Las mujeres de verdad tienen curvas...y mucho más

Las mujeres de verdad tienen curvas y… mucho más

Arantxa Gurmendi

Durante la pasada edición de la Feria de Teatro celebrada en San Sebastián, la compañía donostiarra ADOS presentó con un grandísimo éxito, su nuevo espectáculo “LAS MUJERES DE VERDAD TIENEN CURVAS” de la autora chicana afincada en EE.UU. Josefina López. Al igual que el público que me rodeaba, quedé totalmente atrapada por estas cinco mujeres (cuatro cubanas+una vasca transformada en cubana) que con un derroche de energía, buena interpretación y buen humor, nos fueron presentando la dura batalla de la emigración y su subsistencia: soledad, ilegalidad, clandestinidad, precariedad, amores, desamores, sueños, ilusiones etc. etc..
No podía resistirme a hablar con estas actrices sobre la obra y de sus experiencias propias como cubanas emigradas al estado español. Y con su desparpajo y simpatía, Lilliam Kouri, Sara Cozar, Edelweiss Hernández, Mª Isabel Díaz y Yeye Báez me acompañaron a tomar un café y disfrutamos juntas charlando para MUGAK.

Arantxa Gurmendi. Esta obra ha sido escrita desde la propia experiencia de la autora. ¿En qué medida la experiencia de esta mujer, ella misma emigrante, se acerca a vuestra experiencia personal?

Mª Isabel. En la medida que somos emigrantes, igual que ella. Lo único que cambian las circunstancias, el lugar y el espacio. Ella es de origen mejicano y vive en EE.UU., nosotras somos de origen cubano y estamos aquí en este país.

Lilliam. Y hemos tenido que trabajar también en diferentes cosas. En Cuba, trabajábamos de actrices, porque estudiamos eso y ejercíamos en eso. Aquí al principio hemos tenido que hacer muchas cosas, cuidar niños, trabajar en restaurantes de camareras y muchísimas cosas más.

Mª Isabel. En el 906 … (risas colectivas). La línea erótica caliente. Vende mucho, ser latina y ser erótica. Yo tuve que hacer eso en Barcelona y trabajé una sola semana porque para mí era demasiado violento. No por lo que yo tenía que hacer, sino por lo que me hacían a mí. Las llamadas eran terroríficas. Pero vendía mucho tener como un acento latino, porque es como el tópico de que las latinas somos las eróticas y sexuales. Y había que decir cosas así, describirte como una figura. Bueno si yo fuera como me decía en esas llamadas telefónicas, que medía 1,80, 60-90-60, no hubiera podido trabajar en esta obra.

Qué pensasteis cuando sale un casting pidiendo actrices de digamos… talla grande.

Edelweiss. Yo había estado haciendo una función en Pamplona con mi grupo de teatro. Es un cabaret, en el que se baila muchísimo. Yo había dejado dos meses de hacer la función y había engordado un poco. Cuando llegué al casting Garbi me dijo: me parece que estás muy flaca. Y yo estaba aterrada porque estaba engordando como una foca y no podía hacer la otra función y le contesté si me das trabajo, yo engordo.

Yeye. A mí, me pasó algo parecido, Carmen me avisó de este casting y le agradezco lo que me decía, rízate el pelo, que lo tienes muy lacio, eres muy francesa… trata de ir un poco al solarium, ponte ropa, un abrigo, que no te vean tan delgada, prepárate a tope. Intenté hacer algo, pero ni me ricé el pelo ni pude ir al solarium, y bueno, era imposible, Efectivamente en el casting, a la primera vez fue imposible, porque lo que estaban pidiendo era de hermosas a gorditas y yo estaba un poco lejos de ello. Pero, tuve suerte y se creó este personaje que se siente gorda y demás.

Mª Isabel. Además la suerte de Yeye es la desgracia de otra actriz que justo por un problema de no estar legalizados sus papeles no pudo estar en la obra cuando ya había ensayado un mes entero y tenía el personaje, le faltaba muy poco para terminar el montaje, y eso es una de las cosas que ocurren en este país. A veces reúnes todas las condiciones, pero si no estas en regla no puedes trabajar y siendo emigrante es muy complicado estar en regla porque es todo un mecanismo diabólico que es como el pez que se muerde la cola: Si no tienes permiso de trabajo no tienes residencia y no te pueden hacer permiso de trabajo si no tienes residencia.
Es un círculo vicioso que no se sabe cómo está creado, pero es así, y es destructivo.

