Nueva inmigración africana en España: inmigrantes subsaharianos

Nueva inmigración africana en España: inmigrantes subsaharianos

Gómez Fayrén, J. Y Bel Adell, C.
Profesores Titulares de Geografía Humana
Universidad de Murcia

1. Importancia y origen de la inmigración africana

El crecimiento del número de africanos llegados a España en los años noventa, es quizás el rasgo más característico de la inmigración en nuestro país en la última década del siglo XX, tan sólo entre 1997 y 1998 el porcentaje de variación del total de extranjeros se estima en 18% mientras el colectivo africano creció un 25,68%. Este conjunto se elevaba a 179.487 personas con residencia legal en 1998, el equivalente a un 25% del total de residentes extranjeros en España. Por países el predominio de magrebíes es total 81,8% en 1998. No obstante otras nacionalidades originarias de África han hecho su aparición más recientemente, son las que corresponden al África Subsahariana que suponen el 17,6%. Lo más interesante de este grupo, no es su número sino la tendencia que apunta hacia el crecimiento de llegadas en los próximos años, como se desprende de las variaciones porcentuales positivas experimentadas entre 1997 y 1998 por todos los países y, en especial, por los originarios de Mauritania, Nigeria, Malí, Senegal etc.
Los residentes africanos de 16 y más años con (Permiso de Trabajo) PT en vigor a 31 de Marzo de 1999 sumaban 148.075 lo que supone el 23,5% del total extranjeros con PT. Por Comunidades Autónomas Cataluña con el 31,1% tiene la mayor concentración de africanos mayores de 16 años y con permiso en vigor y a gran distancia de las que le siguen: Madrid con 16,2,% y Andalucía 15,9%. La Comunidad Valenciana y Murcia aparecen a continuación con el 6,1% y 6% respectivamente, el resto de Comunidades presentan porcentajes bastante inferiores. El número de magrebíes y en particular de marroquíes determina los datos anteriores, no obstante el volumen de Senegaleses y otros africanos empieza a ser significativo, según estos datos, superando los 27.000 a nivel nacional. De manera que en 1999 las cifras reducen al 81,75% el grupo magrebí, mientras que los procedentes de otros lugares de África superan el 18,24%.
Por otra parte los datos reflejados por el OPI de trabajadores extranjeros con Alta Laboral en la Seguridad Social (ALSS) en la misma fecha, 31 de Marzo de 1999, indican el mantenimiento de la concentración africana en Cataluña aunque en menor proporción 26,1% seguida de Andalucía con 16,3% y Madrid con 15%; tras ellas se sitúa Murcia con 12,7%. De nuevo son los magrebíes los que predominan. Las trabajadores con ALSS son en un 82,5% magrebíes y en un 17,4% procedentes del resto de África.
En definitiva todas las variables reseñadas, indican que durante los últimos años, aunque todavía de forma tímida, se observa la tendencia a la diversificación de los lugares de origen de la población africana residente en España.

