Árabes y musulmanes en el cine español de la democracia (1979-2000)

Árabes y musulmanes en el cine español de la democracia (1979-2000)

Eloy Martín Corrales
Universitat Pompeu Fabra de Barcelona

El estudio de la visión de las relaciones hispano-musulmanas que proporciona el cine español ha merecido una creciente atención en la última década, aunque excesivamente centrada en el dominio colonial hispano en el Protectorado de Marruecos . Por contra, el período transcurrido desde la consolidación de la democracia apenas si ha comenzado a ser analizado por los investigadores .
Lo cierto es que en los últimos veinticinco años el cine español viene dedicando una creciente atención a las relaciones con los países árabes y musulmanes, especialmente a Marruecos. La aparición de esta problemática en la pantalla se refiere tanto a un pasado más menos remoto, como a la más palpitante actualidad. En el primer caso hay que destacar cuatro temáticas de mayor o menor importancia.
1.- Referencias a los enfrentamientos habidos durante la Reconquista, destacando una tendencia claramente favorable a los musulmanes: Al Andalus. El camino del Sol (J. Oriol y A. Torruella), Que nos quiten lo bailao (1983), Daniya, el jardin del Harem (1987), las dos últimas de Carles Mira, y el film de dibujos animados Ahmed el Príncipe de la Alhambra (Juan B. Berasategui, 1998). En la misma línea hay que incluir la importante participación española en La batalla de los tres Reyes (S. Ben Barka), cuyo argumento se refiere a una importante batalla luso-marroquí de fines del siglo XVI. Por contra, hay que relacionar algunas impresentables farsas históricas: Cuando Almanzor perdió el tambor (Luis María Delgado, 1983).
2.- La llegada de la democracia no se ha concretado, por el momento, en una reflexión crítica sobre las pasadas guerras coloniales. La revisión del colonialismo español en Marruecos apenas si ha comenzado. El precoz y más importante intento, en pleno franquismo, El desastre de Annual (Ricardo Franco, 1970), sigue siendo un film inédito, una película maldita. Además, no resuelve nada de lo que estamos tratando en este texto: sus personajes viven encerrados en un piso en Madrid atormentados por los recuerdos de la catástrofe. Mientras que proyectos hispano-marroquíes (Badis de Mohamed Abderramán Tazi, 1988), curiosamente basado en el viejo tópico de los amores de un legionario con una rifeña, no han tenido mayor incidencia .
3.- Apenas si se ha tratado la participación de los marroquíes en las filas franquistas durante la Guerra Civil española. El debate ocasionado por Libertarias, de Vicente Aranda (cinta en la que en los minutos finales aparecen los Regulares violando y degollando a las protagonistas republicanas, hasta que un oficial español detiene la matanza), indica que este tema (que se entremezcla con el debate acerca del tratamiento que merecen los inmigrantes magrebíes) aún provoca demasiada pasión. También introducen de pasada este tema, Las largas vacaciones del 36 (Jaime Camino, 1975) y Madregilda (Francisco Regueiro, 1993).
4.- El período comprendido entre 1939 y 1975 (conviene no olvidar que Marruecos accedió a la independencia en 1956) apenas si ha merecido importancia hasta el momento. Una de las escasas aproximaciones es El sueño de Tánger (Ricardo Franco, 1991), film centrado en el contrabando de armas. En la actualidad, Juanma Bajo Ulloa está preprando una película sobre un héroe del comic de los años sesenta, el Capitán Trueno.
Por su parte, la atención prestada a las relaciones hispano-arabo-musulmanas en la actualidad permite destacar otras seis temáticas.
5.- La reivindicación marroquí de Ceuta y Melilla, tema por el que, significativamente, el cine español pasa de puntillas. En todo caso, las aproximaciones se limitan a mostrar algunos aspectos de las relaciones entre cristianos y musulmanes en las citadas ciudad: Huevos de Oro (Bigas Luna, 1993) y Morirás en Chafarinas (Pedro Olea, 1995).
6.- El trasiego de hachis y otras drogas desde el litoral norteafricano a las costas españolas. Presentado con una cara amable en la versión cinematográfica de Bajarse al moro (Fernando Colomo, 1988), y con mucha mayor acritud en la ya citada Morirás en Chafarinas.
