La inmigración como chivo expiatorio

Mugak Port54

Unzurrunzaga, Augustín

Una ola conservadora se extiende y expande por toda Europa y los Estados Unidos de América. Además de propuestas políticas, económicas, religiosas, morales, en materia de costumbres o de seguridad ciudadana, tiende a convertir a la inmigración en su conjunto, y más específicamente a la parte de ella que profesa la religión musulmana, en chivo expiatorio de las dificultades y problemas por las que atraviesan miles de personas. Nicolás Sarkozy habla de fracaso de las políticas de inmigración impulsadas en los últimos cincuenta años en Francia. Ángela Merkel ¨dice que el modelo multicultural alemán ha fracasado. En Holanda el partido de extrema derecha y anti islam PVV, dirigido por Geert Wilders, se coloca como tercera fuerza electoral después de los comicios celebrados en mayo. En Suecia, en las elecciones celebradas el 19 de septiembre, el partido de extrema derecha Demócratas de Suecia, con un programa abiertamente anti inmigración y anti islam obtiene 20 diputados, el 5,7% de los votos. El 10 de octubre, en las elecciones provinciales celebradas en Austria, el partido de extrema derecha FPO, dirigido por Heinz-Chiristian Strache obtiene un 27% de los votos en la ciudad de Viena, llegando a los mejores resultados que ese partido obtuvo en 1996. Y están Italia, Dinamarca, Hungría y Flandes. Y en las elecciones autonómicas de Cataluña, un partido de extrema derecha, Plataforma por Cataluña, estuvo a unos pocos votos de obtener representación parlamentaria, con unas posiciones que siguen la estela de sus homólogos holandeses, daneses o suecos, y en las que el Partido Popular quiere meter la cuchara en ese mismo terreno.

Francia El 30 de julio de 2010 el presidente Sarkozy pronunció un importante discurso en la Prefectura de Grenoble, en el que marcaba las pautas de actuación política de su gobierno, después de los acontecimientos ocurridos en La Villeneuve , un pueblo de 15.000 habitantes de la periferia de Grenoble, tras la muerte por disparos de la policía de Karin Boudouda. Las propuestas más importantes son:

- Ampliación de los supuestos de pérdida de nacionalidad por sanción

- Ampliación de las dificultades para acceder a la nacionalidad francesa a las personas nacidas en Francia al cumplir la mayoría de edad y que hubiesen cometido algún delito.

- Necesidad de evaluar las prestaciones que perciben las personas inmigradas que se encuentren en situación administrativa irregular.

- Necesidad de responder al fracaso de cincuenta años de políticas de inmigración en el terreno de la integración de las segundas y terceras generaciones y la transmisión de valores de la cultura francesa.

