Impacto de la crisis económica, inmigración y populismo de derechas

Mugak51

Unzurrunzaga, Augustín

Según la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al cuarto trimestre de 2009, el número total de personas desempleadas en el conjunto del Estado ascendía a 4.326.500 (3.207.900 en el cuarto trimestre de 2008), de las que 3.250.300 tenían nacionalidad española (2.428.400 en el año anterior) y 1.076.200 eran extranjeras (779.400 en el año anterior). La tasa de paro, al final del año 2009, se situaba en el 18,3% de la población activa, 18,64% en el caso de los hombres y 19,07 en el de las mujeres. Respecto al trimestre anterior, el número de parados y paradas aumentó en 203.200 personas. De ellas, 133.600 tenían nacionalidad española y 69.600 eran extranjeras, el 34,25%. Al final del año 2009, la tasa de paro de las personas con nacionalidad española (incluidas las que tienen doble nacionalidad) era del 16,80%, 0,68% más que el trimestre anterior. La tasa de paro de las personas extranjeras era del 29,70%, 2,19% más que en el trimestre anterior. Al final del año 2008 la tasa de paro de las personas con nacionalidad española era del 12,52% y la de las extranjeras del 21,26% De los someros datos arriba consignados, dos cuestiones saltan a la vista. Una, que la tasa de paro de las personas inmigrantes casi dobla la de las personas que tienen nacionalidad española. Dos, que el ritmo de crecimiento del paro es sensiblemente mayor que el de la población con nacionalidad española, 2,19% en el último trimestre frente al 0,68% o, 8,44% frente a 4,28% si lo comparamos con las mismas fechas del año anterior. En el período 2000-2007, el crecimiento medio anual del PIB en el conjunto del Estado fue del 3,5%, frente a un crecimiento del 2,2%-2,4% en la UE, destacando dos sectores productivos que reclamaban una muy importante participación de mano de obra, la construcción y los servicios. Durante el período 2000-2008 se crearon 4,7 millones de empleos netos, más del 30% del empleo creado en la UE en ese lapso de tiempo. De esos casi 5 millones de empleos creados, unos 2,5 millones, prácticamente la mitad fueron ocupados por trabajadores y trabajadoras inmigrantes, Esas personas, independientemente de sus saberes y cualificaciones personales de origen, se incorporaron, en porcentajes elevados, a los sectores arriba señalados, construcción y servicios. Viendo la evolución del paro en los dos últimos años, tenemos que concluir que los y las trabajadoras inmigrantes han sido particularmente golpeadas por la crisis. Por un lado, porque una parte importante de ellos y ellas (a finales de 2007 el 63,2% trabajaba en el subsector servicios de mercado y el 15,8% en la construcción) trabajaba en los sectores con mayor destrucción de empleo. Por otro lado, por la precariedad de sus contratos de trabajo y su menor antigüedad. Lo anterior, además de hacerles más vulnerables frente a la pérdida del empleo, repercute también en todo lo relacionado con las prestaciones contributivas de desempleo y los diferentes tipos de subsidio, a lo que hay que añadir que su colchón social, relaciones familiares y red de amistades, es sensiblemente menor que el de los autóctonos. También conviene tener en cuenta que el dinero ahorrado es menor, ya que parte se envía al país de origen para hacer frente a gastos familiares que se sitúan allí. Y, para cerrar el círculo, su específica dependencia administrativa, la dependencia de un permiso de trabajo y residencia que hay que, primero conseguir y luego renovar, cumpliendo los requisitos de tener las cotizaciones necesarias y el contrato suficiente. Recapitulando, señalamos una vez más lo que en otras ocasiones veníamos diciendo: que se ha construido un tipo de trabajador y de trabajadora muy débil desde el punto de vista socio laboral, con elementos comunes con el resto de las personas trabajadoras y con elementos específicos que acentúan su fragilidad:

• Su incorporación al mercado de trabajo se ha hecho en los sectores más golpeados por la crisis, construcción y servicios.

• Obligados a lidiar con la presión proveniente del funcionamiento del mercado de trabajo: contratos temporales, contratos precarios, paro, exclusión social.

• Dependencia administrativa, dependencia de los permisos de trabajo y residencia temporales y de los mecanismos jurídico administrativos que regulan su adquisición, renovación y eventual pérdida.