2 Subsaharianos en España

2.1. Antecedentes: Inmigrantes en Melilla y Ceuta

A finales de 1991 comenzaron a llegar africanos subsaharianos a Melilla como solicitantes de Asilo. La continua afluencia de inmigrantes de distinto origen y condición dificultaron las condiciones de vida, creándose fuertes tensiones hasta llegar a enfrentamientos derivados de la heterogeneidad del colectivo, anglófonos, francófonos, musulmanes, cristianos, etc. Tras algunas protestas y movilizaciones de parte del colectivo inmigrante, diversas intervenciones de la Delegación del Gobierno y las presiones recibidas, la Administración Central decide la salida paulatina de todos los que se encontraban en Melilla, de manera que entre octubre de 1992 y noviembre de 1993 pudieron ser trasladados a la Península todos los extranjeros, comprometiéndose Cáritas a su acogida. Lo mismo se repite en 1994, en esta ocasión es Melilla Acoge junto con la corporación local quien asume la acogida. Desde esta fecha y durante los años sucesivos, sigue aumentando el número de llegadas y su traslado a la Península con la activa colaboración, en el proceso de acogida, de diversas ONGs.
Algo similar, pero con cierto retraso, ocurrió en Ceuta, ciudad comercial y multicultural en la que conviven desde hace siglos cuatro culturas: católica, musulmana, hebrea e hindú con graves problemas carenciales especialmente entre la población musulmana que progresivamente crece. Su situación geográfica le ha impuesto la condición de ser guardiana de la puerta sur de la Unión Europea. En la década de los noventa y en particular a partir de 1994 no han cesado de llegar africanos de los más diversos países subsaharianos a esta ciudad. A consecuencia de una serie de incidentes, la Administración local instaló a los subsaharianos, unos 300, en el campamento de Calamocarro y desde ahí se programa con la colaboración de las ONGs, la salida paulatina hacia la Península. Durante los años 1997 y 1998 se han sucedido una serie de actuaciones que intentan paliar el tema, pero no se ha encontrado la solución, siendo las más decisivas las encaminadas a realizar la Operación de Acogida especial, con la consiguiente salida hacia la Península de los inmigrantes subsaharianos que cumplían los requisitos de la misma. Esta medida modificó sustancialmente la situación de ambas ciudades y puso de relieve la necesidad una intervención bien meditada y planificada por parte de la Administración Central que aborde el problema en su globalidad.
La primera operación de acogida iniciada en octubre. de 1996 y finalizada el 21 de diciembre de 1997, dio lugar al traslado a la Península de 1.410 inmigrantes y consistía en: a) en el traslado a la Península de los inmigrantes provistos de un Salvoconducto; b) posteriormente eran documentados con una Cédula de inscripción que se les otorgaba en las mismas ciudades a quienes carecían de pasaporte, y c) una Autorización para trabajar, ambas autorizaciones por un año. Estas operaciones se realizan a través del “Programa de Acogida y acceso al empleo para inmigrantes subsaharianos de Ceuta y Melilla” (M°de Trabajo y Asuntos sociales, 1998). El eje que nuclea todo el Programa es dotar al inmigrante de la documentación por la que sea reconocido, ya que únicamente ésta posibilita la estancia y el acceso al empleo. Está concebido para los inmigrantes subsaharianos en situación irregular que se encuentran en las ciudades de Ceuta y Melilla, pudiendo acogerse al programa sólo aquéllos que pretendan fijar su residencia y desarrollar su vida laboral en España. Han participado inmigrantes procedentes de más de 29 países, siendo los grupos más numerosos los procedentes de Malí, Nigeria y Liberia, seguidos de los que vienen de Zaire, Senegal y Somalia. En todos los casos. se trata de países sometidos a un extremo empobrecimiento y/o en situación de guerra o conflictos de intensidad media. así como conflictos sociopolíticos que desembocan en étnicos y culturales. Las ONGs implicadas en la acogida fueron: ACCEM. ANDALUCÍA ACOGE, CÁRITAS ESPAÑOLA. CEAR, CEPAIM, CRUZ ROJA, FAIN, en realidad son Federaciones que engloban a varias Asociaciones, o aquellas como Cáritas y Cruz Roja que tienen implantación en todo el territorio nacional.
Terminada la operación que no dio el resultado previsto de descongestión de las ciudades, se replantea la situación y se acuerda que antes del 22 de febrero de 1998, sean trasladados a la peninsula la totalidad de los mismos, salvo aquellos que estuviesen incursos en causas judiciales o los que no pudiesen hacerlo por enfermedad. Esta operación de carácter extraordinario comprende 1.418 inmigrantes y las ONGs que los acogen son las mismas que en la primera, y se realizará en similares condiciones y con los mismos objetivos y actuaciones, dando como resultado el traslado de 2.828 subsaharianos. En 1999 se reanuda la Operación salida, con algunas modificaciones en las condiciones de acogida.
En resumen y por diversos procedimientos, desde 1996 a diciembre de 1998 el gobierno junto con las ONGs ha trasladado a 6.039 inmigrantes con una media de permanencia o estancia de 6 a 12 meses (FAIN,1998 99). Prosiguiendo las salidas en 1999 a través de lo que se ha llamado la “Operación choque”. Desde finales del mismo y durante los primeros meses del año 2000, la corriente inmigratoria subsahariana se ha intensificado y orientado aceleradamente hacia el archipiélago Canario reproduciéndose en las islas, la ausencia de condiciones adecuadas para atención y absorción de las numerosas y continuas llegadas, circunstancia que ha llevado a los responsables de distintas instituciones públicas y privadas, a solicitar del Gobierno Central una redistribución de estos inmigrantes por el territorio nacional y que hoy se plantea, como la única salida posible a la presión ejercida por la permanente afluencia de inmigrantes procedentes del África Negra hacia el archipiélago. La suma de todo esto ha dado lugar a que su número sea ya significativo y muy visible, y merezca una atención particularizada.
Varios hechos gravitan sobre la imparable llegada de africanos: el “efecto llamada” provocado por la organización de redes y la aparición de mafias; las dificultades para impermeabilizar las fronteras en sí, ante una presión cada vez más intensa y dramática, provocada por una población de centenares de millones que claman por la vida, éxodo plenamente justificado si se tiene en cuenta la permanencia en África de conflictos armados y condiciones de pobreza extrema. La circunstancia de que se venga aplicando de forma ordenada una clara discriminación positiva a los subsaharianos que acceden de forma irregular a Ceuta y Melilla, con la acogida temporal, tal como ha quedado expuesta, con documentación para residir y trabajar legalmente en España, son circunstancias todas ellas, que motivan a venir y afianzan una clara tendencia a incrementarse.

2. 2. Perfil del colectivo subsahariano

Para caracterizar el grupo de inmigrantes subsaharianos llegados a España, se tendrán en cuentas diversas variables que permitirán dibujar un perfil muy aproximado, advirtiendo que corresponden sólo a una muestra, aunque variada, del colectivo que se ha podido observar empíricamente, sin embargo es lo suficientemente significativa para garantizar el rigor de los resultados.
Se ha manejado documentación nacional procedente de diversas entidades de carácter privado y otras contenidas en la estadísticas oficiales: Anuario de Migraciones y OPI (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales), Anuario de Extranjería (Ministerio del Interior); así como los resultados del trabajo de campo extraídos de la Observación Participante durante los meses de permanencia en Ceuta de un grupo de subsaharianos; entrevistas a una muestra, tomada al azar, entre las personas que han ido llegando en ese tiempo, resultando un 20% de la población residente a lo largo del mismo, que ha oscilado entre 1000 y 2000 personas.