Según el presidente Sarkozy, las políticas de inmigración puestas en marcha por Francia en los últimos cincuenta años han fracasado a la hora de integrar a las segundas y terceras generaciones, y lo han hecho porque no han sido capaces de transmitir los valores de la cultura francesa a esas generaciones. En realidad, esta idea no representa nada nuevo en el universo sarkozysta. La viene repitiendo desde hace años, sobre todo desde los grandes disturbios ocurridos en diferentes puntos de Francia en los suburbios, en las ciudades periféricas de las grandes ciudades en noviembre de 2005. Está en la base de la formación del Ministerio de la Identidad Nacional y la Inmigración en el año 2007, después de ganar las elecciones presidenciales. Y también de la desastrosa discusión sobre la identidad nacional impulsada por su ministro Eric Besson a finales de 2009, y que acabó como el rosario de la aurora en febrero de 2010. Y tiene también mucho que ver con su visión sobre los problemas existentes en los suburbios, y con las medidas que desde hace años, desde que fue ministro del interior viene proponiendo, tanto en materia de seguridad como en remodelación urbana o política de la ciudad. Para Sarkozy, el problema es que hay unas personas, muchas de ellas de nacionalidad francesa y otras con estatus de inmigrantes, que no han asumido unos supuestos valores franceses, lo que las vuelve conflictivas, difícilmente integrables en la matriz republicana francesa tal y como la entiende el presidente y su partido. Así, el problema de la integración, en la versión sarkozysta, no tiene que ver con la discriminación, la segregación espacial y la ghettoización de ciertos barrios, la exclusión social, el racismo o la xenofobia. La integración deja de tener dimensión social para convertirse en un problema de gente que no ama suficiente a Francia. Pero el amor que se profesa a un país, por muy importante que le parezca a su presidente, nada tiene que ver con la ciudadanía y los derechos de las personas, que se rigen por otros parámetros. El problema es que a quienes se pide que amen al país, el país, o las autoridades que lo representan, los trata a patadas. Así, un tercio de la población que vive en las denominadas zonas sensibles vive por debajo del umbral de pobreza, que en Francia se calcula en 908 euros mensuales. Esa proporción sube al 50% en el caso de los menores. La tasa de paro alcanza el 40% en el caso de los jóvenes. La segregación étnica es cada vez más evidente. En localidades como Clichy-sous-Bois, Villiers-le-Bel, La Courneuve, Griggny, la proporción de franceses de origen extranjero sobrepasa el 60%, llegando en algunos casos al 75%. Su desapego de la política es cada día más palpable. En las últimas elecciones regionales celebradas en febrero de este año, la abstención sobrepasó el 70% en esas localidades. Según algunos especialistas, actualmente, en esas localidades, el poder de los adolescentes es sensiblemente superior al de los adultos, a lo que se añade una situación muy frágil de las mujeres, de las madres, que no pueden cumplir su función educativa. A su vez, las respuestas que desde el Gobierno se dan a los problemas de esas localidades siguen siendo eminentemente policiales, a pesar de ciertos esfuerzos hechos en materia de renovación urbana y de intentar una mayor implicación de los ministerios de sanidad y educación . (2) Si no se ataca con más decisión a todos esos problemas, el tema de los valores, por muy estimables que los consideremos, seguirá sin resolverse adecuadamente. Se quedarán en el espacio del discurso, y la realidad cotidiana circulará por otros carriles, y la exclusión social será más poderosa que la integración. La política de Sarkozy desprecia lo social, lo coloca en segundo plano frente a un más que confuso discurso identitario y una política de seguridad cargada de un enorme desprecio hacia las personas y que prioriza el castigo. Y seguirá fracasando, como ya lo hizo desde su etapa de ministro del interior, anterior a ser presidente de la república.

Alemania El 16 de octubre, en un discurso pronunciado en el congreso de las juventudes de su partido en Posdam, Angela Merkel dijo que el modelo multicultural alemán había fracasado totalmente. Calificar el modelo de convivencia e integración que ha venido funcionando en Alemania de multicultural, es ya un problema pero, más allá de los nombres que se utilicen, refleja que quienes gobiernan se encuentran a disgusto con lo que se hace. Sin despreciar los problemas que allí se dan, la relevancia que tienen ciertas situaciones de encapsulamiento comunitario, con un nivel de matrimonios mixtos, por coger un ejemplo concreto, sensiblemente más bajo que en otros países de Europa, o la dependencia de un porcentaje importante de extranjeros de las prestaciones sociales, me da la impresión que la sobreactuación de Angela Merkel tiene mucho que ver con que ha optado por hacer guiños explícitos a la derecha, tanto a la de su partido como a otra más difusa que se está subiendo muy rápidamente al carro del anti islamismo. En efecto, una semana antes de su discurso, el jefe del CSU, la rama bávara del CDU, Horst Seehofer, había declarado que Alemania no tenía necesidad de inmigrantes de culturas diferentes, como turcos y árabes, pues son más difíciles de integrar. Esas declaraciones fueron calificadas de totalmente irresponsables por Stephan Kramer, del Consejo central de los judíos de Alemania, quien añadía en el debate que está habiendo sobre la integración de la inmigración es desmesurado, hipócrita e histérico. En un sentido parecido se expresa el sociólogo Klaus Bade, de la universidad de Osnabrück, para quien, incluso en una comparación internacional, en Alemania la integración es mucho más exitosa de lo que pretende la prensa. En política de integración en los últimos diez años han pasado muchas más cosas que en los cuarenta años anteriores (3) Alemania, como señala el corresponsal de La Vanguardia Rafael Poch, “aún no tiene un partido xenófobo como Francia, Italia, Holanda o Austria”, pero desde la publicación del panfleto anti islamista de Thilo Sarrazín, se están aglutinando y saliendo a flote unas corrientes muy semejantes a las que existen en esos países. Según Rafael Poch, en Alemania la xenofobia recuerda demasiado al nazismo como para darle rienda suelta, así que se lleva por dentro. Es una tendencia muy fuerte en la mentalidad, pero hasta cierto punto subterránea.

