Mario Sinay, Yad Vashem: "La enseñanza del Holocausto debe servir para diferenciar el bien del mal"

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Agirre Larreta, Anaitze

Entrevista a Mario Sinay, director del departamento de habla hispana de la Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto de Yad Vashem. Jerusalén.

¿Por qué hay que enseñar la Shoa, el Holocausto judío?

Mario Sinay. Hay que enseñar la Shoa porque tiene lecciones universales que le toca al ser humano como tal, porque la Shoa les ocurrió a seres humanos y lo perpetraron seres humanos en Europa en la mitad del s. XX. Y la lección es una versión universal que está relacionada con la ética, los valores, la moral, los derechos humanos, la democracia, la tolerancia, con el concepto básico del No matarás. Si no aprendemos la lección de la Shoa va a volver a ocurrir. Ocurrió después de la Shoa, en Europa, en Yugoslavia por ejemplo.

¿Es comparable?

M.S. No lo es, pero fue un gran genocidio. Y genocidios ocurrieron después. Uno de los lemas que nos hemos puesto en Yad Vashem es “nunca más”. Y no se refiere sólo al pueblo judío. Pero sigue ocurriendo. Ocurre en Darfur, ocurrió en Yugoslavia, en Ruanda. No se aprendió la lección.

El Holocausto no sólo le ocurrió al pueblo judío.

M.S. Ése es el gran error. No es relevante que le ocurriera al pueblo judío para enseñarlo en el País Vasco. Eso es relevante para el mismo pueblo judío y lo debe enseñar en sus comunidades. En la práctica de la enseñanza de la Shoa no se puede enseñar sin hablar del pueblo judío porque en la instancia central, el Holocausto es el intento de un pueblo de intentar acabar con otro por el mero hecho de ser judíos. O sea que no se puede no tocar el tema judío, pero no es necesario verlo desde la perspectiva judía. Hay que apuntar a una mirada universal. Todos los que tenemos valores humanistas y creemos en la paz debemos apuntar a eso. Si en España decidieran enseñar la Shoa y los testimonios van a ser de un homosexual, gitano o testigo de Jehová ¡está muy bien! Ahora bien, si se enseña la Shoa y no se menciona el tema judío pienso que no lo están haciendo correctamente. Pero no hay que centrarse en el tema judío, sino en que el ser humano se puso asesinar a sus semejantes.

Porque a veces, al oír hablar del Holocausto se tiene la sensación de que otros colectivos como gitanos y homosexuales, por ejemplo, quedan ninguneados.

M.S. Cierto, y es parte de la justicia que el pueblo judío tiene que hacer. Dejar de adueñarse de la pertenencia exclusiva del Holocausto del pueblo judío y presentarlo como valor universal. En Yad Vashem desgraciadamente, por ejemplo, el tema de las otras minorías está presentado, pero de manera muy minimalista. Es cierto que es museo del Memorial del Pueblo Judío, pero tendríamos que haber sido lo suficientemente caballerosos y abiertos para presentar también a las otras comunidades. Y están presentes, pero hay que buscarlas con lupa.

Según Yad Vashem a partir de los 12 años es tarde para educar en valores.

M.S. Nosotros pertenecemos a la escuela de Piaget en lo que respecta a la psicología evolutiva de los niños. Creemos que la formación de valores se empieza a centrar a partir de los 10-12 años. Por lo tanto hay que enseñarlo en el campo de la educación social y de la ciudadanía a los jóvenes de esa edad. Entre 3º y 6º grado. Más tarde es empezar demasiado tarde, cuando la formación de valores está ya constituida y es muy difícil influir. La ESO es ya un poquito tarde. Pero más vale abarcarlo un poquito tarde que no hacerlo. Porque hasta ahora no hubo. Si me preguntas ¿a qué edad? Pues cuanto antes mejor.

Quizás en España sea más difícil enseñarlo, puesto que ni siquiera participó en la II Guerra Mundial.

