Los acontecimientos de El Ejido en la prensa marrquí

Los acontecimientos de El Ejido en la prensa marroquí

Manuel Lorenzo Villar
TEIM (Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos). Universidad Autónoma de Madrid.

Antes de iniciar el análisis del tratamiento dado por la prensa marroquí a los desgraciados sucesos que tuvieron lugar en la localidad almeriense de El Ejido el pasado mes de febrero, quisiera tratar dos puntos que podrían servirnos para comprender y asimilar con mayor claridad todo aquello que se ha escrito en torno a estos hechos. Por un lado, trataré de trazar una panorámica de la prensa marroquí en la actualidad y por otro una aproximación a la imagen de España en estas publicaciones.

La prensa marroquí en la actualidad

En líneas generales, y a pesar del gran número de publicaciones existentes en los kioscos, el impacto y la penetración de la prensa sobre el conjunto de la sociedad es débil, casi marginal. Si tenemos en cuenta que la tasa de analfabetismo en la población se estima en torno al 60%, observaremos que estaríamos ante un mercado al que no tiene acceso un amplio porcentaje de la población.
Otro de los ejes principales que definen a la prensa marroquí es su afinidad política. Cada partido político mantiene su/sus publicaciones como órganos o portavoces de sus postulados y propuestas políticas; en ese sentido, los periódicos más prestigiosos están en manos de formaciones políticas.
En otro contexto, podemos observar que la prensa se halla sometida a los dictámenes del Estado, ya que se beneficia de unas subvenciones nada desdeñables que ayudan a mitigar el escaso beneficio que producen las ventas (el precio de un diario es de 2 dirham = 32 pesetas), pero al mismo tiempo limita los márgenes de independencia dejando a las publicaciones que reciben subvenciones a merced de las presiones estatales.
El mantenimiento de un Código de la Prensa ha supuesto, y supone actualmente, una herramienta de control de Estado sobre el espacio informativo. Este Código, que data del 15 de noviembre de 1958, fue reformado en 1973, aunque los cambios realizados no hicieron sino reforzar las atribuciones gubernamentales en materia de restricción de la libertad de expresión. A partir de ese momento, el ministro del Interior puede ordenar la suspensión de toda publicación o escrito periodístico que “atente a los fundamentos institucionales, políticos o religiosos del país”. Además, el Primer Ministro puede prohibir cualquier publicación por medio de un decreto. Por tanto la práctica de la censura ha sido un recurso habitual en la reciente historia de la prensa marroquí.
A todos estos condicionantes habría que añadir que existe una importante escasez de medios tanto técnicos como profesionales en la prensa marroqui. Hasta hace escasos años, el periodismo no se ha considerado como una profesión y, menos aún, como una empresa, sino como un apéndice de la política, dominado por el monopolio del Estado, que controla la única agencía de noticias (Magreb Arab Press y las cadenas de televisión y de radio), v por las publicaciones de los partidos políticos.
En primer lugar, debemos tener en cuenta que la presencia de España en la prensa marroquí es débil, en cantidad y en diversidad. Si observamos la escena mediática, veremos que “lo español” ha quedado relegado a una papel residual que se limita a una sola publicación, La Mañana (3.000 ejemplares) y a un breve espacio matinal en la radio nacional y otro vespertino en el telediario de la RTM (Radio Televisión Marroquí).
Quizá, deberíamos plantearnos si existen una o varias percepciones diferentes sobre España. Por un lado, las que ofrecen los medios, donde están presentes todos los puntos de fricción así como los clichés y estereotipos que han marcado y continúan marcando las relaciones entre ambos países. En el otro extremo nos encontramos con la percepción que tiene el ciudadano de a pie, ajeno o alejado de los medios escritos, que recibe una imagen de España vía antena parabólica o por medio de amigos o familiares residentes en España o por la cada vez mayor presencia de productos españoles en el mercado marroquí.

