Entrevista con A. Hafif Arrachidi (Consejo de Inmigrantes Magrebíes de El Ejido)

Entrevista con A. Hafif Arrachidi del Consejo de Inmigrantes Magrebíes de El Ejido

(La entrevista fue realizada el 20 de mayo, conjuntamente, por Paco Majuelos, de la APDH de Almería, Madjiguène Cissé y Peio Aierbe. La transcripción corresponde a P. Aierbe)

¿Podeis recordar brevemente cómo fueron las agresiones?
Los incidentes comienzan tras los funerales. La gente acude al ayuntamiento a solicitar autorización para una manifestación. El alcalde les dice que él no puede dar esa autorización pero anima a la gente a que haga lo que le parezca. La reunión de los que lo impulsan se celebra en un local municipal, el Círculo Cultural, donde se celebra una asamblea numerosa en la que se repartieron las tareas. Esto incluía el impedir la entrada al pueblo de cualquier periodista que no fuera local, lo que se consiguió bloqueando las carreteras de entrada al pueblo. Luego, partió un grupo de 150-200 personas para cada zona de El Ejido a perseguir a los inmigrantes, quemar sus casas, y hacer todo lo que quisieron.
Los agresores eran numerosos y organizados, con furgonetas y camiones en los que se desplazaban a los diferentes sitios, por el monte, persiguiendo a los inmigrantes y contaron con la complicidad de toda la población. Se daba el caso de pasar estas furgonetas por barrios donde no sabían que hubiera inmigrantes y eran los propios vecinos los que les avisaban señalándoles dónde los podían encontrar. Es algo que no se puede creer si no lo ves. Había una casa en el centro del pueblo donde vivían cuatro magrebíes, tres chicos y una chica, echaron la puerta abajo y entraron. La chica se desmayó y los chicos subieron al techo de la vivienda, que era de una sola planta, dos lograron saltar y escapar, mientras el tercero caía en medio de los atacantes con la consiguiente paliza. Terrible, muy fuerte.
Yo vivo en la misma casa desde hace diez años. La mayoría de los vecinos, el 80%, no me dicen ni buenos días. El día que la gente vino a destruir el local que yo tengo en el bajo, una carnicería, venían con la intención de quemarlo y los vecinos, al darse cuenta que corrían peligro sus propias viviendas les convencieron de no hacerlo diciéndoles ¡que allí vivían también cristianos! Así que se contentaron con arrasar por completo el local y dejar las puertas destrozadas, de modo que durante toda la noche llegaba gente y sacaba a la calle más cosas, sin que yo pudiera reaccionar dado que si lo hacía corría peligro mi vida. Estuvimos toda la noche sitiados. La policía no intervino para nada. Cuando llegaron para saquear mi local, la policía estaba a diez o doce metros y no hicieron nada, pese a que las piedras para romper los cristales las cogían a su lado. Cuando llamaba a la policía, en los momentos que más miedo teníamos, no contestaban que estaban desbordados. Así hemos estado durante tres días. Incluso el propietario de un bar de al lado, donde compro todos los días el tabaco, me amenazó el domingo diciendo que a todos los moros había que matarlos.

¿Cuales fueron los contenidos del Acuerdo con las autoridades?
Constaba de varios puntos. La primera parte consistía en cuestiones de emergencia: alojar a la gente que ha quedado sin vivienda, tras la quema y destrozo de las mismas, así como poner en marcha los comercios, regentados por inmigrantes, que fueron destrozados. Las otras cuestiones se planteaban a corto y medio plazo; y tras los incidentes de febrero las autoridades ni siquiera han cumplido con los acuerdos de emergencia.

Uno de los acuerdos era la legalización de quienes no tuvieran papeles…
El acuerdo no es totalmente preciso al respecto, quedó, digamos, abierto. Decía que la Administración debe abrir oficinas de información en todos los zonas donde viven inmigrantes, que es lo que han hecho, y decía que han de ser regularizados todos los inmigrantes que están aquí, pero no se ha precisado más. Según el procedimiento de regularización hay que demostrar que se está aquí desde el 1 de junio del 99, y está claro que hay que gente que no puede probarlo. Éste es el motivo del encierro que hemos realizado hace diez días y que acabó tras el compromiso de la administración de flexibilizar los criterios a aplicar. En el encierro participamos unos doscientos inmigrantes de diferentes nacionalidades, magrebíes, senegaleses… No quisimos que hubiera más gente por las dificultades para gestionar un número tan alto de personas.