• Con un colchón social más débil que el de los trabajadores autóctonos. Una red familiar más reducida, y en muchos casos dependiente de la situación administrativa del progenitor o la progenitora. Y una red social general, amistades y relaciones, normalmente más reducida.

• Dependencia de los familiares que están en origen. La crisis de aquí afecta allí, lo que aumenta la sensación de vivir partido, con los pies aquí y sin poder cubrir las obligaciones allí, especialmente el sostenimiento de los hijos y los ascendientes. Conviene, por tanto, tomar en cuenta el conjunto de la situación, lo general y lo específico, para que las respuestas que se den desde el movimiento obrero, los planes y políticas que se exijan abarquen a la totalidad de los trabajadores y trabajadoras, sea cual fuere su origen nacional, y teniendo en cuenta sus diferentes situaciones administrativas.

La política de retorno funciona por debajo de las expectativas del Gobierno. En noviembre de 2008 el Gobierno del estado puso en marcha un plan de retorno voluntario de inmigrantes extracomunitarios a sus países de origen, basado en la capitalización de la prestación de desempleo que les pudiese corresponder. Este plan, que afecta a personas provenientes de 19 países, se añade al plan de retorno voluntario de atención social, dirigido a personas extranjeras en situación de grave exclusión y que lleven en España más de seis meses. Al cabo de un año de aplicación del plan, vemos que no se cumplen las expectativas que sobre el mismo tenían los responsables del Ministerio de Trabajo. A pesar de la que está cayendo, la gente no vuelve a sus países de origen, con lo que, una vez más, vemos que las ecuaciones simples, cuando afectan a personas, no funcionan. ¿Se apuntará más gente si persisten en el tiempo los altos volúmenes de desempleo? Es posible, pero hay muchos elementos para pensar que las expectativas del Gobierno van a estar lejos de cumplirse. El número de expedientes aceptados entre noviembre de 2008 y noviembre de 2009 viene a ser inferior al 10% de lo previsto. En un año se han registrado 8.724 solicitudes de retorno, que afectan, al incluir a los familiares, a 10.305 personas. La mayoría de las solicitudes se han presentado en la Comunidad de Madrid, en Cataluña y en Valencia. Por nacionalidades, el 44% corresponde a personas de nacionalidad ecuatoriana, el 18% colombiana, el 9,7% argentina, el 8,6% peruana, el 4,1% chilena, el 3,6% uruguaya. El 93,3% de los expedientes corresponden a personas de América Latina. La cuantía media del desempleo capitalizado durante el primer año de vigencia del plan asciende a 9.148,29 euros, lo que nos da una cuantía un poco más alta que el salario mínimo interprofesional en cómputo anual, lo que nos indica que los salarios eran bastante bajos o que el tiempo de prestación capitalizado era más bien corto. A pesar de las diferencias salariales existentes entre España y los diversos países de América Latina, la capitalización media con la que vuelven es más bien escasa. En definitiva, que si su situación aquí era frágil, su plan de retorno, que implica la retirada del permiso de trabajo y residencia y la renuncia a volver en un plazo mínimo de tres años, también lo es. Antes hemos dicho que las ecuaciones simples (como hay muchas personas inmigrantes en paro, muchas de ellas querrán volver a sus países de origen), cuando afectan a las personas, en general no funcionan. Tenemos una inmigración de poblamiento, con voluntad de permanencia, a la que le ha costado muchísimo regularizar su situación y, a una parte de ella, llegar a tener permisos de residencia permanentes o de larga duración, o haber adquirido la nacionalidad española por residencia. Muchas personas han hecho esfuerzos muy grandes por reagrupar a sus familiares, y tienen hijos e hijas nacidos aquí. Nada de eso se va a dejar de la noche a la mañana sin tener unas muy claras expectativas en origen, donde también afecta la crisis económica y los sistemas de protección social (sanidad, prestaciones de desempleo, subsidios, renta de garantía de ingresos…) son mucho más débiles. Entran en danza más factores que el paro.