La imagen de España en la prensa marroquí

En definitiva la imagen que se ofrece de España en la prensa sigue siendo la del país colonizador (Ceuta y Melilla), el expoliador de los recursos marítimos, el que rechaza las exportaciones agrícolas y el país que que maltrata y expulsa a los inmigrantes marroquíes. Esta es la tónica general, aunque también es cierto que con motivo de viajes oficiales de altos responsables y firmas de Acuerdos y Tratados se resalta que, a pesar de las diferencias existentes, las relaciones bilaterales gozan de buena salud.
Si insisto, a lo largo de la ponencia, en la imagen negativa que se presenta en la prensa marroquí sobre España, no lo hago por capricho, sólo me limito a reproducir lo que habitualmente publican los diarios en sus editoriales y en sus artículos.
Lo sucedido en El Ejido justifica y consolida que esa imagen persista y que los estereotipos y clichés se multipliquen desenterrando todas las diferencias que se han forjado a través del tiempo y del espacio.
Todas las publicaciones, sin excepción, como era lógico al tratarse de una cuestión de tal gravedad y magnitud, reflejaron en sus páginas lo sucedido en El Ejido. Entre los numerosos titulares que aparecieron a partir del día 7 de febrero encontramos varios realmente significativos que nos pueden dar una idea del tratamiento dado a esta cuestión.
En diario Le Matin encontramos los siguientes titulares:

- “Caza a los marroquíes en la región de Almería Neovandalismo y odio medieval”

- "Una cruzada contra los inmigrantes”

- “Caza al moro en El Ejido”.

- "Se recrudecen los ataques xenófobos y racistas. La noche caliente en El Ejido’’.

- El diario Al ´Alam dedicó, entre otros, el siguiente titular:

- “Persisten los actos de saqueo y las agresiones contra los marroquíes por tercer día consecutivo ante la pasividad policial.”

Liberation publicaba los titulares siguientes:

- “Una muerte desencadena el racismo anti marroquí”.

- “Pena de moro”.

- "Almería. Después de aterrorizarlos, hunden a los marroquíes.

Al lttihad Al- lchtiraki publicó numerosas reseñas con relación a estos hechos:

- “Agresiones racistas contra los marroquíes en El Ejido”.

- “Los inmigrantes marroquíes expuestos a todo tipo de males y castigos”.

En el diario L’Opinion destacaban los siguientes titulares:

- " Odio y Xenofobia".

- " Violencia en El Ejido: Las noches calientes pueden ser interminables".

- " Aumentan los ataques xenófobos v racistas".

Los semanarios también se hicieron eco de lo sucedido en El Ejido, dedicando varios y destacables artículos a estos sucesos Entre los titulares encontramos:

- “Almería: el fin de semana de todos los horrores.”

- "Los perros son apedreados

- “El resurgir de los viejos demonios”.