M.S. No, si nos atenemos a la idea universal de las libertades y no a la cuestión judía y queremos tratar de hacer entender los peligros que entraña el totalitarismo y la falta de democracia. Siendo nosotros, Israel y España, privilegiados en cuanto a que tenemos estados democráticos y puesto que las democracias son minoría y queremos alertar sobre a lo que puede llegar el terror de estado, la mejor manera es a través del Holocausto, que es un megagenocidio. Es el ejemplo histórico, pero no porque ocurriera a los judíos. Si enseñamos lo ocurrido a Anna Frank, no es porque fuera judía sino que hablamos del sufrimiento inflingido a una niña por el hecho de ser extranjera o así considerada.

Hablas del peligro de los totalitarismos, pero el régimen nazi llegó al poder democráticamente.

M.S. Y por eso tenemos que estar alerta las democracias. Porque un sistema puede llegar por modos democráticos a destrozarse. Lo primero que hace el gobierno nazi es quemar el parlamento, culpar a los comunistas, declarar el estado de emergencia y eliminar el sistema democrático. Lo que también es una advertencia para las democracias. Las democracias deben cuidarse. La democracia debe saber que no es libertinaje y debe defenderse de quien quiere utilizarla para destruirla y llevarla a regímenes totalitarios. Y el caso alemán es el típico.

Como metodología pedagógica para enseñar el Holocausto, dices que hay que poner cara a las víctimas, personalizar y dejar de hablar en general, de 6 millones de víctimas.

M.S. En general no tenemos la capacidad de comprensión de lo que son 6 millones de personas. 6 millones son todos los ciudadanos del estado de Israel. Es un número gigantesco. Es incomprensible, no podemos llegar a hacer entender este número, masifica, es una cosa anónima. Y para poder comprenderlo e intentar educar a nuestros jóvenes de la dimensión de lo que ocurrió, debemos buscar otra estrategia educativa. Y ésa es la personificación de la víctima. Hay un poster en Yad Vashem que dice, “no son 6 millones, son 5.999.997 y mi abuelo tal, mi abuela cual y su hijo que no conocí”. Hay que presentar la Shoa en el relato humano. Porque si no, es historia y sin ánimo de ofender, es aburrida, son fechas y datos. Una secuencia de genocidios más grandes o más chicos. Pedagógicamente la forma correcta de presentar la Shoa es a través del relato humano. A través de testimonios y lectura y diarios. Tampoco hay hacer exámenes. Son antiproductivos. Se harán preguntas irrelevantes sobre fechas y lleva a hacerlo aburrido, a memorizar temas que son irrelevantes.

¿La alternativa?

M.S. Mandar a grupos a investigar. Hoy día con todos los recursos que hay, cuando mandamos a los jóvenes a investigar aprenden muchísimo más y cosas más sustantivas que con un examen técnico y aburrido que no conduce al verdadero aprendizaje.

El Holocausto se dio en una sociedad ilustrada y con frecuencia en los textos se pone el peso en Hitler olvidando la responsabilidad colectiva.

M.S. Hay un libro de Sebastian Haffner “Diario de un alemán 1914-1933”. Recoge lo que le pasó a la sociedad alemana en el 33. Cómo se dejó llevar. Pero primero quiero reconocer que no es una actitud monolítica, hubo diversos tipos de adhesiones y hubo también oposición. De hecho los campos de concentración alemanes que se crean, no se crean para judíos, sino para los disidentes políticos. El régimen nazi utiliza 3 pilares para llevar su política adelante, propaganda, terror contra la población y leyes. Y con eso logran llevar a la masa. Hay que tener en cuenta el contexto histórico, una Alemania derrotada en la I Guerra Mundial, humillada en Versalles, con una inflación galopante. Entonces llega un nuevo régimen que ofrece el Reich de los mil años y un futuro mejor. Trabajo para todos y grandes banderas y desfiles, y ocurre un proceso de nazificación de las masas. Muchos por oportunismo, otros por ideología y principalmente por haberse sentido traicionados por los otros partidos políticos. Los que permitieron que Hitler subiera al gobierno y hiciera lo que hizo. Y por una cobardía intelectual. Los intelectuales que podían haberse opuesto callaron. La gente quería ser parte de una masa y había una gran promesa, el gran Reich.

Parece que en épocas de crisis sale a pasear el lado oscuro del ser humano. Ahora mismo estamos en una mala época, hay personas que ni siquiera tienen reconocidos los derechos de ciudadanía y es muy tentadora y golosa la idea de buscar un chivo expiatorio para la crisis.