Y el 1 de mayo tomasteis parte activa en las manifestaciones
Efectivamente. Puesto que no fue posible llegar a un acuerdo con los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, la hicimos por nuestra cuenta, junto con los sindicatos minoritarios, de forma que la presencia de inmigrantes en el bloque de los sindicatos mayoritarios fue reducida, acudiendo la gran mayoría, unos 3.000 a nuestro bloque.

Entre quienes han perdido sus bienes, hay también sin-papeles, ¿han podido también presentar la denuncia?
Sí, lo han hecho con un nombre supuesto, pero ahora está el problema de localizarlos. Nosotros, como Consejo, podemos colaborar en ese sentido acudiendo a los lugares donde se reunen los inmigrantes, informandoles de dónde puede dirigirse para conseguir la indemnización.

¿Qué balance haceis de los acuerdos conseguidos?
No hay un balance. Nuestro balance es que las autoridades no han querido aplicar el acuerdo. Lo hemos denunciado y continuamos la lucha para que las autoridades respeten el acuerdo firmado tras las agresiones de El Ejido. La Comisión que firmamos el acuerdo mantuvimos dos reuniones con las autoridades y les dimos un plazo de casi un mes para llevarlo a la práctica. Tras ese plazo no han hecho nada, hemos protestado y nos hemos retirado de la negociación como denuncia de esa actuación. Tras esto, las autoridades han querido aprovecharse de nuestra actitud para no cumplir nada. Ante esto, el Consejo de inmigrantes magrebíes y la Coordinadora de asociaciones de africanos en Roquetas decidimos hacer un encierro para denunciar y protestar exigiendo el respeto del acuerdo. Tras nuestra protesta las autoridades han reanudado las conversaciones con el Consejo y la Coordinadora. Hasta el momento puede decirse que tan sólo se ha cumplido un 20-30% del acuerdo.
No puedo expresar todos los incumplimientos ¡son tantos! Sería imposible. La gente que quedó sin alojamiento eran más de 150, en tres sitios diferentes de El Ejido. Tan sólo han dado soluciones a un grupo, al resto querían obligarles a trasladarse a 16 kilómetros de la zona en la que estaban, para habitar en casas prefabricadas, lejos de la ciudad, sin agua potable, sin nada. La gente se negó a desplazarse ya que es en la zona en la que viven en donde tienen relaciones con el resto de trabajadores, donde tienen su trabajo. En lo que respecta a las indemnizaciones, sólo una pequeña parte las ha recibido. Además la Administración no se ha preocupado en localizar a los denunciantes. La Comisión encargada de las indemnizaciones pertenece a la Cruz Roja, a la que la subdelegación de gobierno ha facilitado todas las denuncias presentadas en comisaría o en la Guardia Civil, pero no han tenido acceso a las que se presentaron directamente en los juzgados. Nosotros, en tanto que Consejo, hemos tenido acceso a ellas, no a través de los jueces sino a través de las asociaciones, por ejemplo, SOS Racismo que ha presentado la mayoría de las denuncias ante los tribunales. Hemos intentado llevar esas denuncias a la Comisión pero no han sido tenidas en cuenta hasta que hemos realizado el encierro. En ello estamos trabajando. El total de denuncias asciende a 650 y la Comisión de indemnizaciones viene trabajando desde febrero sobre una cifra de menos de 300.

¿Puede afirmarse que las autoridades han participado en estas negociaciones con la mirada puesta exclusivamente en conseguir que el movimiento pierda su fuerza?
Por supuesto. Las autoridades han alargado las conversaciones y han tratado de crear una gran confusión para deslegitimar el Consejo y la Coordinadora, contando para ello, con la colaboración de los medios de comunicación, y han tratado de quitarnos el apoyo de los sindicatos mayoritarios, como CCOO y UGT, y de otras ONGs que trabajan en este terreno, como Almería Acoge, lo que demuestra la falta de voluntad por parte de las autoridades de resolver el problema de la inmigración en la zona.