El día 8 de febrero la práctica totalidad de las publicaciones recogían .en sus páginas un comunicado de la MAP (Magreb Arab Press) que informaba de lo sucedido en el poniente almeriense. El artículo titulado, “Neovandalismo y odio medieval”’ presentaba una amplia crónica de los hechos: “El Ejido ha sido durante el último fin de semana el escenario de una batalla organizada donde todo estaba permitido para pisotear los principios de convivencia racial y cultural, del respeto al prójimo y de ensayar los peores métodos de vandalismo. La convivencia, que todo el mundo alaba en este comienzo de milenio, está a años luz de El Ejido.”
En la misma publicación aparecía otra reseña firmada por la MAP, que titulaba: “Una cruzada contra los inmigrantes” en la cual se hace un examen al pasado de esta ciudad y de sus habitantes. “El Ejido, hace unos treinta años, era una tierra incultivable, apenas habitada por unos centenares de personas que en su mayoría vivían de la emigración al extranjero o hacia otras regiones españolas. Hoy, la localidad cuenta con 55.000 habitantes con una de las rentas per capita más altas del país; todo ello, gracias a la generosa contribución de otros inmigrantes venidos de Africa, sobre todo de Marruecos, de América Latina y de Asia.” .
Para el cronista, las acciones racistas, calificadas como “humanamente degradantes” tuvieron un aspecto positivo dentro de tal vorágine de resentimiento. “La bárbara agresión de El Ejido ha servido al menos para mostrar las condiciones inhumanas en las que trabajan y viven los inmigrantes.”
Entre los numerosos artículos dedicados por la prensa marroquí a esta espinosa cuestión, encontramos uno dedicado a un pasado reciente, en el cual, éramos los españoles quienes vivíamos como inmigrantes en Marruecos. Este articulo fue publicado por Le Matin con el titular. “Después de la violencia xenófoba de Almería. El tiempo de la calma”.
E1 artículo, desde una perspectiva escasamente objetiva, alejada y sesgada de la realidad que se vive en Andalucía, se inicia con los siguientes términos: “Moros fuera de España”. Esta es una inscripción que podemos encontrar en grandes caracteres sobre los muros de todas las localidades de Andalucía. Pero esta región, tanto en el pasado como en la actualidad, debe mucho a estos Moros que han dejado restos indelebles y continúan participando en su desarrollo económico. Justamente, sin estos Moros, Algeciras seria todavía un pequeño puerto de pesca; sin estos Moros, Almería sería todavía una tierra incultivable y, sin estos Moros, toda Andalucía no seria lo que es.”
En el mismo texto aparece una referencia expresa a la convivencia de la que ha hecho gala el pueblo marroquí en una época en que un buen número de españoles residían en este país. “En Marruecos, nunca hemos sido racistas y nunca lo seremos, en el nombre de nuestra historia y de la buena Vecindad (en referencia al Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación firmado entre los dos países el 4 de julio de 1991). No hace mucho tiempo, justo al principio de los años sesenta, era Marruecos quien recibía a los españoles. Estos eran albañiles, mecánicos y vendedores ambulantes, pero nunca fueron tocados ni sus bienes ni sus personas. Todas estas mujeres que vendían leche de cabra o tejidos en los barrios populares de Casablanca y de otras ciudades nunca fueron agredidas ni verbal ni fisicamente. Como mucho calificábamos a las españoles como miserables en una época en la que eran verdaderamente pobres.”
Otro de los temas más tratados en todo este dossier, siendo criticado desde diferentes publicaciones, ha sido la pasividad con la que actuaron las autoridades y las fuerzas del orden que no supieron o no pudieron evitar un desenlace de tal magnitud, asociando, en mi opinión desde un punto de vista equivocado y confuso, los ataques racistas con los ataques sobre las exportaciones agrícolas. Entre los artículos que hacen referencia a este tema destaca el publicado por el semanario Le Temps du Maroc, que titulaba: "Almería: el fin de semana de todos los horrores “.
El autor se expresa de la forma que sigue: “Después de los productos agrícolas, los españoles se sienten resentidos contra los residentes marroquíes. Se trata de un dramático dossier que podía haber sido tratado con un mayor sentido de la clarividencia por parte de las autoridades madrileñas, sobre todo al día siguiente del desencadenamiento de los actos de vandalismo perpetrados contra los intereses marroquíes. Si los responsables españoles se hubiesen mostrado firmes desde el desencadenamiento de los actos de sabotaje contra las mercancías marroquíes, los incidentes de El Ejido se podrían haber evitado.”
En una clara referencia a la situación que se estaba viviendo en Austria, el autor hace una critica al contexto europeo en el que España se halla inmersa, “siendo inimaginable lo que ha sucedido en El Ejido en una Europa que se erige como campeona de los Derechos Humanos, de la libertad y de la tolerancia. En un momento en el que los catorce sospechaban de la extrema derecha austriaca por favorecer la xenofobia, los grupos racistas españoles pasaron a la acción… En tres días más o menos, los marroquíes instalados en El Ejido han sido reducidos al estatuto de persona non grata. Acosados en las calles de la ciudad. Perseguidos hasta sus casas y sus domicilios. Sus comercios destruidos. Sus alojamientos saboteados. Los residentes marroquíes han sufrido las peores humillaciones en una ciudad que creían también suya. Su prosperidad es en buena parte obra suya. Hoy, El Ejido, es la expresión del odio.”