7.- Las secuelas de la catastrófica descolonización del Sahara. El “enemigo” marroquí de los años veinte reaparece redivivo en la mayor parte de las películas y documentales que han venido recogiendo los acontecimientos del Sahara a partir de 1975: El baúl de los recuerdos (María Miró en 1994), film que narra el exilio en tierras argelinas de los saharauis; Lalia, cortometraje de Silvia Munt (1999). Lo cierto es que la legítima solidaridad con el pueblo saharaui suele ir acompañada en no pocos casos con un antimarroquismo feroz. En la reciente Aquí el que no corre vuela, uno de los protagonistas, timador de poca monta, es despertado un día festivo por un grupo de trabajadoras domésticas magrebíes o asiáticas que charlaban bajo su ventana. El individuo en cuestión se asoma al balcón y grita una frase, cuya reproducción más o menos literal es la siguiente: “Mora vete con Hassan, o si no, me haré del Polisario”.
8.- El creciente número de turistas españoles que visitan países extranjeros, y Marruecos en particular. Entre los films a destacar la ya citada Bajarse al moro, Orquesta Club Virginia (Manuel Iborra, 1992), Sahara (Antonio R.Cabal, 1985), Luna de agosto (Juan Miñón, 1985), La pasión turca (Vicente Aranda, 1994), etc. En estos momentos se halla en fase de rodaje Kasbah de Mariano Barroso.
9.- El miedo desatado en Occidente a raíz del surgimiento del islamismo radical, recogido, aunque indirectamente, en algunos films recientes. En Se acabó el petróleo (Pancho Bautista, 1980) aparece un ayatolah de visita por Andalucía. En Mujeres al borde de un ataque de nervios, de Pedro Almodovar, una de las protagonistas descubre angustiada que su novío, chiíta, había escondido un verdadero arsenal de armas automáticas en su vivienda.
10.- La existencia de comunidades magrebíes de creciente importancia en nuestro país. Su aparición en la pantalla, oscurecida a menudo en favor de la de los inmigrantes subsaharianos: Bwana (Imanol Uribe, 1996) toma cada días más fuerza. En Las cartas de Alou (Montxo Armendáriz, 1990) un marroquí es el amigo del protagonista subsahariano. El protagonismo marroquí está presente en Susanna (Antoni Chabarrías, 1995) que narra una tragedia. En La aventura del Estrecho (V. López Domínguez, 1996) la atención se centra en los peligros de la travesía del Estrecho. Un inmigrante magrebí juega un destacado papel en El Far (Manuel Balaguer, 1998). Por último, Saïd (Lllorenç Soler, 1998) trata de los problemas de los sin papeles en Barcelona. Un tono más desenfadado lo encontramos en Makinavaja, el último chorizo (cinta de 1982 en la que aparece el personaje Moromierda, uno de los componentes de la banda del Maki), Un subamari en les estovalles (sátira de I. P. Ferré, de 1992, en la que un inmigrante llegará a presidir la Federación Catalana para la Cultura). También hay que relacionar apariciones puntuales de inmigrantes en la trama de varios films. Es el caso de Tocando fondo (José Luis Cuerda) en el que aparecen unos trabajadores clandestinos de una fábrica.
A tenor de lo expuesto se pueden sacar algunas conclusiones. En primer lugar, los nuevos aires democráticos que se fueron consolidando a partir de fines de 1975 no han sido aprovechados, al menos hasta la fecha, para revisar cinematográficamente el pasado de las relaciones hispano-musulmanas. En especial por lo que hace referencia a las Guerras de Marruecos y a la participación de marroquíes en la Guerra Civil española.
En segundo lugar, los viejos estereotipos (que asocián a los norteafricanos y/o musulmanes con violencia, sensualidad, etc.) heredados del pasado siguen estando presente en buena parte de los films relacionados en los puntos 5 al 9, aunque no en todos ellos.
Por último, y a despecho de lo afirmado en los párrafos anteriores, se detecta un esfuerzo por ofrecer una imagen más positiva de los árabes y musulmanes en general. Esta afirmación es particularmente cierta en lo que se refiere al tratamiento dado a los inmigrantes magrebíes en España.

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