2. 2. 1 Cuántos son y de dónde vienen

Al enfrentarnos con esta variable del número, es decir, cuántos subsaharianos realmente han llegado a España, surgen muchas preguntas y no se encuentra una respuesta satisfactoria ni convincente. ¿Son muchos los subsaharianos que llegan a nuestro país? ¿Son pocos? ¿Van a seguir viniendo? ¿Cómo regular los flujos para que su llegada pueda ser bien acogida? Muchos, pocos, demasiados, bastantes…, es una mera convención. Lo que sí se puede afirmar es el flujo de los subsaharianos se ha iniciado y no se va a detener, antes al contrario, aumentará en número, se amplía día a día la participación de los países que se incorporan y se hace más complejo el grupo por la afluencia de mujeres y menores, (El País, 1 Julio de 2000).
Su procedencia marca con caracteres distintivos dos conjuntos: anglófonos y francófonos. La colonización europea dejó su impronta en los pueblos africanos, configurando una realidad ajena a los mismos y en muchas ocasiones sin poder remontar la opresión prolongada durante los treinta años de independencia y restaurar su identidad.
Los francófonos son en general, personas humildes y sencillas, muy trabajadoras, acostumbradas al campo y pequeño comercio. Sociables, carácter abierto y respetuoso; pasan la mayor parte de su tiempo trabajando; muestran interés por aprender la lengua y las costumbres para integrarse mejor. Siempre dispuestos a colaborar contribuyendo a la buena marcha de la convivencia, manteniendo el orden y la disciplina necesaria. Las crisis económicas y políticas y los regímenes autoritarios son, las causas principales de abandono del país y fuerza para salir.
Los anglófonos, representantes de menor número de países, muestran una actitud muy distinta. Dos son los países dominantes, en el momento de la observación y ello marca diferencias. Los ciudadanos de Sierra Leona vienen empujados fundamentalmente por la guerra y se muestran tristes, sufrientes, sin recursos. Han soportado dictaduras militares que castigan a la población civil destruyendo escuelas, hospitales y privan a la población de los servicios básicos. Los nigerianos llegan con dinero, teléfono móvil, ropa de marca y hasta con cuentas bancarias algunos, suelen viajar en avión. Muestran en general una actitud de superioridad, dificiles en e1 trato, rebeldes, altivos, no colaboran en las tareas comunes ni trabajan si no encuentran lo que ellos quieren, puesto que tienen dinero. Han vivido en zonas conflictivas donde la vida es muy dura y sólo el más fuerte y corrupto sobrevive, situación que reflejan en sus caracteres y comportamientos. Proceden algunos, de una situación familiar con un nivel de vida alto que choca con la situación que encuentran aquí (Informe social sobre la situación en Calamocarro. 1999).
En un intento aproximativo y con las diversas fuentes manejadas se puede hacer una valoración del número y ritmo de llegadas. Los residentes subsaharianos en España por lugar de origen y participación de cada país son un total de 21.834 para el año 1998. De éstos, 4.916 el 22,52% corresponden a dieciocho países francófonos; 9.935 que suponen el 45,5% a doce países anglófonos; y otros países contabilizan 6.983, el 31,98%. Por países la representación más numerosa es la de Gambia con el 29,48% de los subsaharianos residentes en España, seguida a gran distancia por Guinea Ecuatorial 13,5%, Cabo Verde 10,89%, Nigeria 6,11%, Malí 5,06% y Mauritania 4,79%. También respecto al origen de los participantes en las operaciones de salida de Ceuta y Melilla, desde 1996 a febrero de 1998 se contabilizan 29 países y 2.828 inmigrantes, destacando tres: Malí con un 21,11%; Nigeria 19,87%; Liberia 9,12%, Zaire 7,39%. Senegal, Somalia, Sierra Leona, Camerún, Mauritania, Gambia y Ghana con más de 100. República de Guinea, Ruanda, Guinea Bissau y Burhina Faso entre 30 y 99. El resto de países menos de 10 inmigrantes. Particularizando ligeramente la situación de estos países, se constata que son de los más empobrecidos y pertenecen al grupo de países de menor Indice de Desarrollo Humano (PNUD,1998).

La distribución de los residentes por comunidades autónomas muestra una gran concentración de este colectivo en tres comunidades autónomas: Cataluña con el 32,09%, Madrid con el 15,68% y Andalucía con el 14,78%, seguidas por Aragón, Castilla y León y Comunidad Valenciana.

La localización de los 2.528 inmigrantes, es diferente, debido no sólo a la capacidad de que las ONGs implicadas dispongan o no de Centros de Acogida en las mismas, sino a una concepcion de integración social y laboral de la inmigración que desaconseja la concentración en lugares determinados de grupos numerosos de inmigrantes que puede dar lugar a la formación de ghettos, impidiendo o al menos dificultando, la integración en la sociedad española. Por el número de acogidos las CC.AA. se ordenan del siguiente modo: Andalucía con el 39,71%; Valencia 11,35%; Cataluña 10,50%; Madrid 8,03%, Murcia 7,71 , sin olvidar el carácter uniprovincial de Madrid y Murcia.
El número de residentes subsaharianos por provincias según fuentes oficiales en 1998, permite matizar la distribución espacial. Según esta información Madrid con el 16,04
concentra el mayor volumen de subsaharianos, seguida por Gerona con el 14,57% y Barcelona con el 13.89%. La presencia de esta colonia es también numerosa en Almería 7,63% y Zaragoza 5,34%. Valencia, Lénda y Las Palmas superan el 3% y Murcia, Palma de Mallorca y Málaga el 2%.
La distribución por provincias derivada del Programa destaca la acogida de parte de diez provincias y se ordenan así: Málaga 10,22%; Córdoba 10,01%; Barcelona 9,30%; Valencia 8,27%; Madrid 8,03%; Mircia 7,71%; Sevilla 7,04%; Cádiz 4,35%; Alma 2,86% y Alicante 2,58%.