M.S. Hay peligros en las democracias modernas y por eso la enseñanza del Holocausto debe servir de alarma en cuáles son los límites y los peligros. En que hay que saber diferenciar entre qué está bien y qué está mal.

¿A qué te refieres cuando hablas de la pornografía del Holocausto?

M.S. Creo que se ha hecho muy mal uso del Holocausto en aras de las fotos del horror. Tratando de mostrar las fotos del horror, pilas de cadáveres, mujeres desnudas antes de ser fusiladas, etc. Son fotos que chocan y provocan un efecto mágico en la gente, pero al mismo tiempo son contraproducentes porque son tan fuertes y tan violentas que no conducen a una enseñanza y en muchos casos llevan al miedo y a querer alejarse de estudiar la temática. Muchas veces se las utiliza por populismo, por causar shock y no de la manera correcta. Otras veces por no saber, por no tener conocimientos de qué podemos aprender de estas fotos. Son un anclaje en el tiempo, nos llevan a eso, son iconos. ¿Pero qué queremos enseñarle a un niño de 12 años con eso? ¿Se puede identificar un joven con una masa de cadáveres? Hay que ser muy cuidadosos con la selección de contenidos, fotos y películas especialmente. Recuerdo el caso de una profesora que quería enseñar la Shoa y utilizó la lista de Schlinder para hacerlo. Escogió la parte donde envían a las mujeres por un equívoco a la cámara de gas. ¿Qué vas a enseñar con eso? ¡Es la peor parte que se puede elegir para enseñar la Shoa! Por eso hay que intentar cortar eso y contarlo a través de testigos y testimonios. Leer diarios de niños que sufrieron en la Shoa es importante. La historia de Peter Jings por ejemplo, que tiene 14 años y cuenta cómo le quitan la bici. Si un joven de 14 lee eso se puede identificar, se entienden. Pero no se identificará con una masa de cadáveres. No digo que no se muestren, pero normalmente no se hace de forma correcta. Y este principio sirve también para los adultos.

En los libros de texto españoles el Holocausto aparece como una pequeña parte de lo ocurrido en la II G.M.

M.S. El Holocausto estuvo ausente en los manuales y técnicas de estudio en España. Y eso hay que corregirlo en aras de un estudio universal. Si no está en los libros de estudio no hay ninguna posibilidad de que llegue a entenderse. Además, por supuesto, hay que capacitar a los profesores. En Israel se recoge por ley desde los 80 la obligatoriedad de estudiar la Shoa en el colegio. Si a Israel le tomó tanto tiempo hacerlo así, entiendo que en España ocurra. Pero nunca es tarde para corregir los errores. España está en proceso, con la problemática añadida de que la educación es una materia transferida a los gobiernos autonómicos en un 40% y el tema de educación para la ciudadanía entra en ese porcentaje. Personalmente creo que no es el camino correcto. Pienso que la manera es presentar el tema abiertamente ante el público docente que tiene la responsabilidad de la temática. Yo siento que cuando lo mostramos correctamente al público docente español, éste responde correctamente. La gran mayoría de los docentes que vienen a Yad Vashem a capacitarse en el tema a un seminario de 10 días, retornan y toman el tema con seriedad y profesionalidad. Les ofrecemos ayuda y material pedagógico para utilizar en todas las edades. Estos docentes van a ser multiplicadores. Lo más importante es que capacitemos a los profesores, porque si se presenta bien los profesores comprenden la importancia del tema.

¿Cómo se accede a un curso de capacitación en Yad Vashem?

M.S. El trabajo en el Estado lo centraliza la casa Sefarad de Madrid y ellos financian la mitad del pasaje. La persona que llega a nosotros está subvencionada con una beca que le cubre la estadía, alojamiento, etc. Y vuelven impactados y motivados. No pretendemos nada más que conozcan la Shoa desde la perspectiva histórica y la pedagógica, de cómo enseñarla adecuadamente.

Quizás la dificultad de enseñarla es doble, por una parte porque no se acaba de asumir el valor universal de su enseñanza, pero también porque quizás mucha gente se muestre reticente al tratarse de un tema relacionado con el pueblo judío, y lo relacionen de algún modo con la política actual israelí con el pueblo palestino.