Lilliam. Y la mayoría de las veces, cuando llegas, llegas con un visado de turista, aunque lo hayas pedido en tu país, porque yo por ejemplo, venía a hacer un documental y pedí un permiso de trabajo, pero no te lo dan. En la embajada de España en Cuba me dieron un visado de turista, y al final ese visado aquí no se puede renovar y es un problema terrible. Entonces no puedes trabajar, porque no te pueden contratar legalmente para lo que tu viniste y tuve que hacer otras cosas diferentes para poder comer.

Mª Isabel. Te contratan en negro, con unas condiciones que se puede decir que son de explotación, bajos salarios, sin seguridad social, sin ningún tipo de protección. Realmente es complicado ser emigrante en cualquier lugar.

Podemos decir que de alguna manera, todo lo que se refleja en la obra sobre las condiciones de la emigración, como el miedo a la migra, la soledad, la clandestinidad, las malas condiciones laborales, etc. se asemeja mucho a lo que cualquier emigrante vive en cualquier país en el que se encuentre.

Mª Isabel. La obra es que está tomada justo de la realidad, es muy verídico todo lo que pasa. Por eso es tan interesante. Porque no hay ficción en esta historia. La ficción está en la situación, pero está basado en la pura realidad.

¿Creéis que el hecho de haber planteado el tema en tono de comedia hace que el público acepte la obra más fácil que si se le hubiera dado un carácter de drama o de tragedia, porque realmente lo que ocurre con la emigración es bastante trágico, no?

Mª Isabel. Yo creo que hay muchas maneras de transmitir mensajes y no solamente de forma dramática se puede hacer reflexionar a la gente. De hecho, creo que de la obra la gente sale muy comprometida, muy concienciada de lo que está pasando. Hay gente que no se entera, si vives al margen de esa realidad no tienes por qué saberlo.

Lilliam. En clave de comedia acude mucha más gente al teatro y entonces les llega el mensaje que igual de otra forma no irían a ver la función. Es una forma muy inteligente de mandar ese mensaje para que mucha gente que están lejos de esta realidad, se identifiquen un poco con los emigrantes.

Está siendo una obra de gran éxito de público. ¿Van también emigrantes a verla? Qué opinión les merece.

Lilliam. Sí, cómo no. Yo he visto algunas cubanas que nos han esperado fuera, y estaban felices, les gustó mucho la obra, la pasaron muy bien y sí, todas han pasado trabajos.

¿Les gusta que se hable de esos problemas?

Lilliam. Sí, les gusta, les ayuda, y además se sienten identificadas con esa realidad. Les ha tocado de cerca y además se sienten bien viendo a compatriotas en las tablas, trabajando aquí que hacía rato que no nos veían.

Mª Isabel. De todos modos, yo le estaba diciendo justo la otra noche a la China (Lilliam.) ¿tú te imaginas el teatro lleno de marroquíes o de chinos?, que no pueden darse el lujo de venir al teatro y pagarse una entrada que no es cara con relación a lo que a lo mejor puedan pagar la gente que es de aquí, pero para un emigrante, para mí por ejemplo es casi prohibitivo ir al teatro, porque es caro, es un lujo. Y lo lamento mucho porque es mi profesión y tendría que estar más al tanto de todo los espectáculos que se estrenan pero realmente en la vida cotidiana no puedo darme ese lujo. Por tanto yo creo que un día debemos hacer una función de beneficencia para emigrantes, gratis, se la pasarían bien. Pero no como gheto, no me gusta separar, creo que un emigrante aquí se debe de integrar, como de hecho se integran. Me gusta que la gente esté mezclada y puedan vivir en coexistencia. Además sería una relación con el público totalmente distinta quizás, no lo sé porque no lo hemos hecho, habría que verlo.

¿Os conocíais de antes?

Lilliam. Casi todas.

Mª Isabel. La China es el motor impulsor. Ella fue la que nos puso en contacto.

Lilliam. Mª Isabel y yo estudiamos juntas en el Instituto Superior de Arte de la Habana. Mª Isabel es una actriz muy conocida en Cuba, muy famosa, ha hecho mucha televisión, cine, teatro. A Yeye también la conocía porque habíamos trabajado juntas, porque en la compañía de teatro donde ella trabajaba, yo entré a trabajar también. A Sarita la conocí porque fue alumna mía en el TAE. Donde yo doy clases. Edelwais era la única que no conocía y la conocí en el casting. La otra chica que alterna personaje con Sarita también la conocía de Cuba, habíamos trabajado juntas también.

Edelweiss. Ellas no me conocían a mí. Pero yo conocía el trabajo de ellas de antes. Yo llegué al casting y flipé muchísimo. A ti no te conocía porque llevo mucho tiempo fuera de Cuba, pero a Mª Isabel sí, la admiraba muchísimo, entonces de pronto encontrarme trabajando con ella, qué suerte.