2. 2. 2 Cómo vienen: itinerario y estrategias

Los subsaharianos denotan en sus expresiones un Proyecto Migratorio individual apoyado en ocasiones por la familia o amigos de manera desinteresada ya que la salida hipoteca a la familia sin esperanza de verse recompensada en muchos casos, a diferencia de los africanos del Norte, magrebíes, que en general salen en busca de mejorar las condiciones de la familia bien en origen o trasladándola.
Pocos vienen como solicitantes de refugio, ya que el refugio suele producirse dentro del propio continente, entre países vecinos. Algunos como los procedentes de Congo y Camerún son solicitantes de Asilo, y aunque se les informa de sus derechos y procedimiento a seguir, ante la tardanza y dificultades para lograrlo, renuncian a la protección que otorga esta condición y pronto cambian e intentan conseguir el estatuto de inmigrante económico, acogiéndose a las facilidades para ser documentados con mayor rapidez al llegar a la Península.
En el propio suelo africano se han creado una serie de mecanismos estrategias que eluden la vigilancia de las autoridades africanas que sufren fuertes presiones de parte de Europa. De este modo el viaje se realiza en una serie de escalas hasta llegar a la Península, y es largo, complejo e intrincado. E1 itinerario intracontinental se prolonga durante meses e incluso años. Según CEBRIAN, J.A.(1998), tras atravesar numerosos países y el desierto del Sáhara con todas las dificultades inherentes, los candidatos siguen llegando a lo que denomina “nodos” de organización del viaje, y destaca tres: Camerún, Nigeria, Costa de Marfil. El inmigrante debe conocer de antemano dos cosas: el punto organizador de salida y el punto de destino donde tiene una persona que le espera. Itinerarios que se han detectado según sus declaraciones: la llegada a Marruecos se produce por distintas vías y medios. Ahí esperan durante noches y días en la frontera el momento preciso para cruzarla y entrar en Ceuta. La mayoría conectan y son introducidos por mafias marroquíes que les cobran elevadas cantidades, 200.000, 300.000, hasta 800.00 y un millón de pesetas; engañados y explotados les recomiendan rompan la documentación que les identifica, a fin de que si son descubiertos por la policia no puedan ser deportados a sus países. (FAIN ESCODE, 1999). Una vía común de llegada a España es su entrada en el Campamento de Calamocarro lo que consiguen diariamente dos o tres personas que han logrado “E1 Dorado”. Es estremecedor el relato de su primer día en territorio español: “la sensación de pisar Europa es indescriptible, es como volver a nacer”, decía un inmigrante. El hecho de haber sorteado el Estrecho les da garantía de éxito. “…Existe una sensación, pisar por primera vez la tierra europea” que ninguno ha podido explicar a pesar de haberla vivido. Algunos afirman “No haber visto nunca la Tierra Prometida, pero declaran no saber la diferencia entre las dos. La diferencia que supone el olor, la reacción de la tierra”. Otra vía de acceso a Ceuta proviene de Europa, algunos informados por conocidos que ya han pasado el Estrecho de que, en Ceuta se documenta a los subsaharianos para un año de residencia y autorización de trabajo, con posibilidad de renovación, realizan el viaje hasta Tánger, Casablanca o Rabat y de allí inician su aventura hasta Ceuta y se incorparan al proceso descrito.
Una aproximación a estas vicisitudes nos la facilita el año de salida, las condiciones en que hizo el viaje y el transporte utilizado en datos obtenidos sobre una muestra de los llegados a Murcia (Murcia Acoge), que sitúa el año de salida del país de origen del grupo subsahariano en fecha muy reciente, y posterior al conjunto africano magrebí. El proceso se inicia a finales de los años ochenta pero hay que esperar a los últimos años noventa para que adquieran importancia las salidas de África Subsahariana con destino a España, ya que es a partir de 1996 cuando se concentran el 74,20% de las mismas. Respecto a las condiciones legales, más de la mitad 55,70% salieron sin autorización, a los que hay que sumar un grupo 5,70% que lo hizo como turista y otro 1,4% como estudiante, sin olvidar que aproximadamente un 3% declaran haber llegado a través de mafias. El medio de transporte más utilizado para salir de su país fue el coche en un 48,6%, seguido del autobús 20%, en tren 4,3%, en barco 2,9% y 24,3% en otros medios. La fecha de llegada a España marca el ritmo creciente de este colectivo. Las llegadas se inician en la década de los 80 pero muy lentamente hasta 1994 con 7,14%. Se intensifican entre 1997 y 1999 correspondiendo a estos años el 18,75%, el 25,71% y el 30%.
Entre la salida de su país y la entrada en la Península han podido transcurrir meses y hasta 2 y 3 años. En este tiempo van trabajando en los países de tránsito para conseguir algo de dinero y poder continuar el viaje hacia el “África blanca” como ellos designan al norte de África, y de ahí a España “la llave de Europa” (FAIN, 2°T. 1999). La condiciones de llegada a España se distancian un poco de las de salida, ya que aumenta el número de los que lo hacen con autorización alcanza el 65,7% ante el 21,4% sin permiso; aumenta el porcentaje de los que llegan a través de las mafias con un 7,1%; son pocos los estudiantes 1,4% y un 4,3% vienen en otras condiciones.
El transporte utilizado mayoritariamente para llegar a España, ha sido el barco por un 81,4%; coche un 5,7%, tren 1,4%, sin especificar 10% y NC/NS un 1,4%. Un medio que no mencionan en sus declaraciones es la patera, controladas por mafias que obtienen importantes ganancias con el tráfico de vidas humanas. El número de víctimas en el Estrecho es una incógnita siniestra. No se precisan cifras y el fenómeno de las pateras sigue y nunca se sabrá cuántos han desaparecido en ese cementerio marítimo (ATIME,1999, Primera Jornada sobre pateras).
Especial mención merece la mujer con notables diferencias entre las que proceden de países francófonos o anglófonos en la muestra observada, pero que no puede generalizarse. Las primeras, que son minoría, ofrecen una posición más culta, en general han cursado estudios y tienen profesión. Viajan solas o ayudadas por algún hombre que se encuentran durante el recorrido, al que le llaman marido, aunque no lo sea, pero en signo de agradecimiento suelen iniciar una relación sentimental que pocas veces tiene un final feliz. La mujer anglófona suele ser analfabeta y sin profesión, su situación se complica. Las familias engañadas y con pago previo a una persona contacto desde Europa dejan que se lleven a sus hijas. Estos intermediarios les financian el viaje con la promesa de empleo estable o estudios en España. Una vez en Ceuta ya no tienen otra salida que quedar bajo las órdenes de su supuesto “jefe”, que le espera en Calamocarro, suelen ser mafias de prostitución y la promesa se transforma en el traslado a clubes nocturnos. Gran parte de las mujeres han sido violadas o han quedado embarazas. Las madres son fuertes física y psíquicamente, acostumbradas a estos acontecimientos, así como a no sufrir por dejarse los hijos en su país; tienen muchos hijos, “así si uno nuere, no pasa nada”, decía una chica de Sierra Leona.