La tendencias que se observan En una reciente entrevista publicada en el dominical de El País, el escritor búlgaro afincado en Francia Tzventan Todorov, a la pregunta de si sufrimos una especie de fascismo posmoderno, dice: Hay otros aspectos que equiparan la situación al fascismo más tradicional. Aquel se alimentaba de dos enemigos: el comunismo y los extranjeros. El comunismo ya no asusta a nadie. Hoy la amenaza son los extranjeros, los inmigrantes. Si son musulmanes, doblemente. Porque no son europeos ni cristianos. Lo grave es que la derecha tradicional, para cortar el paso a la extrema derecha, copia sus programas. No sé si es la estrategia adecuada. No lo creo . Yo tampoco lo creo, y me parece que, si se persiste en ella, es una estrategia suicida para la democracia liberal y el estado de derecho. Esa estrategia de fondo no se presenta en todas partes de la misma manera, y creo que conviene tener en cuenta esas diferencias: 1, La extrema derecha forma parte del gobierno del país. Es el caso de Italia. La Liga Norte y Alianza Nacional han conformado todos los gobiernos de Berlusconi. El gobierno asume desde dentro esas ideas e impulsa políticas acordes con ellas. En Dinamarca, el gobierno liberal conservador dejaría de tener la mayoría sin el apoyo del partido populista y xenófobo Partido del pueblo danés. 2, La derecha democrática que gobierna hace suyos determinados postulados de la extrema derecha y gana o intenta ganar votantes de esa franja. Pero a esos votantes hay que seguir alimentándoles con esas ideas, bien sea en el terreno de las políticas de inmigración, nacionalidad, seguridad u otras. La extrema derecha sigue fuera de las responsabilidades de gobierno, pero sus ideas contaminan la política y también la actividad de una parte de las personas de la derecha democrática tradicional. Es el caso de Francia (5),3 En Suecia y Holanda se está poniendo en marcha otra variante, la del apoyo externo de las organizaciones de extrema derecha al gobierno de derecha. En el caso de Holanda con un acuerdo expreso con el PVV de Geert Wilders. 4, Aquí, en el estado español, es el actual principal partido de la oposición, el Partido Popular, quien está haciendo ese tipo de movimientos, de momento concentrados en las elecciones de Cataluña, pero con un claro dejar hacer y un apoyo bastante explícito por parte de Rajoy manifestado en la entrevista publicada el domingo 31 de octubre en El País. No son buenos tiempos para la democracia. La tentación populista de derechas está creciendo muchos enteros, desde Estados Unidos a una parte importante de los países de la Unión Europea. En todos ellos el rechazo al inmigrante, y más específicamente a quien profesa la religión musulmana, es expreso, explícito. En ello hay mucho de irracional, de fantasmagórico, de manipulado, pero también refleja malestares reales que son necesarios encauzar y canalizar. Como señala en un reciente artículo Caroline Fourest, directora de la revista feminista ProChoix: De la misma forma que la xenofobia no es únicamente el fruto de un fantasma, sino que delata un desafío bien real, el multiculturalismo unido al integrismo, y la proliferación “todos fuera”, nos muestra un drama bien real, el de una democracia enferma e impotente. (6) A uno de los libros que Leon Poliakov escribió sobre la historia del antisemitismo lo tituló La Europa suicida. Hoy, ciertamente, no estamos como hace ochenta años, pero hay en el ámbito europeo políticos muy irresponsables que por ganar unas elecciones y mantenerse en el poder no dudan en alimentar los odios raciales o la estigmatización de determinados grupos sociales (7). No hay que dejarles que alimenten nuevos suicidios.