Me da la impresión de que al montar la obra estaban ahí las ideas de Garbi, pero que después ha habido también bastante trabajo colectivo de aportaciones precisamente porque os sentís bien en la historia.

Sara. Para mí, el proceso de ensayos entre otras cosas fue muy divertido. Hubo muchas aportaciones, en este caso más de ellas, como era una obra de cubanas. Desde el momento que entrábamos al ensayo estaban cantando, bailando. Al final yo también con ellas. El proceso ha sido una gozada, todo durante los casi dos meses que estuvimos ensayando. Creo que se ha reflejado en la obra que lo pasábamos bien, nos divertíamos, aunque eran muchas horas de ensayo pasaban rápido… y eso se ve en la obra. Por eso gusta tanto también.

Mª Isabel. En la versión de Josefina había más protagonismo para los personajes Ana y Estela y en ésta, cuando empezamos el proceso de montaje, Garbi nos dijo que cada una teníamos que hacerlo más grande, que quería igualdad de protagonismo para todas las actrices, por tanto hubo que trabajar y fue muy rico. Garbi es una creadora muy abierta, una directora que te deja hacer y pone sus pautas por supuesto.

¿Os habéis sentido bien trabajando aquí con una compañía no cubana?

Lilliam. Garbi es una gran directora de actores y nos trabajo muchísimo y yo me sentí super bien. El proceso aquí es más rápido que en Cuba. En Cuba cuando tienes una temporada de teatro estás todo el tiempo del mundo hasta que se agota, hasta que ya no va nadie. No es como aquí, es más difícil luego. Pero se trabaja más despacio. Aquí se trabaja a un ritmo muy acelerado. Y al principio le decíamos: pero Garbi tanta letra para mañana, pero luego nos adaptamos al ritmo de aquí y super bien.

Yeye. Lo que pasa que allí se toma todo el tiempo del mundo en el proceso con los profesores, los sicólogos, el grupo, la asistente de dirección, también el vestuario se demora, la producción es más lenta, etc. Y eso le ayuda al actor más en lo que es crear.
Aquí te violenta más a la actriz, te impulsa. En mi caso también fue bastante violento porque como no pasé el casting porque estaba muy delgada, pero la tristeza de otra chica fue mi alegría. El mundo es así desgraciadamente. Ojalá resuelva pronto el tema de los papeles, que creo que pronto los tendrá y hubiésemos compartido el personaje que hubiese sido lo ideal. Todo fue muy rápido para mí, doce días de ensayo y ya, fue violentísimo.

Y qué hace una chica como tú Sara, infiltrada en este núcleo de cubanas

Sara. Eso digo yo. Al principio tenían una actriz que es cubana y vive en Madrid que iba muy bien con el personaje, porque era pocholita y una chica muy guapa pero que tenía problemas con los papeles. Entonces, se encontraron con problemas para encontrar otra actriz cubana joven y Liliana que había sido mi profesora les habló de mí. Me llamaron para el casting de un día para otro y me pasé la tarde ensayando el acento de cubana con dos compañeras del TAE que me decían no vayas porque no das el pego. Tuvimos que retrasar la prueba por cuestiones de trabajo y en la semana de plazo que me quedó me preparé viendo películas cubanas, y aquí estoy.

Otra de las cosas que llama la atención en la obra, en sentido positivo, es el desparpajo y la frescura con la que abordáis la gordura, sobre todo me refiero a las más pocholitas, ¿Estaba impuesto por el guión? ¿Os sentisteis bien?

A coro. Siiiiiiiii!

Sara. A mí me llamó mucho la atención que cuando llegamos a esa escena en los ensayos la tranquilidad con la que todas (porque a mí también me daba vergüenza) cuando tuvo que ser, todas nos quitamos la ropa sin ningún tipo de problemas desde el primer día de ensayo.

Es uno de los momentos más chocantes para el público. Quizás cuando rompen con la emoción contenida a lo largo de la obra. Os desatáis vosotras y ayudáis al público a que lo haga.

**Lilliam***. Pienso que hay que asumir el cuerpo con sus defectos y virtudes y todos tenemos, hasta los delgados tienen defectos. Hay que vivir y disfrutar el tiempo que estamos en la tierra Además en la moda de hoy se usan a las chicas flacas y antes se usaban las gorditas e igual otra vez se usan las gorditas. Así que estamos implantando la moda retro.