2. 3 Características sociodemográficas

2. 3. 1 Historias familiares

El análisis de una serie de entrevistas (98) realizadas en la Región de Murcia por la Asociación Columbares permite señalar de manera generalizada la diferencia existente entre las historias de vida de los subsaharianos y la de otros colectivos inmigrantes como los marroquíes, los hispano americanos etc.
Entre las principales diferencias que se detectan cabría señalar dentro de este grupo un gran distanciamiento de la familia Los recuerdos de su infancia dicen ser muy vagos. Son muchos los que apenas recuerdan a su familia. Otros dicen no tener familia, o no querer verla, en ocasiones señalan esta circunstancia como el motivo de salida de su país. Frecuentemente hacen referencia a que sus padres murieron en la guerra, al igual que sus hermanos, en algún accidente o por enfermedad. Muchos proceden de lugares pequeños de carácter tribal donde se atacan unas tribus a otras, lo que origina la desintegración familiar, creen que sus padres han muerto, muchos de sus hermanos también, pero en ocasiones piensan que sus hermanos han huido, aunque no saben a que país y algunos desearían tener noticias de ellos y volverlos a ver.
A veces declaran ser casados y tener hijos que en ocasiones han matado los militares. Son limitados los casados que declaran tener mujer e hijos en su país con los que desean volver, aunque sí aparece alguno. Tampoco añoran las relaciones de amistad, no recuerdan si tenían amigos, aunque alguno de ellos dice tener muchos amigos en su país.
Aproximadamente el 50% consideran la situación económica de su familia mala, estos suelen ser los que se dedican a la agricultura, pero otra parte dicen que es buena.
En definitiva se puede decir que la mayoría de ellos proceden de familias desestructuradas por algún acontecimiento traumático, cuya situación económica puede haber sido buena en otro tiempo pero que en el momento de la emigración suele ser mala.