Crisis y xenofobia. Las épocas de crisis son propicias para que las desconfianzas hacia los señalados como diferentes se conviertan en miedo y en fobia, para identificarlos como causantes o parcialmente responsables de las dificultades que atraviesa la gente corriente que vive de su trabajo. Esas desconfianzas pueden ser de muy diverso tipo, y no sólo se producen contra inmigrantes extracomunitarios. Las demandas de protección que expresaban los trabajadores de Lindsey, en Gran Bretaña, a principios del año 2009, recogiendo la consigna lanzada por Gordon Brown en el Congreso del Partido Laborista en 2007 (crear trabajos británicos para trabajadores británicos), fueron contra trabajadores italianos y portugueses contratados por la empresa italiana IREM para realizar trabajos en la refinería de la empresa Total en Lindsey. El desplazamiento de trabajadores europeos en el marco de la Unión no tiene barreras, pero pueden darse problemas entre las directivas europeas que regulan los desplazamientos y la realidad de los convenios colectivos en un lugar concreto. Conviene tenerlo en cuenta, pues se pueden producir conflictos enrevesados, en los que se entremezclan justas reclamaciones de derechos en materia laboral con actitudes xenófobas. Aumentan las percepciones desligadas de la realidad, así como las percepciones negativas hacia la inmigración en general o hacia tal o cual grupo en concreto. Se da pábulo a generalizaciones inverosímiles relacionadas con prestaciones sociales, y se toman como buenas ecuaciones que no funcionan. Se convierte a una categoría de inmigrantes, a las personas que están en situación administrativa irregular, en responsables de las dificultades que tienen algunos municipios para hacer frente a las necesidades sociales de su población, y se adoptan decisiones abiertamente ilegales sobre el empadronamiento de esas personas. El empadronamiento, además de un derecho, es absolutamente necesario para acceder a la asistencia sanitaria normalizada, para que los hijos e hijas vayan a la escuela, para solicitar el permiso de residencia por arraigo social, o para renovar los permisos de trabajo y residencia. El ser autóctono se convierte, a ojos de algunos, en una especie de capital biológico que hay que tomar prioritariamente en cuenta. Ser de aquí, del lugar, se convierte en prioridad o en algo que merece ser especialmente protegido frente a otros que no lo son. Para algunas personas es más fácil revolverse contra quien que es más débil que él mismo, y es identificable como categoría social, que juntarse con él y pelear juntos y reivindicar lo que para ambos sería bueno. Diversas encuestas nos van indicando la existencia de ese tipo de desplazamientos en los estados de opinión de la población, aunque, pasar de las opiniones y las ideas a los comportamientos, es decir, a que tengan una expresión política más o menos organizada, es algo que se está dando de forma limitada, especialmente en Cataluña, donde han accedido a algunos ayuntamientos. En la campaña electoral de las últimas elecciones generales el Partido Popular nos mostró que no le hace ascos al populismo, a simplificar y exagerar, a hacerse eco y portavoz de posiciones que en otras partes de Europa son abanderadas por grupos de extrema derecha, a utilizar electoralmente el racismo social y el racismo popular, a dar forma política a esos sentimientos antiinmigrantes más o menos explícitos que hemos señalado más arriba. Pasadas las elecciones ha rebajado el tono, aunque en algunas zonas, Cataluña por ejemplo, ha continuado agitando esos temas1. Durante la tramitación de la nueva Ley de Extranjería sus críticas estuvieron más centradas en el control de los flujos migratorio, en el no a los sistemas de regularización extraordinarios y abogando por una inmigración seleccionada y por la firma de un contrato de integración.