Esto quiere decir que habeis conseguido hacer frente a las agresiones y demostrar que teneis fuerza para movilizaros, lo cual no deja de ser novedoso. ¿Puedes contarnos cómo se ha producido, si ha sido o no algo espontáneo, si ha dejado como resultado un cierto grado de organización, siendo éste, por tanto, uno de los primeros frutos de todo lo acontecido?
La lucha de los trabajadores inmigrantes, de todas las nacionalidades, no sólamente marroquíes, viene de hace tiempo en la región. Llevamos diez años de lucha, no se trata de un movimiento espontáneo tras los acontecimiento de El Ejido. En lo que respecta a los marroquíes no están organizados de un modo eficaz pero ha habido siempre un grupo de jóvenes que se moviliza cuando ocurre algo. Es esta lucha que llevamos desde hace diez años la que ha posibilitado hacer frente a las actuales agresiones. No podemos asegurar la continuidad pero, de momento, lo estamos consiguiendo, unidos a los colectivos de otras nacionalidades. Desde el comienzo la autoridades se han empleado a fondo para separar a los magrebíes del resto de colectivos. La conciencia de los africanos, senegaleses y de otras nacionalidades han conseguido desbaratar esos planes y desde el mes de febrero actuamos conjuntamente.
Se puede afirmar que no ha sido, hasta ahora, un movimiento estructurado pero no se puede negar la existencia de gentes que se movilizaban siempre que había algun incidente. El grupo que viene funcionando desde hace diez años no estaba estructurado, incluso en este momento no cabe hablar de una asociación de inmigrantes africanos sólida. Quiero añadir que la administración española, todas las autoridades locales, provinciales e incluso nacionales, y también las autoridades marroquíes, incluido el consulado y la embajada, han tratado siempre de que el colectivo de marroquíes no consiguiera autoorganizarse. Ése ha sido un tipo de dificultades. Pero las causas que han impedido una organización sólida y eficaz están también en las difíciles condiciones de vida en las que nos movemos: hay que trabajar, alimentar a los hijos, pagar los alquileres… y no tenemos tiempo para dedicarlo al movimiento asociativo, pero los intentos están ahí y continuamos en ello. Además, y hablando de las dificultades para estructurar el movimiento, tendríamos que hacer referencia a que venimos de un país donde no existe sociedad civil y donde la desconfianza es parte de una cultura. Cuando un sistema es corrupto, siempre dudas de la credibilidad de cualquier movimiento. En nuestro país, debido a la corrupción sistemática que hay, la gente no cree en partidos, ni en sindicatos, no cree en nada. Así también nos pasa aquí, nadie piensa que tu vayas a hacer algo sin estar pensando en sacar un beneficio para ti, una subvención…

Qué relación ha habido entre el movimiento de inmigrantes y las asociaciones que trabajan en este campo. ¿Hay un apoyo a vuestras acciones o hay muchos problemas? ¿Son problemas normales, destacan por algo en particular? Porque es una experiencia totalmente novedosa el que esta relación se establezca con un movimiento organizado y en lucha de los propios inmigrantes.
En lo que hace a la relación con las organizaciones hay que decir que, desgraciadamente, el único apoyo que hemos tenido ha sido el de ONGs como la Plataforma, de reciente creación, en la que está Paco de la APDH, hay otros sindicatos como el sindicato de la Enseñanza (STEA), y los dos sindicatos minoritarios, CGT y CNT, así como otras ONGs todas ellas pequeñas. Por lo que respecta a los sindicatos mayoritarios, por ejemplo CCOO, tienen otro método de abordar los problemas de la inmigración. Pese a ello, hemo hecho todo lo posible por contar con su apoyo, pero no lo hemos conseguido. Ellos insisten siempre en que hay que dialogar, dialogar, dialogar… acorde con la estrategia diseñada en su último Congreso donde se plantea que en lugar de impulsar movilizaciones, en términos generales, se trata siempre de dialogar, sea con las autoridades o con la patronal, para conseguir resolver los problemas de la clase obrera española. Yo no puedo opinar sobre la idoneidad de esta estrategia para los trabajadores españoles, que no están sometidos al racismo y al rechazo, pero no puede aplicarse la misma estrategia para los inmigrantes, diciendoles que en vez de movilizarse hay que dialogar. Estamos hablando de un colectivo discriminado, cuyos derechos no son respetados, lo que exige otra estrategia. Esto no lo contemplan estos sindicatos y aquí radica una de las principales divergencias.

¿Cuál ha sido la reacción de los partídos políticos?
Sólo IU nos ha apoyado. El PSOE de la región tiene la misma posición que la derecha, que el PP. A nivel de Andalucía también nos ha apoyado Nación andaluza y otros partidos minoritarios que no participan en las elecciones parlamentarias.

Y los sindicatos ¿han variado su postura tras vuestro encierro?
Para nada. Todo viene ocurriendo a espaldas de los sindicatos. Hoy ha tenido lugar una concentración silenciosa para denunciar el cierre de los locales donde se reunen los magrebíes ¡el sindicato ni se ha enterado! Siempre andan detrás de los acontecimientos. Como no quieren que nada se salga de su estrategia, no quieren que los inmigrantes se representen a sí mismos.