También se ha querido relacionar estos actos con el fin del acuerdo de pesca y la competencia que supone para la agricultura española las exportaciones procedentes de Marruecos. El artículo publicado por L’Opinion, titulado “Odio y Xenofobia” trata de explicar lo sucedido desde esta postura: “Los españoles han perdido la cabeza después del anuncio del fin del acuerdo de pesca entre Marruecos y la Unión Europea. Efectivamente, en este último mes, la cólera de los pescadores se ha puesto de manifiesto; estos la han emprendido contra los transportistas marroquíes. Los camiones que trasladaban tomates o naranjas fueron saboteados, las legumbres y las frutas destrozadas y arrojadas ante la pasividad de la policía. El fin del acuerdo ha dejado profundas huellas, lo que prueba que una parte de los españoles mantiene una mentalidad atrasada y colonialista… ¿Ese es el pretexto para encender e incitar a la población española a un racismo puro y duro?. No, el asesinato de la joven española no ha sido la gota que ha colmado el vaso. Este fin de semana esta localidad ha sido el teatro de la caza al hombre. Parecido a la guerra de las cruzadas donde los marroquíes y sus semejantes han sido sometidos al linchamiento, obligados a refugiarse en los hospitales y en las comisarías de policía.”
Generalmente, los brotes de racismo se centran en los Otros, en los diferentes, de otro lugar, de otra cultura que no tienen medios económicos ni poder. Recordemos que en esas mismas fechas sucedió un suceso dramático en la localidad asturiana de Avilés cometido por un soldado. Ese crimen no desató la misma reacción airada que el cometido en El Ejido. Esta misma Las noches calientes reflexión aparece en un articulo difundido por L’Opinion, tutilado: “Las noches calientes pueden ser interminables” . El autor de dicha reseña llega a la siguiente conclusión: “En principio, fue un retrasado mental quien agredió y asesinó a una joven. Por desgracia el primero era marroquí y la segunda española. Si las nacionalidades se hubiesen invertido, apenas hubiésemos tenido el derecho a una manifestación por los derechos de los emigrantes, que serviría de caballo de batalla electoral en España. Pero éste no fue el caso. La víctima era española y el 15% de la población de El Ejido eran extranjeros y debían pagar el crimen.”
En la Gazette du Maroc, apareció un artículo bajo el título, "El Ejido. Desesperación de la humanida”’ . En el mismo, el autor se hace la siguiente pregunta: “¿Cómo explicarse este fanatismo?” La respuesta parece encontrarla en las relaciones históricas vividas entre Marruecos y España sentimiento de su propia superioridad. La inmigración marroquí, y sobre todo la clandestina ha podido contribuir a reforzar este sentimiento. Las tensiones creadas en tomo a la renovación del acuerdo de pesca han provocado al otro lado del Estrecho de Gibraltar un amplio descontento tan violento como ilegitimo. Consideran el acceso a nuestras aguas territoriales como un derecho adquirido sin tener en cuenta la renovación de las especies marinas. La población andaluza comenzó a transformar sus sentimientos en odio contra Marruecos. Aunque esta explicación parece insuficiente en vista de lo sucedido”.
Una de las cuestiones que se han abordado con más asiduidad son las relacionadas con la pasividad de las fuerzas del orden, con la demanda de explicaciones razonables a una acción racista que no tiene ninguna base civilizada ni democrática y todo lo relacionado con la situación sociolaboral de los trabajadores marroquíes.
El diario Liberation publicó dos editoriales.
En el primero de elos el periodista parte de un análisis según el cual gentes anónimas se amaparan en las masas para cometer atos como los acaecidos en El Ejido: “Estas gentes han descubierto brutalmente que pertenecen a una comunidad, han sentido que había algo sólido, fuerte y trascendental que les unía: el odio al otro, al marroquí concretamente, la sed de sangre, de muerte y de mal… Es por eso que la muchedumbre, la masas y las hordas son cómodas para llevar a cabo todo aquello que hay de vil y detestable en el género humano. Aullar con la muchedumbre, linchar desde su cobijo, envalentonarse por los asesinatos efectivos o simbólicos; todo ello evita reflexionar, diluye toda responsabilidad, protege de toda sanción, incluida la conciencia y, permite todas las valentias a todos los cobardes.”
El segundo de los editoriales se centra sobre todo en la escasa protección ofrecida por las fuerzas de seguridad a los inmigrantes y en las consecuencias que les obligaron a hacer huelga.
“Después de numerosos días de terror y de linchamiento perpetrado por las hordas españolas llenas de odio, los inmigrantes marroquies sufren hoy otro ensañamiento. Obligados a hacer huelga para patentizar su desamparo y reclamar protección, reparación y rehabilitación de su dignidad, ya que estas víctimas han sufrido la intolerable injusticia de ser acusadas, detenidas y encarceladas por las autoridades españolas.”