Ascenso de la extrema derecha en diversas partes de Europa. Las elecciones al Parlamento europeo celebradas en junio de 2009, mostraron que la presencia electoral de las diferentes formaciones de la extrema derecha en diferentes Estados de la Unión era una realidad globalmente en aumento. En doce Estados de la Unión conseguían representación parlamentaria: 2 en Gran Bretaña, 3 en Francia, 9 en Italia, 2 en Austria, 5 en Holanda, 2 en Bélgica, 2 en Dinamarca, 3 en Bulgaria, 3 en Rumanía, 1 en Finlandia, 3 en Hungría y 2 en Grecia. En total, 35 parlamentarios. En siete de esos países obtenían más del 10% de los votos y, en dos de ellos, se acercaban al 20%: Italia, 10,2% la Liga Norte; Austria, 13,1% el FPÖ; Holanda, 17% el PVV; Bélgica, 10,7% el VB; Dinamarca, 14,8% en DF; Bulgaria, 12% el Ataka; Hungría, el 17% el JMM. Estos partidos, y otros que no consiguieron representación parlamentaria, tienen elementos comunes y también diferencias. Tienen en común su posición contraria a la inmigración, su profunda xenofobia y su nacionalismo. Pero en otras cuestiones, responden a tradiciones y realidades diferentes. Algunos de ellos tienen responsabilidades de Gobierno en sus países, y otros están lejos de ello. Todo ello hace que tengan problemas para articular estrategias comunes en el ámbito europeo, e incluso para formar grupo parlamentario propio. De hecho, la Liga Norte italiana y el Partido del Pueblo Danés (Dansk Folkeparti) se han integrado en la Unión de la Europa de las Naciones. Algunos de esos partidos, como la Liga Norte italiana, forma parte del Gobierno del Estado, es la tercera fuerza en número de votos en el conjunto del país, 12,7% en las últimas elecciones regionales, y ha obtenido 31% en el Véneto, 26% en Lombardía, 17% en el Piemonte y 13% en Emilia-Romaña, uno de los bastiones históricos de la izquierda italiana. Las elecciones municipales celebradas el 3 de marzo en Holanda han ratificado los resultados del PVV (Partij Voor de Vrijheid) dirigido por Geert Wilders, que obtuvo el 22% de los votos en la ciudad de Almere, de 187.000 habitantes, a veinticinco kilómetros de Amsterdam, y fue segundo partido en La Haya, las dos ciudades en las que se presentó. EL PVV, Partido por la Libertad, fue creado en 2006. En Holanda se celebrarán elecciones generales en junio de 2010, y las proyecciones y las encuestas lo sitúan ya como tercera fuerza, un poco por debajo de los cristianodemócratas y los socialdemócratas. Las recientes elecciones regionales celebradas en Francia nos muestran a un Frente Nacional parcialmente renacido, después del bajón que sufrió en las presidenciales de 2007. Digo parcialmente renacido pues, aunque ha ganado en porcentaje, ha perdido en número de electores. En efecto, si comparamos su resultado con el obtenido en las anteriores elecciones regionales, vemos que ha perdido 976.000 votos, prácticamente un tercio. De todas formas, ha impuesto a la UMP, el partido de Sarkozy, triangulares en la segunda vuelta en una docena de regiones, y en dos de ellas, Provenza-Alpes-Costa Azul y en Nord-Pas-de Calais ha llegado al 20%3. A pesar de la heterogeneidad de esos partidos, hay un tema que los unifica en los últimos tiempos, su oposición a la presencia de inmigrantes extracomunitarios y, de forma más específica, su oposición al islam en Europa. Después del referéndum celebrado en Suiza para prohibir la construcción de alminares, que a su vez se inspiraba en la normativa prohibicionista austriaca en vigor en los Landers de Vorarlverg y Carinthia, el antiislamismo se ha convertido en uno de sus banderines de enganche más importantes. La inmigración, el antiislamismo y las cuestiones relacionados con la seguridad han sido los temas fundamentales del programa municipal del PVV holandés en las dos ciudades en las que se ha presentado, Almere y La Haya. Lo mismo ha hecho el Frente Nacional en Francia, que copió uno de los carteles utilizados en la campaña contra los alminares en Suiza, adecuándolo al mapa de Francia, que aparecía cubierto con una bandera argelina de donde brotaban unos alminares y una mujer con velo integral y con el eslogan: no al islamismo. Para el analista francés Jean-Yves Camus, investigador del Instituto de relaciones Internacionales y Estratégicas, estamos asistiendo a una gran renovación de las derechas identitarias, a una nueva generación de partidos de la derecha radical…En Europa occidental, las derechas extremas de hoy se alejan de la referencia habitual al fascismo y a los regímenes autoritarios de la época entre las dos guerras. Analizando lo que denomina como populismo alpino, las políticas desplegadas por el partido FPÖ de Austria, la Unión Democrática de Centro (UDC) de Suiza y la Liga Norte de Italia dice: «Los tres partidos se juntan: en el margen de la Mitteleuropa, este corazón alpino vehicula recuerdos de la amenaza otomana, el fantasma del islam y el espectro de la guerra yugoslava, que está en el origen de los flujos migratorios». El dirigente del partido nacionalista y xenófobo flamenco Vlaams Belang, el diputado europeo Filip Dewinter, viene proponiendo la formación de una red de ciudades europeas contra la islamización. Nacionalismo, populismo, inseguridad, inmigración, islam, temas sobre los que las formaciones de extrema derecha europeas aglutinan a partes significativas, y en algunos casos muy importantes, del electorado de bastantes países de Europa. Algunos de esos temas podemos decir que son los de siempre. Lo nuevo es el tema del islam, la utilización del miedo al islam, la consideración de que es una religión extraña en Europa, inintegrable, por lo que hay que impedir que quienes profesan esa religión acaben contaminando Europa. El discurso radical contrario al islam no es solo patrimonio de la extrema derecha7, pero estas formaciones le dan forma política, como en su día hicieron con el racialismo culturalista, que convertía en absoluto la preservación de la diferencia cultural y de la identidad comunitaria, buscando evitar el contacto intercultural, asegurar el desarrollo separado de las culturas, los cruzamientos interétnicos y la mezcla cultural. La necesaria adaptación a la diversidad religiosa existente hoy en Europa es un tema importante, al que las fuerzas democráticas y de izquierda tal vez deberían prestarle más atención de la que hasta ahora le han prestado. La extrema derecha utiliza los miedos de la población y, como el cartel electoral del Frente Nacional de Francia insinuaba que la inmigración argelina es sinónimo de integrismo, insinuación que se generaliza a las personas que profesan la religión musulmana en Europa. Convendría huir de ese tipo de reduccionismo, de reducir la población musulmana al islam, el islam al islamismo, y el islamismo al terrorismo. Como señala Amartya Sen: «Hay varias razones por las que resulta sumamente importante prestar atención a la distinción entre, uno, ver a los musulmanes exclusiva o predominantemente en términos de su religión islámica y, dos, comprenderlos, de manera más amplia, tomando en cuenta sus muchas filiaciones, que, por cierto, incluirán su identidad islámica, pero que no necesariamente dejan de lado los compromisos que se desprenden de sus intereses científicos, sus obligaciones profesionales, sus elecciones literarias o sus filiaciones políticas» (Amartya Sen, Identidad y violencia).