El alcalde de El Ejido se ha opuesto a que los inmigrantes fueran alojados en el municipio…
En realidad hay que remontarse en el tiempo, a cinco o seis años antes. ¿Cuál ha sido la actitud de las autoridades locales hacia los inmigrantes? ¿Cuál es su política? Consiste en una política hostil, de discriminación e incluso han alentado a la población autóctona a tomarse la justicia por su mano. Son las autoridades locales y el alcalde quienes han provocado los incidentes. Mucho antes del trágico acontecimiento sucedido, desde hace ya cinco años vienen preparando, por todos los medios, a la opinión pública para una agresión de estas dimensiones. Todos los medios de comunicación, tanto escritos como audiovisuales, están dominados por la derecha, por el PP, y los han utilizado a fondo para incitar a la gente en un primer momento, y a continuación para justificar todo lo sucedido. En ningún momento han reconocido el carácter racista de los hechos, sino que han dicho que la gente ya no podía soportar más… y todo ese mensaje de justificación. Hoy continúan con la misma política. Ésa es la postura del alcalde, expulsar a los inmigrantes del nucleo de población, mandarlos fuera, dispersarlos, y dificultar al máximo la integración de esas gentes en la sociedad de El Ejido. Este es el proyecto por el que trabaja el alcalde desde hace cinco años.

¿Y cuál ha sido vuestra actitud?
Nosotros hemos denunciado esto infinidad de veces en los periódicos, pero la mayoría de las veces no publican nuestras opiniones, existe un auténtico bloqueo. No quieren saber las opiniones de los inmigrantes, ni siquiera los periodistas. Cada vez que ocurre algo en El Ejido, el alcalde culpa de ello a todos los inmigrantes, criminalizándolos. En ningun momento se ha tratado de contextualizar los sucesos, reprochándoselos a la persona que los ha causado. Para ellos, los responsables son toda la gente que viene de fuera. Desde hace diez años la prensa sólo refleja aquellas cuestiones negativas que puedan tener relación con los inmigrantes, con los correspondientes titulares. Nunca han reconocido la aportación de los inmigrantes a la economía de la región o en el plano cultural. Esto ha sido lo que ha venido preparando a la opinión pública. Cualquiera que ha venido siendo bombardeado todos los días por informaciones negativas termina por forjarse esa opinión, que esta gente sólo nos trae problemas y que hay que echarlos, expulsarlos. Nunca ha ido más allá a la hora de solucionar problemas. Yo no se si la prensa obedece a directrices de cara a no abordar ciertos problemas… el caso es que nosotros hemos intentado de todo para romper esa imágen que dan los medios pero no nos ha sido posible.

¿Habeis notado, como consecuencia de esta política, un aumento de agresiones racistas en los últimos tiempos?
Sí. Siempre ha habido agresiones, pero de carácter aislado, no de estas dimensiones. Y no se ha tratado sólo de insultos, sino incluso de asesinatos. Recuerdo un marroquí asesinado en el 92 en los invernaderos, en circunstancias desconocidas, y que nadie ha intentado aclarar. Numeros inmigrantes también han sido atropellados sin que los vehículos se detengan a socorrerlos, dándose a la fuga. Otro marroquí apareció, hace año y medio, muerto en un estanque. A un amigo nuestro, que conocíamos muy bien, hace poco más de un año lo atacaron en su domicilio, fuera de la ciudad, varios encapuchados armados y lo mataron allí mismo. Su hermano que estaba presente y trató de ayudarlo resultó también herido… Y así, muchos casos.

¿Se puede afirmar que existe una extrema-derecha en El Ejido como movimiento organizado?
Sí, hay gente organizada. Tras la reunión que hicimos al poco para tratar los acontecimientos, fuimos agredidos por gente con buzos y barras y tuvimos que salir huyendo. El problema es que el alcalde es miembro del PP y la dirección de este partido no ha tomado ninguna medida en su contra. Esto se explica porque dentro del PP, pese a su mensaje de “centro”, hay tendencias de extrema-derecha y si tomara medidas contra este alcalde se enfrentaría a esas tendencias lo que podría provocar rupturas internas. Lo peor es que dicho partido abriga a esas tendencias.

