Inmigración y lesbiasnismo: Dos realidades no tan lejanas

NOTA: extraído de la investigación "Visibilidad y participación social de las mujeres lesbianas en Euskadi. Inmaculada Mujika Flores. Ed. Colección Derechos Humanos “P. Francisco de Vitoria”. Ararteko, Vitoria-Gasteiz 2007

Inmaculada Mujika Flores es socióloga y psicóloga y directora Aldarte (Centro de estudios y documentación por las libertades sexuales y de atención a gays, lesbianas y transexuales.

El lesbianismo, puede ser, y lo está siendo, un motivo (aunque no siempre explicitado) para salir del país de origen y venir a la CAPV

LA INMIGRACIÓN (1)

“Occidente practica la tolerancia a distancia, virtualmente. Somos solidarios con los africanos en África, no con los de nuestro barrio”. Slavoj Zizek (2) resume en esta frase la actitud general que nuestra sociedad practica con las personas inmigrantes. Así se puede entender la contradicción que encierran los datos de la última encuesta (3) realizada a la sociedad española sobre inmigración. Según la misma, valoramos positivamente a las personas inmigrantes, pero creemos que su número es excesivo.
En una sociedad acomodada como es la de la CAPV, cada vez son más los y las inmigrantes que recibimos, constituyendo una realidad heterogénea cada día más visible (4).
Solemos suponer que las personas inmigrantes salen de sus países por necesidades y motivaciones económicas, otros intereses como los de la orientación sexual no se tienen en cuenta. Las personas inmigrantes son, por definición, heterosexuales y su identidad sexual no es un tema que se considere en los protocolos de acogida, apoyo y asistencia a la inmigración (5). Se entiende que tienen problemas más acuciantes e importantes que la opción sexual, de manera que el lesbianismo o la homosexualidad permanecen invisibles.
El testimonio de Solange Tragodara, activista lesbiana y de Perú, es reflejo de que la identidad sexual es un motivo de salida del país de origen: “en Lima fui directora de una ONG, llamada NOSOTRAS PERU, dedicada a asistir a mujeres lesbianas y bisexuales. El liderar un grupo de estas características me hizo blanco de amenazas, robos, atentados y secuestros, tanto a mi persona como a las personas más cercanas a mi entorno” (6. Solange es peticionaria de asilo, pero le ha sido denegado. Éste es un desenlace habitual en un país que deniega el 95% de estas peticiones. En España, aunque la Ley de Asilo no hace expresa mención a motivos de orientación sexual, el Ministerio del Interior concedió por primera vez, en el año 2004, a un activista Gay, John Jairo Romero, la condición de refugiado político por motivo de orientación sexual, y en septiembre de 2006 se concedió el asilo político a una pareja de activistas lesbianas colombianas amenazadas por grupos paramilitares.
En numerosos países ser lesbiana, gay o transexual no es un derecho sino un perjuicio. La homosexualidad es considerada como un pecado, una enfermedad, desviación social o ideológica; las personas homosexuales en numerosas ocasiones son acusadas de traicionar su propia cultura. Como señala Gloria Careaga-Perez (7) , en muchos países de Latinoamérica la homosexualidad no está penalizada, es más, incluso hasta se toman medidas antidiscriminatorias, sin embargo el contexto cultural y sociopolítico generalmente mantiene la discriminación contra gays y lesbianas, ejerciéndose contra ellos y ellas una violencia no reconocida y muy difícil de demostrar. Esta realidad puede ser extendida a muchos países del mundo.
Los actos contra gays y lesbianas pueden ser cometidos por policías o funcionarios del Estado en las prisiones o en otras instituciones públicas, pero estas agresiones representan la punta del iceberg. Es en el propio domicilio, en las instituciones educativas, en el lugar de trabajo y en la calle donde gays y lesbianas sufren continuamente violencias de todo tipo.
A Solange, por ejemplo, son grupos paramilitares los que la amenazan y ponen en peligro su vida. En el caso de las mujeres lesbianas la discriminación y la persecución son dobles por la condición de mujer y de lesbiana. La prevalencia en la sociedad de actitudes sexistas y homófobas engendra un clima de violencia que pone en peligro de manera particular a las lesbianas en los ámbitos donde éstas se desenvuelven: domicilio, trabajo, comunidad,… dada su condición de ser inferior por su orientación sexual.
La Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer, con inclusión de sus causas y consecuencias, ha comentado (8) : Una mujer cuya actitud es juzgada sexualmente inconveniente según las normas de la colectividad es sancionada. En muchas sociedades las mujeres no pueden tener una actividad sexual fuera del marco de un matrimonio con un hombre de su misma comunidad. Las mujeres que deciden actuar de manera que su comunidad las reprueba, por ejemplo, tener una relación fuera del matrimonio, o en el exterior de la comunidad étnica, religiosa o de clase de origen, o que optan por relaciones que no sean heterosexuales, son frecuentemente objeto de actos de violencia y de tratamientos degradantes.
Así las cosas, el lesbianismo, puede ser, y lo está siendo, un motivo (aunque no siempre explicitado) para salir del país de origen y arribar a la CAPV, especialmente después de la igualdad legal conseguida tras las reformas del matrimonio civil y la adopción.
Isabel (40 años) y Rosario (23 años) son mujeres llegadas de otros países y acogidas (porque ellas así lo sienten) por el nuestro. Aunque de orígenes distintos (Isabel es europea y Rosario mejicana), las dos reconocen que su lesbianismo es, en parte, responsable de que se encuentren en Euskadi:

Me ayudó un montón la idea de no estar en mi propio país y estar en un sitio desconocido y descubrirme. Madrid me dio mucho anonimato para poder desarrollarme como lesbiana. (Isabel)
Hay una diferencia, aquí el lesbianismo lo vivo más abiertamente. Me desenvuelvo mejor. México es un país más conservador, la gente es más cerrada, no aceptan tanto las cosas como aquí. La homosexualidad no está penalizada en México, pero tampoco hay leyes que la igualen. Todavía es un tabú. Además, en donde yo vivía siempre estaba con el mismo grupo de chicas y quería conocer gente de otros países. (Rosario)

Si la motivación de Solange para trasladarse a otro país es huir de la represión, la de Isabel es encontrar el suficiente anonimato para descubrirse como lesbiana y la de Rosario, es aparte de económica, conocer otras chicas y vivir más abiertamente su lesbianismo. Como señala Pichardo Galán (9) la opción sexual puede constituir un motivo central en la decisión de migrar, y en cualquier caso, constituye un aspecto relevante en la experiencia migratoria de aquellos gays y lesbianas que no lo valoran como motivación principal de su proceso migratorio.
Entre Isabel y Rosario, por otro lado, hay diferencias importantes en cuanto a su situación social. Isabel, aparte de estar casada con una mujer de Euskadi, tiene el estatus europeo, lo que le da garantías legales para permanecer, trabajar y residir en nuestro país sin problemas, así como mayores oportunidades para integrarse entre la población foránea; de hecho no es percibida por su entorno como inmigrante. Rosario se trasladó a Euskadi como inmigrante, cuestión ésta que define el trabajo que realiza (atención a niños y ancianos), precario y mal retribuido, que le hace tener continuos problemas con los permisos de residencia y de trabajo.

Ser mujer, inmigrante y lesbiana, tres aspectos que la vuelven más susceptible de sufrir vulnerabilidad y exclusión social

La mayor invisibilidad de la mujer inmigrante:
Rosario es muy visible como lesbiana en sus entornos más cercanos. Su madre, que vive en Euskadi con ella, y sus amigas lo saben. Le ha interesado ser visible porque de este modo se siente más cómoda y a gusto. Como muchas lesbianas tiene dos grupos de amigas, las heterosexuales por un lado y las lesbianas por otro. Comenta al respecto:

Tengo mitad y mitad. De puras lesbianas sólo tengo amigas de este país, y de chicas heterosexuales, por lo regular son del extranjero, de fuera o de mi país.

Llama la atención, tomando en cuenta la orientación sexual, la composición de sus amigas. Las de fuera son heterosexuales y las autóctonas lesbianas. Nos explica el porqué de esta diferencia entre unas amigas y otras:

Sí, a veces me pregunto por qué sólo conozco lesbianas de aquí y no latinas. Yo pienso que es porque este tema no sale a la luz. Yo sé que de Centroamérica y Sudamérica hay chicas lesbianas. Sé que las hay, pero casi no se desenvuelven, es decir no dan pasos para mostrarse como chicas lesbianas. Yo me digo que no puedo ser la única… puede que no se atrevan a desenvolverse por sus familiares, porque por lo regular vienen aquí y se traen a la familia, y si la familia no lo sabe, pues…

La visibilidad lésbica de Rosario es una excepción entre las mujeres inmigrantes. El que ella misma, aún sabiendo que las hay, no conozca otras lesbianas latinas significa que éstas, con frecuencia, ocultan su lesbianismo o escogen la doble vida como estrategia para vivirlo. Rosario menciona el rechazo al modo de vida lésbico en el seno de sus familias como una razón que está detrás de este hecho:

Tengo una amiga de México y cómo le acepta su madre es un caso contado entre muchos, una entre muchísimas. Mi madre prefiere evitar estos temas conmigo. No le gusta que salga con chicas y me dice continuamente que Como señala Rosario, las mujeres inmigrantes, por lo general se dirigen a aquellos países en los que ya tienen familiares o amistades, y una vez situadas traen a la familia de sus países de origen. Para las personas inmigrantes los recursos de apoyo comunitario y familiar se vuelven fundamentales desde el punto de vista emocional y afectivo, pero también para la subsistencia económica. Estos recursos pueden ser negados por su familia si la mujer comunica su lesbianismo y/o persiste en llevarlo a la práctica (10).