NOTAS:

1. Sobre esta cuestión se puede consultar el informe sobre el racismo en Cataluña en 2009, elaborado por SOS Racisme de Catalunya.

2. Italia está dividida en 20 regiones, que se ubican en cinco grandes áreas: Noroccidental, Nororiental, Central, Meridional e Insular.

3. Francia se divide en 26 regiones, 22 situadas en el hexágono 4 extrametropolitanas

4. La nouvelle droite populiste europénne prospere sur la denonciation de l’islam, artículo de Marion Van Retenghem, publicado en Le Monde.

5. Resulta sorprendente ver lo condescendientes que son algunas personalidades nacionalistas vascas, abertzales de izquierda, con partidos abiertamente xenófobos: Artean Vlaams Belang flandriar separatista alderdiko Filip Dewinter buruzagiak dio oraintxe dela une egokia Belgikatik bereizteko: Ez dago belgikar hizkuntzarik, ez dago belgikar naziorik, ez dago belgikarrik ezer Albert erregea edo ez bada. Belgikarenak egin du. Gora Flandria askatua. Artículo publicado en Argia en noviembre de 2007.

6. Según el sociólogo Danilo Martucelli, el populismo es un fenómeno político mixto, impreciso, con muchas variantes nacionales y cono muchas manifestaciones. Tiene que ver con una crisis de legitimación, que se produce cuando los electores dejan de sentirse imaginariamente representados por el sistema político vigente. Es un sentimiento anti-élite que puede polarizarse de muchas maneras, por lo general, pero no necesariamente, con una dosis xenófoba importante. El populismo ha conocido en los últimos veinte años muchas expresiones muy diferentes en Europa. Las más conocidas son los casos de Le Pen, Haider, la Liga Lombarda (de donde luego surgió la Liga Norte), Berlusconi. En verdad, dentro de esta familia las diferencias son grandes entre movimientos populistas stricto sensu, y movimientos que es preferible caracterizar como de extrema derecha. (Danilo Martucelli, Exclusión social y diversidad cultural)

7. Por ejemplo los libros de Giovanni Sartori, La sociedad multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo, y extranjeros; el de Oriana Fallaci, La rabia y el orgullo; y el de Hirsi Ali, Mi vida, mi libertad.

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