La demanda de responsabilidades se centra en las autoridades españolas y en los medios de comunicación, cuyo papel es de extrema importancia a la hora de combatir y de erradicar todo este tipo de acciones.
" Comprendemos bien la lógica española de arrinconar a los marroquies, que han soportado varios días de terror y de perjuicios morales y fisicos, que deberían reiniciar su trabajo como una tropa de subhombres, al servicio de sus torturadores y de sus cómplices. En definitiva, se les niega el mínimo derecho a protestar, a reclamar explicaciones, excusas y, sobre todo, garantias para su seguridad y la de sus familias. Este estado de espíritu tiene un nombre: esclavitud. Esta oscura localidad de El Ejido nos ha mostrado que no vive en Europa y que una buena parte de sus habitantes ignoran lo que es la democracia y las evoluciones más elementales de la humanidad. Sólo les resta convencer al mundo de que viven en otra era”.
Un articulo publicado por el diario L’Opinion bajo el título: “Las condiciones infrahumanas de los trabajadores inmigrantes en Almería” se hacía eco de esta situación de precariedad laboral y social en la que está inmerso el colectivo inmigrante.
“En esta provincia llamada la California del Sur, más de 15.000 trabajadores de ambos sexos se esfuerzan toda la jornada, para extraer el oro verde que constituyen los productos hortícolas… Pero esta riqueza no beneficia de igual manera a los trabajadores que contribuyen a realizarla. Además, los patrones persisten en explotar la mano de obra ilegalmente, prefiriendo recurrir a inmigrantes a los que se les paga un salario ínfimo, ya sean regularizados o sin papeles…Pero esta actitud empresarial no debe escandalizarnos. Es una práctica habitual desde hace años. Obedece a la voluntad de reclutar mano de obra al más bajo precio, para aumentar al máximo los beneficios… a las dificultades legales provocadas por la Administración para regularizar a los inmigrantes sin papeles se añade la escasez de infraestructuras de acogida (residencias temporales, centros de acogida, campamentos, etc.); peor todavía, los inmigrantes no pueden acceder a un alojamiento digno debido al rechazo de los habitantes a alquilarles una vivienda.
Este comportamiento no es representativo del conjunto de la sociedad española. España y particularmente la región de Andalucía cuenta en su inmensa mayoría con demócratas, personas fieles a su historia y abiertos a la interculturalidad. Las ONG y los sindicatos favorables a la integración de los inmigrantes y al respeto de sus derechos son verdaderamente eficaces”.
El autor, (Prof. Larbi Ben Otmane), propone una serie de medidas para erradicar toda esta serie de miserias, de explotación y de exclusión en la que viven los inmigrantes. "Primero, a nivel político se impone la condición de contar con los dos Estados comprometiéndose a remediar esta situación estableciendo una mayor cooperación entre los dos países. En el plano legislativo, con la aplicación de una ley de extranjería equitativa que permita a quienes aportan su fuerza de trabajo beneficiarse de sus derechos y de la regularización normal de su situación. A nivel social, mejorando las condiciones de vida y de trabajo de los inmigrantes en el marco de las convenciones colectivas negociadas y rigurosamente aplicadas”.
Igualmente, el editorial se pregunta sobre el papel que debe desempeñar el gobierno marroquí en todo este asunto, así cómo las responsabilidades respecto a sus ciudadanos en el extranjero.
“Marruecos debe revisar su estrategia en relación al dossier de la inmigración, esta renovación implica una apertura y un mayor contacto con las organizaciones que representan a los inmigrantes, pensando muy bien en las estructuras y en las personas que deben ser los portavoces de los inmigrantes en este país. De la misma forma, se impone revisar el tipo de relación existente entre las embajadas y los consulados con los marroquíes que viven en el extranjero, una relación que a veces es inexistente… La problemática de la inmigración es una cuestión muy complicada, actualmente es una realidad que no se puede remediar con soluciones del pasado, sino al contrario, debe basarse en los intereses nacionales y en la defensa de los derechos de los inmigrantes”.
En este editorial, observamos un ejercicio de autocrítica, ya que son deficientes las acciones, la colaboración y la presencia de la autoridades diplomáticas marroquies en la defensa de los intereses de sus ciudadanos, quienes en múltiples ocasiones se quejan de las escasas facilidades que tienen por parte de las autoridades consulares para la renovación y la tramitación de sus documentos, así como en la atención a los problemas más comunes que rodean a este colectivo.
En esta misma linea, encontramos otro artículo publicado por el semanario Maroc Hebdo International, que tituló: "Los perros son apedreados”. El análisis que se hace de lo ocurrido en El Ejido es una muestra de la falta de objetividad con la que se ha tratado este tema en varias publicaciones, basándose en las antiguas en y las actuales “querellas” que comparten los dos países; remontándose hasta los anales de la historia para encontrar una explicación y una razón que justifique estos lamentables hechos.
