquellos discursos estigmatizadores sobre la inmigración, construidos sobre el prejuicio y la generalización abusiva, y llaman a la sociedad vasca a combatir las formas abiertas y sutiles de racismo y xenofobia así como a contrarrestar y denunciar los diferentes ámbitos de impunidad.

“Rechazamos activamente todos aquellos discursos estigmatizadores sobre la inmigración”

31. Los medios de comunicación son fundamentales para la construcción del ideario sobre el que construir el consenso social necesario en torno a la inmigración. Las empresas periodísticas deben promover la formación continua de sus profesionales para evitar la reproducción acrítica de estereotipos negativos y que criminalicen a los inmigrantes. Deberán poner especial atención para no tratarlos como un colectivo homogéneo y comprometerse a respetar los decálogos de buenas prácticas sobre esta materia.

“Los medios de comunicación son fundamentales”

32. Resulta de especial importancia lograr el máximo consenso posible entre los diferentes actores políticos en torno a los principios básicos contenidos en este documento, de manera que las políticas de inmigración y de integración no se vean afectadas por coyunturas electorales ni fluctúen de la mano de las diversas mayorías parlamentarias. Las entidades firmantes de este pacto se comprometen a promover políticas de firmeza en este campo similares a las que se han mantenido en la lucha contra la violencia de género o similares.

“Las polítias de inmigración y de integración no se vean afectadas por coyunturas electorales”

Un Pacto que quiere ser también práctico

33. Este Pacto Social por la Inmigración configura un marco de sentido, un compromiso básico en torno a principios y valores que, sin embargo, aspira a convertirse en un documento que también anime a la práctica. Las diversas instituciones que lo suscriben deberían esforzarse por aplicar, cada una en su ámbito, estos principios y valores, utilizándolos como elemento de autoevaluación con el fin de analizar su funcionamiento en lo que tenga que ver con la cuestión de la inmigración y la diversidad. Aunque falta mucho por hacer, ya hay diversas iniciativas en marcha; por ello, una primera tarea debería ser la identificación y localización de “buenas prácticas” de convivencia y de gestión de la diversidad en los diversos ámbitos sociales e institucionales que sirvan como orientación para esa nueva práctica.

34. Los diferentes niveles institucionales vascos ya están promoviendo políticas e iniciativas orientadas a favorecer la integración de las personas inmigrantes. El Gobierno Vasco, las Diputaciones Forales y numerosos ayuntamientos han puesto en marcha distintos programas orientados a fortalecer la integración y la convivencia, y a prevenir la xenofobia. También la sociedad civil ha sido muy proactiva en la materia, ofreciendo acompañamiento y procesos de acogida a las personas recién llegadas. Todo este trabajo tan valioso y necesario, acompañado de unas políticas sociales de corte universalista, explica en buena medida por qué en Euskadi no han surgido conflictos graves en torno a la inmigración, y la normalidad con que numerosos nuevos y nuevas vecinas de origen extranjero se han integrado.

35. La diversidad de actores institucionales y sociales que intervienen en el ámbito de la integración de las personas inmigradas ofrece importantes oportunidades y es muestra de la riqueza y pluralidad de nuestro entramado institucional y social. Como contrapartida, la eficacia exige que en el ámbito interno de la CAE se definan con claridad las responsabilidades, roles, competencias, herramientas y recursos en general de la política vasca de integración. Del mismo modo, es preciso definir los mecanismos de cooperación entre los diferentes niveles institucionales y sociales.

“Es preciso definir los mecanismos de cooperación entre los diferentes niveles institucionales y sociales”

36. La corresponsabilidad interna en el seno de la CAE debe encontrar su correlato en una mayor corresponsabilidad en el ámbito de la inmigración dentro del marco estatal. La tradicional división entre política de inmigración (gestión de flujos) –asignada exclusivamente al gobierno central- y política de integración (a posteriori)– encomendada a las comunidades autónomas y ámbito local (y foral en Euskadi), debe dar paso a una mayor corresponsabilidad y capacidad autonómica en la gestión de los flujos. Solo de esa manera es posible prever y organizar la dotación de recursos necesarios para la acogida e integración de las personas inmigrantes y sus familias, así como expresar las demandas concretas ajustadas al mercado laboral vasco.

Afrontar las dificultades en positivo y mirar al futuro con esperanza

37. Tenemos tiempo, pero no para perderlo sino para aprovecharlo. Partimos de un porcentaje relativamente reducido de personas extranjeras en Euskadi. Personas que, además, manifiestan activamente su voluntad de integración, contribuyendo como unas ciudadanas y unos ciudadanos más a la mejora de esta sociedad. Si echamos la vista atrás comprobaremos que ya ha habido otros momentos en nuestra historia de los que podemos aprender para responder adecuadamente a los tiempos que ahora nos toca vivir. Euskadi ha sido siempre tierra de migración y de inmigración.

38. En el corto plazo esta nueva realidad puede ser fuente de dificultades. No debemos ocultar este hecho, sino reconocerlo y asumirlo como algo normal en todo proceso de cambio social. Es preciso atender a la expresión de estas dificultades y acompañarlas con el fin de que puedan afrontarse y superarse de manera constructiva. Debemos ser pacientes, pero también exigentes.

39. La inmigración y las nuevas diversidades que la acompañan debe ser una oportunidad y un incentivo para volver a pensar, colectivamente, la sociedad vasca que queremos para todos nosotros y para las futuras generaciones. Si acertamos hoy con los compromisos que adoptemos y con las decisiones que tomemos estaremos poniendo las bases para un futuro mejor.

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