2. 3. 2 Estructura por edad y sexo

En la inmigración subsahariana, la mayoría son jóvenes y varones, con una gran dosis de frustración social y cultural. Sin trabajo; sin oficio ni preparación para el empleo; desesperanzados ante la situación que vivencian como insuperable; ilusionados por alcanzar el "Paraíso”. Con deseo de formación, de ascenso social, de ejercer su profesión, mejorar su formación, con aspiraciones de una vida mejor, con deseo de disfrutar de los bienes y servicios que los medios de comunicación y una falaz publicidad les trasmite, todos.
A nivel nacional de la muestra tratada, 415 sujetos (FAIN, 1998 99), se desprende una pirámide de pocos tramos. La mayor frecuencia se observa entre los 18 23 años con un 52,29%, seguido por el intervalo 24 29 con el 37,35% y un 10,4% en el grupo de 30 y más años. Otra pirámide procedente de resultados de entrevista a 203 subsaharianos en Calamocarro perteneciente al 2° trimestre de 1999 intensifica la juventud: los comprendidos entre 18 23 años alcanzan el 57,60%, disminuye el nivel 24 29 años con un 26,59% y aumenta el de 30 y más años con el 15,75%. Pese a la similitud de los resultados, esta pirámide nos permite distinguir hombres 80,3% y mujeres 19,7% y este dato puede desvelar el por qué de la mayor juventud, ya que la mujer se incorpora más joven al proceso migratorio; entre los 18 23 años se aglutina el 15,8% y 2,5% y 1,5% en los tramos sucesivos.
En cuanto al género, la sex ratio es absolutamente desproporcionada, pero se observa un crecimiento progresivo de mujeres, también jóvenes, algunas casadas. Este se debe en parte a un cierto resurgimiento de la mujer africana que va superando la imagen de mujer-objeto subyugada al marido y apta sólo para procrear y atender las labores domésticas, sometida a hábitos culturales alejados de la modernidad y poco respetuosos de los Derechos Humanos. Según diversas fuentes: el 90,12% son hombres y 9,88% mujeres. Los datos derivados de las entrevistas posteriores, 2° trimestre de 1999, señalan el aumento importante de mujeres que asciende al 19,7%.
Una atención especial merecen los menores, cuya afluencia es ya preocupante; el grupo de menores de 20 años representa un importante porcentaje entre los subsaharianos aflorados ya en las encuestas realizadas y la tendencia indica que van a seguir llegando con regularidad. Es frecuente que escapen de sus hogares y familias, en ocasiones impulsados por ellas, ante la falta de posibilidades salen huyendo con unas expectativas laborales, de ahorro, solidaridad familiar, etc. Proceden generalmente de zonas urbanas a las que han llegado del mundo rural en una primera emigración. Durante el verano de 1999 en algunos lugares del país se registró un espectacular aumento de población juvenil que está dando lugar a una situación delicada ya que muchos de ellos escapan al control y viven en la calle. Algunos de ellos ya pertenecía en su país al colectivo niños de la calle y una vez aquí, les resulta difícil someterse a un ritmo que les venga impuesto, por lo que quedan expuestos a cualquier tipo de utilización (testimonio oral). En julio de 1999 la entrada de menores se valoraba en un aumento del 37% en Andalucía, Cataluña y Madrid. Especialmente en Andalucía durante el primer trimestre de este año aumentó en un 59% y hasta un 75% durante el primer semestre debido a un dispositivo de detección de calor humano, establecido en el puerto de Algeciras.

2. 3. 3 Características personales

En el Estado Civil hay que destacar, el predominio de solteros 60,24% al menos es lo que dicen; son jóvenes y tienen grandes ilusiones y esperanza en una futura relación con mujeres europeas. Los casados representan el 37,83%. El resto de situaciones tiene una proporción escasa, pese a ello, llama la atención la proporción de divorciados/as, más mujeres con 1,69%. En general los casados llegan sin familia, algunos con intención de mantenerla y algún día traérsela. La divorcialidad es menor entre los hombres debido a que la situación de la mujer divorciada en su país se hace más opresiva y traumática, éste es el motivo por el que muchas mujeres emigran. El divorcio, cuenta un joven de Ghana, para el hombre es sumamente fácil, consiste simplemente en romper el contrato matrimonial y en ese mismo acto quedan los hijos bajo la patria potestad del padre, no así, para la mujer que queda más o menos estigmatizada.
Las mujeres ofrecen una composición similar, aumentan las casadas y algo menos las solteras; entre éstas, poco conocedoras de los medios anticonceptivos y con hábitos culturales propios, cierto porcentaje quedan embarazadas en el viaje o ya en suelo europeo, de sus propios compatriotas o de la práctica de la prostitución, de la que salen en cuanto pueden, que no es nada fácil. En este sentido las ONGs desarrollan una función muy importante en la acogida y asesoramiento.
El nivel de instrucción y escolarización en la mayoría de los países arfricanos viene determinado en gran parte por el sexo y el status económico, puesto que los Estados en general no financian la enseñanza ni a nivel mínimo, en especial aquellos que han sufrido guerras civiles y han visto destruidas sus instituciones más relevantes: escuelas, hospitales, etc. (OXFAM INTERNACIONAL, G.B:1999). Las escuelas que subsisten son cerradas y los maestros no cobran, por lo que acaban abandonando la enseñanza y vuelven al campo para sobrevivir. Una vez más, la mujer soporta en mayor cuantía el estigma del analfabetismo. Sin embargo, entre los inmígrantes se percibe un cierto nivel, debido a que con frecuencia salen los más preparados o al menos aquellos capaces de prepararse e instrurnentar un proyecto migratorio y emprender la aventura.
En el ámbito nacional (ESCODE-FAIN,1999) el 22,7% de las mujeres no poseen estudios; la mayoría han cursado estudios secundarios el 52,3% y un 2,3% dicen tener estudios universitarios a los que pueden agregarse el 6,8% de diplomadas. Entre los varones el analfabetismo es menor 17,3% y mayor, la proporción de los que tienen estudios superiores, diplomaturas 7,7% y universitarios 8,7%; en Secundaria se contabiliza un 38,3%. Con frecuencia no dicen la verdad, alardean de lo que imaginan. En la conversación se descubre la diferencia entre lo que dicen y la realidad pues algunos que declaran tener estudios no dominan el idioma oficial, lo que revela déficit escolar. Las mujeres anglófonas presumen de haber estudiado peluquería, diseño de moda, costura, etc. pero son habilidades que aprenden en sus casas y no en la institución escolar. El bajo nivel de instrucción señalado para la mayoría de los inmigrantes subsaharianos se explica si se analiza su vida escolar. La mayor parte de ellos refieren que en sus países el acceso a la enseñanza es difícil y caro, son escasos los profesores, materiales y medios. De todas formas existen diferencias según paises.
Independientemente del nivel de estudios, pero sin duda, muy vinculado a haber pasado o no por la escuela, es la posesión de un instrumento tan útil como es el conocimiento de idiomas para la emigración. La procedencia geográfica determina en gran parte esta variable, puesto que hay países como Camerún bilingües, francés e inglés, aunque la mayoría habla y escribe mejor el francés. Entre los nigerianos también los hay con dos idiomas, pero el segundo no lo saben escribir correctamente, sólo leer y hablar. Algunos vienen sólo con su lengua propia originaria; otros tienen algunos conocimientos de árabe. Del colectivo llegado a España, la mayor proporción hablan inglés dado que son los procedentes de países anglófonos; el grupo más numeroso con un 43,37% declaran leerlo y escribirlo; un 6,02% sólo lo habla. El grupo de los que dicen hablar y escribir francés y hablar inglés son un 5,54%; la misma proporción representa aquellos que manifiestan hablar y escribir inglés y francés hablado. Sólo lenguas étnicas y con conocimiento de árabe declaran un 4,58% respectivamente.
En cuanto a la Religión, se incluye en este apartado por la importancia que en el pueblo africano tiene la religiosidad como elemento constitutivo de su identidad y por la influencia que, tiene en la cosmovisión y desarrollo cotidiano de la vida. Las dos religiones absolutamente dominantes son el Islám y el Cristianismo bajo diferentes confesiones; sólo una minoría se declaran seguidores de los cultos tradicionales. De los países de origen de los inmigrantes, dos tienen exclusivamente la religión católica, frente a seis donde la única creencia es musulmana. Entre los subsaharianos llegados a España el mayor número que declaran ser católicos corresponde a Nigeria con un 61,8%; Camerún con un 10,2%; Ghana y R.D. del Congo con un 8.1%. Entre los musulmanes destaca Malí con un 35,5% y Guinea Bissau con un 27,5°% (ESCODE FAIN,1999). Las mujeres, en conversación con ellas, se confiesan católicas en mayor número, alcanzan el 88,6% y el 9,1% musulmanas.