Así, con frecuencia, se oculta a la familia y a la sociedad de referencia cultural todo lo que tiene que ver con la orientación sexual. Alberto Mira (11) señala que “es obvio que entre los inmigrantes y la cultura anfitriona van a producirse choques en diversos frentes, y el de la homofobia es uno de ellos. Una consecuencia de esto es que habrá que esforzarse por visibilizar la homofobia como problema.” En la asociación ALDARTE, donde desarrollo mi trabajo, vemos que los conflictos, asociados a la lesbofobia que las lesbianas sufren en la sociedad se agravan cuando hablamos de inmigración, ya que el ocultamiento a ultranza de su lesbianismo para su comunidad les lleva a vivir en solitario las dificultades derivadas de su orientación sexual lo que les genera mayor vulnerabilidad social que a sus pares no inmigrantes. En este sentido, la especial situación de la mujer inmigrante (12), que tiene que hacer frente a fuertes presiones, no sólo de carácter social sino también familiar (excesivas cargas económicas, hijos/as, lazos matrimoniales,…) puede provocar mayores dificultades y suponer obstáculos añadidos para que se acepten y se decidan a vivir como tales.

El temor al despido si se sabe la condición lésbica:

Rosario trabaja cuidando niños y a una persona mayor. No se plantea comentar su lesbianismo en el trabajo y tiene claro que en este aspecto se tiene que aguantar por temor al despido. El tipo de trabajo que realiza es el mismo que hacen un gran número de mujeres inmigrantes empleadas fundamentalmente en el servicio doméstico: limpieza por horas, cuidado de criaturas o de personas enfermas o ancianas. “Trabajos desregularizados, mal pagados y sin contrato son las opciones para miles de mujeres inmigrantes que llegaron con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida.” (13) Los datos aportados por un estudio de UGT en el País Vasco constata los abusos hacia las inmigrantes empleadas en el servicio doméstico, de las que un 53% ha sufrido acoso sexual por sus empleadores.
El estudio de UGT (14) menciona otros abusos como: despidos irregulares, prolongaciones de jornadas o insultos xenófobos. En estas circunstancias el trabajo para las lesbianas inmigrantes, se convierte, también, en un factor muy importante de invisibilidad. Por una parte, el miedo al despido o al insulto les impide manifestar abiertamente su orientación sexual en el trabajo y por otra, las larguísimas jornadas laborales que tienen que realizar muchas de ellas (de hasta 10 y doce horas), provoca que no dispongan de tiempo real para acudir o hacer uso de los recursos que las asociaciones LGTB ponen a disposición de gays y lesbianas en horarios normales (15) de oficina.

Las lesbianas inmigrantes en el ambiente.

El ambiente es otro aspecto que aborda Rosario, del que destaca que: “el ambiente está falto de chicas latinas o de chicas que vengan de fuera. No he ido mucho al ambiente, pero alguna vez que he ido no he visto ninguna. En Madrid vi una chica de Brasil, una de Argentina y nada más. Son contadas.” Es revelador que en los espacios de sociabilidad lésbica no haya mujeres latinas (16). El rechazo a la inmigración por parte de la población foránea limita, a menudo, la fluidez de las relaciones de las personas inmigrantes con la sociedad de acogida, aislándolas en mayor medida. Se podría decir que este rechazo se refleja en las relaciones entre lesbianas foráneas y lesbianas inmigrantes.
Sin embargo, las reflexiones de Rosario no van por ese camino y afirma que, por lo menos hasta ahora, ella no ha vivido este rechazo: “hasta el momento las chicas que he conocido en el ambiente me han tratado bien”, y añade otra reflexión “pero yo siento que las chicas latinas piensan que no van a ser aceptadas por las demás, por el tema del racismo.” Ciertamente y conociendo lo que la sociedad foránea piensa y dice de la inmigración (17) hay razones fundadas para pensar que puede haber actitudes de rechazo en los ambientes lésbicos hacia las mujeres inmigrantes. La experiencia de Rosario no quiere decir que las lesbianas foráneas no estén marcadas por valores de dominación cultural que las conduzcan a prejuicios y a la exclusión de lesbianas con una cultura diferente.
Además si atendemos al siguiente relato de Rosario la cuestión es más compleja:

Yo al principio ni siquiera iba a estos lugares. Es algo de lo que tenía dudas pues me podían mirar raro. No era capaz de ir y comprobar cómo estaba la situación porque pensaba que en ese ambiente no iba a encajar. Lo que yo pensaba era que me podía relacionar mejor con chicas latinas o de países como el mío. Pero no conocía a ninguna y creía que no iba a ser capaz de lograr conocer a alguien, hasta que una amiga heterosexual me animó y me acompañó.”

Rosario tuvo que vencer sus propios miedos y recelos para acercarse y hacer uso del ambiente lésbico. Estos miedos no estaban relacionados con la propia aceptación de su lesbianismo ni con un rechazo por parte del ambiente lésbico, sino con sus sentimientos de inferioridad respecto a la población foránea y su situación de inmigrante.
Los miedos y temores de las mujeres inmigrante son los que limitan sus opciones de acceso a recursos de sociabilidad que sus pares foráneas tienen y los que provocan su inhibición y alejamiento de los lugares de encuentro lésbicos, de los bares y de las asociaciones. Los problemas emocionales que tienen muchas mujeres por el hecho de emigrar , el secretismo a ultranza con el que muchas son obligadas a llevar su deseo lésbico y la xenofobia que perciben por parte de la sociedad, hacen que algunas de ellas entren en un círculo cerrado difícil de romper y que las aísla todavía más.

Notas

(1) Se hablará de migraciones internacionales. Las migraciones internas de gays y lesbianas no se tratarán en este apartado por las importantes diferencias que tienen con las anteriores, a pesar de los puntos de conexión que puedan tener.

(2) EL PAIS viernes 23 de marzo de 2007 en CULTURA p. 52.

(3) Encuesta IESAACSIC, 2006.

(4) En 2006 el porcentaje de población extranjera en la CAPV es del 3,8%, experimentando un crecimiento del 14% respecto de 2005. Boletín Ikuspegi, Panorámica de la inmigración, agosto de 2006.

(5) ALDARTE, “Derecho de asilo de las mujeres perseguidas por motivos de género y orientación sexual. Mujeres Lesbianas y transexuales: Doble discriminación”, Bilbao, Aldarte, Centro de Atención a gays, lesbianas y transexuales, 2006.

(6) El Correo Digital, Sociedad, 24 de marzo de 2007.

(7) CAREAGA-PEREZ Gloria, “¿Es imposible introducir orientación sexual en la agenda? Una perspectiva latinoamericana”, Orientación sexual en la lucha de las mujeres, Gloria Careaga-Perez, México, D.F., El Closet de Sor Juana, WS. ILGA, 2003, p. 29.

(8) MTETWA PHUMI, “Nunca más discriminadas”, Orientación sexual en la lucha de las mujeres, Gloria Careaga-Perez, México, D.F., El Closet de Sor Juana, WS. ILGA, 2003, p. 26.

(9) José Ignacio Pichardo Galán, Migraciones y opción sexual, en O. Guasch y O. Visuales, Sexualidades. Diversidad y control social, Bellaterra 2003 p. 277.

(10) Como así hemos comprobado en más de una ocasión en los últimos años en la asociación donde trabajo.

(11) MIRA ALBERTO, “La cultura gay ha muerto. Viva la cultura gay”, Revista Archipiélago, Madrid, nº 67, octubre 2005, p. 38.

(12) Ver los artículos que conforman el nº 9 de la revista MUGAK sobre Mujer e inmigración. Se puede consultar en http://revista.mugak.eu/articulos/list_by_portada/30.

(13) JULIANO DOLORES, Excluidas y marginadas, una aproximación antropológica, Madrid, Cátedra, 2004, p. 222.

(14) EL PAIS jueves 22 de marzo de 2007 p. 43.

(15) Una dificultad para quedar con Rosario con el objetivo de realizar la entrevista fue la falta de tiempo y el no encontrar una hora viable. Por otra parte una de las dificultades que en ALDARTE hallamos para que acudan lesbianas inmigrantes es la falta de tiempo de ellas y el no poder acomodar sus horarios de trabajo a los de las actividades.

(16) Algo que no es difícil de comprobar, al menos en Bilbao.

(17) La revista MUGAK saca a la luz trimestralmente un análisis de las informaciones e imágenes prejuiciosas y estereotipadas que sobre la inmigración y las personas inmigrantes producen los medios de comunicación.

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