Expulsar a Marruecos es condenar a muerte

EXPULSAR A MARRUECOS ES CONDENAR A MUERTE

Seis inmigrantes fueron asesinados a tiros la madrugada pasada por la policía marroquí.
Ocho inmigrantes más han muerto en los últimos veinte días en su desesperado intento de cruzar la valla, como mínimo cinco de ellos tiroteados.
Veinticuatro inmigrantes han muerto de sed en el desierto (seguramente son más, nos limitamos a las muertes contrastadas) como consecuencia de la política marroquí de trasladar a la frontera sur, en pleno desierto del Sáhara, a los inmigrantes expulsados desde territorio español para abandonarlos a su suerte ante centenares de kilómetros de arena.
Miles de inmigrantes malviven durante meses en la frontera con Ceuta y Melilla, hostigados por la policía marroquí, golpeados, extorsionados, víctimas de cualquier abuso.
Muchos de los inmigrantes golpeados, tiroteados, expulsados, habían presentado solicitud de asilo por ser víctimas de persecución en sus países de origen, y encuentran en lugar de la protección que exige la normativa internacional un trato igual o peor que el que recibían en el lugar de donde se vieron forzados a huir.
Marruecos no es el único responsable de esta escalofriante situación. El abismo de desigualdad entre ricos y pobres, causa principal de las migraciones, aumenta progresivamente a nivel mundial: no sólo son insuficientes e inadecuadas las políticas de cooperación, sino que el sistema económico provoca el empobrecimiento del continente africano. El sida afecta a un porcentaje alarmante de la población ante la pasividad internacional. Es prácticamente imposible que las personas que provienen de países subsaharianos puedan entrar de forma legal en Europa, como sugieren algunos responsables políticos en un alarde de cinismo: las leyes de extranjería les cierran la entrada. A pesar de la inestabilidad generalizada del continente, Sierra Leona es el único estado africano considerado como país en conflicto en las políticas de asilo.
Lo que ha sucedido durante el último mes no es absolutamente nuevo, pero ahora ya no podemos mirar hacia otro lado. Hemos visto el miedo, la persecución, los puntos de sutura en las manos destrozadas por las alambradas, los heridos, los muertos.
Estos hechos deberían indignarnos y avergonzarnos. En primer lugar, un grito: ¡son personas! Acto seguido, las medidas necesarias para el respeto de sus derechos en la situación inmediata. En segundo lugar, una reflexión obvia: ¡unas verjas más altas provocan más muertes, pero no eliminan la necesidad de emigrar! Acto seguido, políticas realistas, es decir, que se responsabilicen de las consecuencias del modelo de mundo que creamos.
En lugar de esto, se multiplican las vallas, se militariza la frontera, se expulsa a los inmigrantes a un país donde serán golpeados, quizás tiroteados, probablemente expuestos a la muerte en el desierto. Esta noche ha salido un barco con 70 personas expulsadas a Marruecos, tal como había anunciado ayer el ministro del Interior. La cumbre hispano-marroquí, así como las últimas declaraciones del ministro de Exteriores y de la vicepresidenta del Gobierno, avalan esta política.
Desde SOS Racismo:

- Condenamos rotundamente esta expulsión masiva, y exigimos que cese inmediatamente cualquier expulsión, al menos mientras no haya absoluta seguridad de que los derechos humanos son respetados en territorio marroquí. Es increíble que cualquier gobierno, y más un gobierno socialista, muestre tal grado de desprecio por los derechos de las personas.

- Exigimos una investigación que analice la actuación de la policía española, y que sancione cualquier vulneración de los derechos humanos.

- Exigimos la retirada inmediata de las tropas españolas de la frontera de Ceuta y Melilla. Los intentos de entrada de personas desesperadas no son un problema militar, ni deben ser tratados como tal.

- Pedimos que, en el ámbito estatal e internacional, se abra un proceso de debate sobre las políticas migratorias vinculado a las políticas de cooperación y desarrollo, y a la universalización de los derechos humanos, y no vinculado a la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico como ocurre habitualmente.

SOS RACISMO
7-10-2005

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