2. 3. 4 Situación y condiciones laborales

En referencia a 1a historia laboral en sus lugares de origen según las entrevistas es muy variada la gama de actividades que parece han realizado y no se ajusta a nuestra clasificación. Las profesiones que declaran tienen poco que ver con la actividad que realmente desempeñan aquí, puesto que dependen del mercado de trabajo. En Africa la mayoría de los trabajos están dirigidos al cultivo de la tierra y al comercio; oficios que reflejan la situación económica según la posición geográfica del país de procedencia. En los países costeros el comercio es el trabajo más socorrido mientras que en los países del interior se trabaja la tierra. La diferenciación en el tipo de trabajo realizado resulta a su vez de la procedencia rural o urbana del emigrante y de la mayor o menor juventud del mismo, de ahí que en las historias laborales la situación reflejada sea heterogénea, habiendo realizado en la mayoría de las ocasiones diversos trabajos, ya que la edad de entrada, en el mercado laboral para muchos fue muy temprana, algunos ni la recuerdan, han trabajado siempre. Por otra parte, los oficios desempeñados en su país de origen han ido variando a su paso por los diversos países que constituyen su itinerario de emigración.
En Ceuta, durante su estancia en el campamento realizan tareas que no corresponden a empleos reglados, es decir no entran en el mercado laboral, sino que se dedican a ciertas actividades que les proporcionen algún dinero: venta de periódicos, limpieza y cuidado de coches, venta de pañuelos, etc. Las mujeres, según la organización del campamento, suelen dedicarse a tareas domésticas: cocinar, lavado de ropa, etc. cobrando a sus compañeros los servicios.
Su situación en el mercado de trabajo español viene caracterizada por: Su reciente entrada en el mercado laboral, que mayoritariamente se inicia en el año 1997, aunque desde los años noventa venían apareciendo pequeños porcentajes de entradas en el mercado laboral, no obstante el que podría considerarse como “boom” se produce en los años 1998 y 1999. Por sectores de actividad la agricultura, construcción y servicios, fundamentalmente comercio ambulante y servicio doméstico son los que absorben más mano de obra inmigrante subsahariana; subsectores caracterizados por la ausencia de oferta de trabajo autóctona, en los distintos momentos de las campañas agrícolas y el auge de la construcción tras la reactivación económica. Se trata de actividades de bajos salarios y de peores condiciones de trabajo. Esta dedicación implica su concentración en los lugares geográficos que mayor oportunidades de empleo ofrecen y provoca una desigual distribución geográfica dando lugar a una falsa percepción de la inmigración, siendo todavía muy escasa en el conjunto del territorio como se desprende de las tasas de extranjería, mientras en determinados lugares puede parecer y en ocasiones lo es excesiva en relación a la población local.