Notas:

1. La noche del 15 de julio, Karim Boudouda, de 27 años, con tres condenas anteriores por robo a mano armada, fue abatido por la policía en el pueblo de la Villeneuve, de 15.000 habitantes, en la periferia de Grenoble, en la persecución que se produjo después de atracar el casino de Urange-les-Bains. La noche del viernes 16 de julio al sábado 17, se produjeron graves enfrentamientos entre jóvenes del barrio donde residía y fue muerto Karim Boudouda y la policía. Según el informe de la policía, se quemaron unos sesenta coches, se intercambiaron disparos y fueron detenidas 18 personas. Quince días más tarde, el presidente francés pronunció su discurso en le Prefectura de Grenoble. Entre otras cuestiones, planteó la necesidad de modificar el código de nacionalidad, ampliando las posibilidades de despojar de la nacionalidad francesa si se cometían cierto tipo de delitos.

2.Datos recogidos del chat publicado en Le Monde el 27-10-2010 con el periodista Luc Bronner. Para Luc Bronner, actualmente se podría hablar de ghettoización de algunas decenas de barrios con grandes dificultades. Señala los siguientes rasgos: pobreza acumulada, tasa de paro, emergencia de formas de contra sociedad en algunos barrios con normas, relaciones sociales y jerarquías sociales muy diferentes del resto del territorio. Otros especialistas no ven nada claro que en la situación actual se pueda hablar de ghettoización. Para Danilo Martucelli, los problemas urbanos de Europa son de otro tipo que los de Estados Unidos, y no sería prudente hablar de ghettos: por su tamaño, las banlieues de Francia no llegan sino a un décimo de los ghettos americanos; por la heterogeneidad étnica; por los niveles de pobreza (ingresos, criminalidad, tasa de mortalidad infantil, enfermedades, familias monoparentales, etc); los índices de criminalidad y de peligrosidad son menores y, en USA, la violencia se ejerce en el interior del ghetto; las políticas urbanas, a un fuerte retraimiento de la acción pública en Estados Unidos, hay, en la mayor parte de los países europeos, una sobre actividad de la ayuda pública. De todas formas, para Luc Bronner, más allá de la palabra es necesario reconocer la existencia de territorios completamente al margen, enclaves, con una organización social, segregaciones urbanas, étnicas y sociales muy fuertes en algunas ocasiones.

3. Artículo de Rafael Poch publicado en La Vanguardia el 13-9-2010.

4. Entrevista con Tzventan Todorov publicada en el dominical de El País.

5. Según el estudio IFOP publicado en Le Nouvel Observateur, el 32% de los simpatizantes de UMP son favorables a llegar a acuerdos con el Frente Nacional de Le Pen. Entre los simpatizantes del FN el número de favorables sube al 62%. Ese número baja considerablemente entre los políticos de la UMP, aunque algunos de entre ellos, como el diputado Christian Vannerte y el alcalde Montfermeil Xabier Lemoine se muestran públicamente favorables. Otros, como la Subsecretaria Rama Yade, se han manifestado completamente en contra.

6. Caroline Fourest, “Legitime defiance”, Le Monde 29-10-2010. Caroline Fourest plantea en este artículo un tema que me parece interesante. Observa que la derecha populista está golpeando con trazo grueso: Pero que también la izquierda, o una parte de ella, está utilizando el mismo procedimiento, criticando a las “élites”, al “establishmen”, a los “mediócratas”. Considera que la izquierda tiene que hacer un esfuerzo por calibrar bien sus palabras, si quiere evitar que el legítimo cabreo contra el ultraliberalismo no se convierta en una especie de desconfianza generalizada. Concluye que, en una Europa envejecida, el “populismo de rechazo” tiene las de ganar sobre el “populismo de progreso”

7. El escritor Javier Cercas, dice en un reciente artículo publicado en El País semanal: “Sarkozy no pretende crear un delirante paraíso de pureza étnica en Francia, sino sólo asegurarse los votos de los simpatizantes del Frente Nacional que le llevaron a la presidencia en 2007 y que pueden mantenerle en ella en 2012. Pero un político capaz de agitar la nitroglicerina del racismo y la xenofobia ante las narices de su electorado para mantenerse en el poder es un político capaz de cualquier cosa. Lo peor es que en toda Europa están apareciendo políticos como él; lo peor es que todo indica que van a seguir apareciendo. Es peligroso. Como ha dicho Ramoneda, se empieza deportando gitanos, pero no se sabe cómo se acaba”

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