Los autores de los ataques, incendios… ¿han sido identificados y detenidos?
Han aparecido en las portadas de todos los periódicos, de la televisión… nosotros hemos pedido que se abra una investigación, pero en vano. Tan sólo fueron detenidos tres o cuatro personas, las que golpearon al subdelegado. El resto nada, aunque son bien conocidos. Desde hace seis o siete años en El Ejido no se deja entrar a los inmigrantes a toda una serie de locales públicos (bares, discotecas, clubs…), se les rechaza. Lo hemos denunciado varias veces pero nadie ha tomado ninguna medida para remediarlo, de ahí que los propios inmigrantes hemos empezado a abrir comercios y bares donde poder acudir. Así hay tres bares en El Ejido gestionados por marroquíes y los tres han sido precintados por las autoridades, precísamente hoy mismo.

¿Cuál es el motivo que alegan para el cierre?
Que no puede haber concentraciones de inmigrantes, que hay quejas de los vecinos en ese sentido y que no lo pueden permitir. Con lo cual, como en los establecimientos españoles se nos niega la entrada, se nos impide de hecho, la posibilidad de desarrollar espacios de vida en comun

¿Pero entonces, la situación ahora, al contrario de la imagen transmitida por los medios de comunicación, es peor todavía que antes de los incidentes?
Por supuesto. El alcalde de El Ejido está decidido a aplicar hasta el final su política, la de expulsar, al menos de la ciudad, a todos los inmigrantes. La Administración lo que ha hecho es desplazar a centenares de personas a otras zonas, a Murcia y a Huelva, bien lejos. En Huelva ahora recogen la fresa pero hay saturación de gente y, pese a ello, los han llevado allí. La mayor parte de la gente se ha marchado. Los que quedan esperan a recibir los papeles o la indemnización, y a continuación también se van. Incluso de los que se han quedado una parte tiene la intención de abandonar el pueblo, irse a vivir a Almería… Después de lo que ha pasado, incluso de la actitud de los vecinos, hay una tensión que no es posible imaginar y está claro que no hay una voluntad por parte de las autoridades de resolver el problema sino de seguir jugando a la provocación.

¿Cómo han reaccionado las autoridades marroquíes? ¿Habeis tenido contacto con ellas?
Las autoridades marroquíes se han interesado por la situación, y es la primera vez en la historia que esto ocurre. Marruecos no ha intervenido nunca en el tema de los inmigrantes. Es la primera vez que ha habido una declaración de la embajada al respecto. Luego ha habido varias visitas de la embajada a la zona, del embajador y de varios consejeros que se han reunido con nosotros y a quienes hemos informado de todas las gestiones realizadas. Ayer mismo estuvo aquí el embajador y se reunió con el subdelegado, e incluso, con el alcalde de El Ejido.

Frente a la situación actual que tu describes, peor que antes de los sucesos, curiosamente, la imagen que a nivel estatal dan los medios de comunicación, que denunciaron abiertamente las manifestaciones de racismo, es la de haber resuelto, de alguna manera, o al menos encauzado, los problemas que existían. Dado que no es así, y no es lógico pensar que sea porque lo desconozcan, ¿no acaban participando de esta manera en la política que está desarrollando el alcalde de El Ejido, que es la única que existe?
Efectivamente. Incluso en Marruecos participan de esta política, ya que allí se ha seguido de cerca lo que aquí ocurrió, y también participan ahora de esa sensación de que ahora las cosas ya están arregladas. Este era precísamente el objetivo de nuestro encierro, desenmascarar lo que se venía diciendo en los medios de comunicación ya que nosotros no teníamos acceso a ellos.

¿Cual es el número de marroquíes en El Ejido?
Entre seis y siete mil en El Ejido, y en la comarca viene a ser el 70% de la población inmigrante.

¿Entre los inmigrantes, cuál es el porcentaje de mujeres?
Muy pequeño, debido a la crisis de vivienda en El Ejido. La gente que tiene pisos para alquilar, no los alquila a inmigrantes, lo que tiene una consecuencia sobre el derecho de reagrupación familiar, ya que tener una vivienda es una condición para que el Gobierno autorice la reagrupación familiar. El porcentaje de mujeres puede ser del 10%. Hay también muchos niños escolarizados, se habla de 200 en la región. La mayor parte de los inmigrantes son jóvenes y solteros. Las mujeres en su gran mayoría trabajan también fuera de casa, la gran mayoría en las empresas de manipulación de productos agricolas y de sus derivados. Y también ahí son discriminadas en sus puestos de trabajo, pero necesitan trabajar para poder hacer frente a las cargas familiares, ya que el salario del marido no es suficiente. Aunque no todas están casadas, también hay algunas, la menos, solteras.

¿Eres pesimista respecto al futuro de la inmigración el Almería?
No al cien por cien. Yo creo que las cosas se van a mover, van a cambiar, pero no de la forma que nosotros queremos.

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