Mª Isabel. Yo por ejemplo, mi experiencia es que soy bastante desinhibida en mi vida. Soy gordita desde hace mucho tiempo por lo tanto lo tengo más que asumido. Pero lo ví en el guión por una cuestión de estética, porque no quería que estuviera fea le propuse a Garbi ponerme una combinación. Pero pensé, hablando de un taller con ese calor, esta mujer no se pondría combinación debajo de su ropa, pues no queda otra hay que ponerse en braga y sujetador y adelante. Y así ha sido

Lilliam. Las gorditas también son bonitas ¿¿eh??

Mª Isabel. No hay mejor aderezo que la carne sobre el hueso.

Lilliam. Mª Isabel tiene cantidad de fotos lindísimas, desnuda, fotos artísticas. También hizo un videoclip con Miguel Bosé que sale preciosa, con transparencias.

De todos los temas que trata la obra, con qué parte de vuestro personaje os quedáis cada una.

Sara En el caso de Ana por la ilusión que tiene por estudiar por no quedarse con esa realidad con la que no se conforma. Que aunque esté trabajando y esté bien ella tiene la ilusión de ir a la universidad, de estudiar, de desarrollarse como persona.

Mª Isabel. Para mí el momento que tiene que ver más con mi intimidad dentro de la obra es cuando la Pancha dice que quiere tener un hijo y no puede, porque no se queda embarazada. Y ese es también mi sueño, tener un bebe, pero el tiempo se me acorta. Tengo en ese momento el mismo conflicto que Pantxa. Tengo ya 39 años, no tengo pareja y me hubiera gustado mucho tener un hijo.

Edelweiss. En el casting me dieron la opción de Estela o Ana y tras leer la obra me quedé flechada con Estela, me dije, soy Estela. Yo he vivido también estar cuatro años ilegal, entonces esa capacidad de lucha que tiene ella para crear un taller, para trabajar, forma parte de mi bagaje. No he montado un taller pero me he tenido que formar aquí en Navarra y eso fueron ocho años de mucho trabajo para reunir el dinero y poder estudiar y conseguir lo que era mi sueño.
Yeye. Me alegro de que nos hagas esa pregunta. No lo había pensado, pero, y está feo hablar bien de uno mismo, pero estos días lo he dicho mucho, Rosalía es muy buena persona y yo intento serlo. Es con lo que me quedo. Por lo demás es muy distante a mí. Es una chica desesperada por buscar un amor, esclava de la moda, y todo eso está muy lejos de mí.

Lilliam. Yo me identifico con Carmen sobre todo en el amor a sus hijas y a la familia, porque para mí eso es fundamental. Yo tengo dos hijas también y eso es lo más grande del mundo. Aparte de vez en cuando un pescozón porque se portan mal, trato de darles muchos besos y cariño también.

Estáis encantadas supongo con haber tenido la oportunidad de participar en esta obra. No lo digo solamente por el hecho de hacer teatro sino por participar en esta obra con sus orígenes y su contenido y la repercusión que está teniendo.

Mª Isabel. Cuando a mí no me gusta una obra de teatro, como en Cuba que teníamos tanto trabajo, en cosas que te gustaban y cosas que no. Si te toca una obra que no te gusta yo digo que es como si te acostaras con un hombre que no te gusta, y esta obra es todo lo contrario; el hombre que adoro, el sexo mejor, el disfrute más grande. Para mí cuando la Txina me propuso para la obra, y la leí me fascinó.

Edelweiss. Para mí es mi segundo trabajo como actriz en teatro y cuando me dijeron con cubanas, digo no, esto no pude ser, yo no me voy a despegar nunca. Terminas en Navarra, estudias en Navarra, vives en Navarra y lo más que aspiras es trabajar con gente de aquí, pero trabajar con cubanas y con éstas además que son unos pedazo monstruos, qué ilusión.

Lilliam. Yo estoy super feliz de estar en esta obra, agradezco a Garbi la confianza y que nos tenga a todas aquí y me gustaría que otros directores de teatro, cine, TV, lo que sea nos vean y que sepan que aunque en este caso estamos haciendo de cubanas, y Sarita también y no lo es, que nosotras también podemos hacer otro tipo de personajes, que nos abran las puertas y que sean más abiertos y que confíen, que podemos hacer otros acentos también.

Ahora, a mis simpáticas amigas les esperan innumerables actuaciones por todo el Estado y se les ve felices frente al panorama profesional inmediato y de futuro que les abre a cada una de ellas este bombón de obra. Desde aquí les deseo MUCHA MIERDA! como decimos entre los teatreros. Yo ya he disfrutado del espectáculo, ahora os toca a los que todavía no habéis visto esta valiosa función.

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