El artículo mencionado anteriormente se inicia con estos términos:
“España hace comenzar Europa en nuestra casa. España es 1a puerta sur de Europa en nuestro territorio, en Ceuta y Melilla., que todavía ocupa. España nos impide acceder a Europa por las necesidades de nuestro comercio con los otros países del continente. España desprecia y maltrata a nuestros ciudadanos que residen en el extranjero (RME) que no hacen más que atravesar sus carreteras una vez al año. España masacra a su antojo a los trabajadores marroquíes instalados en su territorio. España quiere disponer de nuestras aguas y de nuestro pescado cuando quiere y con sus condiciones. España vulnera nuestra soberanía. España nos hiere en nuestra dignidad. España quiere hacer de nosotros su patio donde pueda coger y dejar aquello que le parezca bien, según su conveniencia v su humor. España nos asfixia. España nos enmierda’”.
En el mismo escrito se aborda el pasado reciente de la España democrática, el paso de una dictadura a un sistema constitucional y el posterior ingreso en la Comunidad Económica Europea, reprochando la falta y las deficiencias de las Políticas migratorias en España.
“Nuestra situación es envidiable, no nos impide reenviar a España su verdadera imagen. La de un país al que sus vecinos europeos han hecho llegar demasiado rápido a la democracia. La In- ternacional Socialista y la democracia cristiana han hecho quemar todas las etapas en un país que salía de cuarenta anos de dictadura franquista. Toda la maquinaria y todos los medios fueron movilizados para dotar a Espada de una superestructura democrática. España ha pasado de un golpe de la ausencia total de libertades individuales y colectivas a los escrutinios con recuento informático y a una alternancia entre una nueva izquierda y una derecha no del todo nueva. Todo ha sido como un curso acelerado a un pueblo que ha dejado el tenebroso totalitarismo por el prêt-a-porter democrático.
Todo ha sido puesto a disposición de España para hacerle llegar a la democracia. Todo salvo el comportamiento social y la cultura democrática. Están a años luz de las estrategias europeas para la integración de los trabajadores inmigrantes, por ejemplo. España es el peor alumno de la Unión Europea… La Unión Europea que ha sacado a España de la negra miseria para llevarla a un nivel de vida confortable debería pedir a este país que se adapte a su visión de las relaciones Norte Sur.”
Otra cuestión que aparece reflejada en este artículo es lo relacionado con la utilización electoral que se hizo de este asunto que tuvo lugar un mes antes de las elecciones generales.
“Los acontecimientos de El Ejido llevan la marca de la explotación electoral. El jefe del Partido Popular ha dejado hacer a sus rabiosos conciudadanos para recuperar sus votos el 12 de marzo de 2000, en las elecciones legislativas. Se trata de una baja maniobra electoral en la línea de la utilización que hace el PP de la inmigración en su campaña.”
En un tono mucho más comedido y partiendo de la base de que en España hay una necesidad de mano de obra. el semanario La Vie Economique publicó un artículo de la periodista Zakia Daoud, que titulaba, “El resurgir de los viejos demonios”’. Para encontrar las razones de lo ocurrido hay que partir de un análisis de la historia compartida entre ambos pueblos y de su extrema proximidad que desencadena inevitablemente puntos de inflexión y temas de discusión. En opinión de la autora del texto, se trata más bien del germen ancestral que impide el entendimiento y la comprensión del Otro, en este caso, el marroquí, o más bien el moro.
“En este caso, el odio ancestral , no es más que el efecto de una extrema proximidad, que a lo largo de la historia se ha manifestado de una forma violenta. Pero violenta o no, esta proximidad data al menos desde 1os Visigodos, con anterioridad al primer Califato de Córdoba, en el siglo VIII. Esta proximidad es tan grande que los españoles, y los andaluces en particular deberían hacerse la siguiente pregunta: ¿No son ellos también moros?. ¿No han pasado por ello cuando emigraron a otros países europeos no hace mucho tiempo?. ¿No hay algo peor que detestarse entre hermanos y primos?. Todo esto es lo que hay que analizar para comprender El Ejido y sus derivaciones; también para comprender las alambradas, las cámaras térmicas, los radares, los helicópteros, el blindaje de las costas del Estrecho para evitar la invasión de los Moros”.
En definitiva, podemos percibir a través de todos estos textos periodísticos que la denuncia y la repulsa a los actos racistas de El Ejido ha sido unánime en todos los medios de comunicación marroquíes. Unos lo han hecho desde la calma, la reflexión y el rechazo a actuaciones tan detestables como éstas; otros, desde una perspectiva menos objetiva, han centrado sus artículos en todo lo negativo de nuestro legado histórico y en los litigios actuales como elementos añadidos que provocaron los ataques racistas contra los inmigrantes.
En numerosas ocasiones nos hemos quejado de 1a mala imagen que tiene España en la prensa marroquí pero los sucesos vándalos y racistas de El Ejido no contribuyen a mejorarla sino, más bien, a empeorarla, contribuyendo a sembrar el resentimiento y las diferencias entre los dos pueblos.

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