3. Causas generales y motivos para la emigración

Todas ellas radican en lo que realmente se constituyen en causas de mayor calado y que pueden resumirse en: la exclusión de África, de facto, del concierto mundial; desigualdades crecientes con el correspondiente empobrecimiento grave; regímenes antidemocráticos y corruptos; desidentificación del pueblo africano tras la descolonización que no ha logrado instaurar la independencia real, pues África Subsahariana sigue bajo el imperio europeo. Junto a estas causas, factores "pull’’ que impulsan a salir, y quizá con más fuerza, están aquellas que engañosamente les atraen “push”: la cultura del deseo les seduce y aliena (BEL ADELL, C., 1995); la creación y consolidación de las redes migratorias como mecanismos informales de apoyo y sostenimiento de los flujos a la hora de poner en marcha y realizar un proyecto.
En la elección del lugar de destino intervienen factores diversos entre los que sin duda en el caso de España sobresalen: la presencia anterior de amigos o familiares residentes en el país; las referencias de prosperidad que sobre el país han recibido bien en sus lugares de origen o a lo largo del itinerario seguido hasta la llegada; se señala el azar como motivo que le trajo a España, otros están aquí como lugar de paso. La forma en que España se convierte en lugar de destino, en función de su posición geográfica en la rutade entrada hacia el Norte desde el Continente Africano, induce a pensar que la inmigración subsahariana no ha hecho más que empezar y que durante los próximos años va a crecer de forma acelerada bajo el doble impulso de la llamada que ejerce la presencia cada vez mayor de familiares y amigos en los diferentes países de origen y de su localización.
La salida de la mujer africana tiene otros matices, aunque básicamente las mismas causas generales. Adquieren especial relevancia: el deseo de promoción y liberación personal; el deseo de que sus hijos tengan un futuro mejor, huida de situaciones conflictivas, divorcio, lograr la tutela de los hijos, etc.
Respecto a los niños, es frecuente desde bien pequeños estar implicados en guerras que no son suyas, sometidos a juicios injustos en los que no se respeta la edad penal; encarcelamientos sin juicio con final desaparecido o muerte por el trato recibido, etc. Otros huérfanos inician la aventura huyendo de la muerte y en busca de otra vida no amenazada o son impulsados por sus familias para ver si pueden lograr una vida mejor.
En cuanto a las motivaciones personales, son tan variadas en su expresión, que difícilmente se pueden enumerar, aunque sí agrupar en torno a: situación política, guerras, economía por debajo del nivel de subsistencia, promoción personal, movilidad social, persecución por motivos religiosos, situación familiar, prácticas tribales incompatibles con la modernidad, sensación de discriminación dentro de su propio país.
En este contexto, ¿qué expectativas de futuro traen? Los africanos que llegan huyendo de la miseria, el hambre y la guerra, el mero hecho de llegar tras la salida, les compensa. Otros desean poder vivir de manera más digna e incluso ayudar a sus familias con el dinero que puedan ganar aquí. Pocos son los que quieren regresar al país de origen, aunque en el futuro desearían regresar como visitantes. La mayoría desean quedarse en España, otros volver a su país tras unos años y haber conseguido sus objetivos, alguno declara su deseo de ir a Europa.

4. Conclusiones

- La Inmigración subsahariana se inserta, en el marco global del monopolio y polarización del desarrollo por el Norte y por la prolongada crisis del Estado africano de origen colonial, con prácticas ezcluyentes y que no ha logrado una organizacón política, económica y social al servicio de su pueblo.

- Los flujos migratorios procedentes de África, tanto del Norte como del Sur, no van a cesar en tanto no cambien radicalmente las inhumanas condiciones de vida de sus países deorigen, por el contrario van a seguir incrementándose alimentados además por el empuje de las mafias, las cuales a medida que se ordenen las migraciones originarias del Magreb desplazarán su área de acción hacía el Sur.

- La legislación vigente (en proceso de ser reformada) no ha desarrollado una política migratoria capaz de ordenar los flujos con medidas positivas de integración.

- Habrá que pensar y repensar las medidas más idóneas que den respuesta a una inmigración que se intuye no ha hecho más que empezar. Entre tanto los africanos llegados a Europa en su diversa condición: refugiados, asilados, inmigrantes económicos, “refugiados ecológicos” clandestinos, se instalan de manera definitiva sin ninguna intención de retorno. De emigración económica se pasa a emigración de ciudadanos que ya constituyen familias dando paso a una segunda generación que ya no es inmigrante, ni extranjera, fuertemente socializadora y culturalmente ajena al país de origen. Esta experiencia vivida por Europa se reproduce en España en los años noventa con inusitada intensidad.

- Es fundamental valorar la Inmigración desde los impactos inmediatos y específicos. En el caso del grupo subsahariano son, por una parte la creación y consolidación de redes que cumplen dos funciones básicamente: establecer lugares de contacto en Europa, tanto de familiares como de amigos que los acogen en un primer momento, aliviando el trauma de la emigración y facilitando la normalización; otra función es la de actuar de mediadoras en el desarrollo del largo periplo. Otro efecto negativo y dañino, nunca deseado y difícil de combatir es, la inmediata aparición y organización de mafias que se lucran con el comercio humano y utilizan la inmigración como tapadera del narcotráfico involucrando en ocasiones a los inmigrantes contra su voluntad y decisión.

- Es importante destacar y valorar la inmigración como un factor de desarrollo humano, ya que la decisión de emigrar y su ejecución requiere un enorme despliegue de estrategias de adaptación y supervivencia capaces de transformar el medio en que se insertan. Colaboran indudablemente al desarrollo económica del país y región a donde llegan, ocupando trabajos que no quieren realizar los autóctonos. Lejos de suponer un coste económico añadido, con su incorporación al tejido económico español contribuyen a un incremento considerable de las recaudaciones del Estado y CC.AA. en términos de IRPF y en las cotizaciones a la Seguridad Social.
- Como cualquier Inmigración, dinamiza el demosistema, rejuvenece la población desarrollada envejecida, con el aporte joven y la reagrupación familiar. Se amplia la pirámide y ello trastoca las estructuras sociales y modifica los comportamientos demográficos.

- Todo ello debe ser tenido en cuenta por las Administraciones europeas y nacionales y sus legislaciones, comprendiendo la inmigración y valorándola como factor de desarrollo. Las facilidades legislativas hacia la inmigración deben ser complementadas con mejores y generosas políticas de Cooperación al desarrollo.

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