M.S. Por eso precisamente hacemos el esfuerzo de que se comprenda que son dos cosas que no tienen nada que ver. El Holocausto ocurre en Europa entre los alemanes y sus colaboradores contra el pueblo judío y otras minorías. El conflicto palestino-israelí ocurre en Oriente Medio y no hay ninguna relación entre uno y otro. Por lo tanto hay que diferenciar. Tú puedes claramente ser propalestino y criticar al estado de Israel y no tiene nada que ver con que enseñes correctamente el Holocausto.

Y además está también esa percepción entre mucha gente de que cuando se habla del Holocausto parece de alguna manera los judíos monopolizan el dolor.

M.S. Hay que tratar de dejar de monopolizar sobre el Holocausto. Yo no tengo ningún problema en que se empiece a estudiar por ejemplo sobre la persecución de españoles en el régimen nazi. ¡Me parece perfecto! No creo que España tenga que defender la temática judía. Aunque hay que reconocer que España en términos generales aún tiene una deuda pendiente con el Pueblo Judío. Sería de esperar que justamente tenga una reacción positiva desde este punto de vista, pero no hay que defenderlo sólo desde una posición judía, hay que tratarlo como una temática universal.

Otro aspecto que trata la pedagogía de Yad Vashem sobre la enseñanza de la Shoa, es que normalmente se presenta a los judíos como víctimas. Hacéis especial hincapié que antes de ser víctimas eran personas.

M.S. Ésa es una cuestión a trabajar. Es muy importante entender que las víctimas nacieron seres humanos libres y sólo hay que mirar las fotos y ver que vivían una vida judía plena, en colegios, movimientos juveniles, prensa, negocios, comunidad, etc. Por ejemplo, los judíos vivieron 800 años en Colonia. Hay una vida antes y hay que conocerlos. No se puede empezar en el momento en que ellos son víctimas. Estos judíos fueron los que más traicionados se sientieron. Porque eran alemanes de religión judía. No querían ser identificados como judíos, sino como alemanes. Por eso la traición es tan grande.

¿Y éste es un fenómeno general? Porque tendemos a hablar del Pueblo Judío, independientemente de dónde esté, como si antes que ciudadanos de un país fueran judíos.

M.S. En Alemania eran alemanes de religión judía. Justamente en Alemania ese sentimiento es distinto.

Yad Vashem en su estrategia pedagógica enumera 4 claves: conmemorar, documentar, investigar y educar.

M.S. Cierto. Ése es el orden de Yad Vashem, una institución que se creó por ley en el estado de Israel y la ley así lo dictamina, en ese orden. Cada factor tiene su importancia en su nivel.

Cuando normalmente en la educación recae gran parte de la responsabilidad pedagógica.

M.S. Eso es lo bonito de Yad Vashem, ha asumido las cuatro responsabilidades a la par. No una a costa de otra. Tenemos el museo como documentación y memorial de las víctimas; tenemos el instituto de investigación más importante del mundo en este campo y está la escuela internacional. El departamento europeo al cual pertenezco trabaja desde Portugal hasta Rusia en 24 países. En 18 idiomas y con un público estrictamente no judío. Para formar a los profesores porque hay diferencias críticas en enseñar la Shoa en España o hacerlo en Alemania, Austria o Yugoslavia. Es el único marco que hay de una formación sistemática.

Vuestra pedagogía se basa en la empatía, el mostrar y reconocer al otro.

M.S. Presentar a las víctimas y explicar históricamente lo que ocurrió para poder llegar a entenderlo. Y finalmente trabajar unos valores en los personas para tratar de conseguir un mundo mejor.

¿Respecto a eso, eres optimista?

M.S. Sí. Pero todo es relativo en la vida. No es blanco y negro. Hay que ver cuáles son las alternativas si no estuviésemos. España es de los últimos países que empezó a trabajar el tema, sólo hace tres años. Hemos capacitado a 200 profesores. Cuando vengo a España, a menudo, veo la evolución. Cada vez hay más colegios que lo trabajan y universidades que empiezan. Va adelante de manera positiva. Soy optimista desde ese punto de vista. Creemos que tenemos la suficiente experiencia acumulada para enseñar a hacerlo correctamente, desde un punto de vista humanístico, rescatando valores de tolerancia y democracia. Pero el proceso requiere cantidad de años.

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