Carta abierta a Consuelo Rumí

Carta abierta a Consuelo Rumí
Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración

Mercedes Jiménez Álvarez (Colectivo Al Jaima)

Excma. Sra. Doña Consuelo Rumí,

Nos ponemos en contacto con Ud. a raíz de sus declaraciones realizadas el 1 de junio (EFE) sobre la necesidad de crear centros de acogida en Marruecos para los menores marroquíes emigrantes. Sabemos de su preocupación por esta nueva realidad migratoria y como profesionales de ambas orillas nos sentimos llamados a compartir nuestra reflexión profunda sobre este fenómeno.
Esta realidad y las distintas soluciones que se están planteando también nos preocupan a numerosos profesionales que trabajamos de forma directa o indirecta con los menores que emigran. Analizando las declaraciones de distintos responsables políticos y publicadas en prensa a raíz de la llegada de 33 menores, observamos cómo las conclusiones sobre este fenómeno apuntan hacia unas reflexiones simplistas que podemos resumir de la siguiente manera: “Los menores vienen solos en patera enviados por unos padres que ponen en riesgo la vida de sus hijos por razones inconfensables, son transportados a España por ‘mafias’ que, una vez llegados a la península, los introducen en redes delictivas, por eso escapan en masa de los centros de protección, ya que no quieren ser protegidos y no se adaptan a nuestro sistema de protección de menores. Y todo ello, eso sí, con la connivencia del Estado marroquí que echa la vista hacia otro lado (esto último ahora no se dice “porque no es el momento político”, aunque en cualquier conversación de pasillo, termina siendo la guinda a los anteriores argumentos irrefutables).También han encontrado la solución al problema, responsables políticos nacionales y autonómicos han escrito cartas al Gobierno marroquí, recordando que no está haciendo los deberes en el control de las fronteras, y anuncian como un gran avance, fruto del cambio de rumbo en las relaciones entre ambos países, la apertura de centros de protección en Marruecos. España colaborará en su financiación y en la formación de su personal con el fin de que ofrezcan los mismos servicios que cualquier centro de acogida español. Según declaraciones de Consuelo Rumí “tendrán apoyos educativos y programas de formación profesional y le buscarán trabajo en su país cuando salgan.”
Ante el contundente análisis del problema anteriormente expuesto y la bondad de la solución propuesta de lo anterior, poco o nada parece quedar por decir. No obstante y a riesgo de ser tachadas de demagogas e irresponsables que alentamos la llegada en masa de menores que colapsarán nuestro sistema de protección, nos atrevemos a reflexionar en voz alta sobre algunas otras posibles causas:

1. Qué ocurre en Marruecos

Los menores inmigrantes son los nuevos protagonistas de los procesos migratorios en el panorama internacional. Como señala Suárez (2004), conforman un nuevo sujeto migratorio. Podemos afirmar que a partir de este siglo XXI la presencia de menores en los desplazamientos humanos, y nos referimos a menores solos, sin sus familias, será un factor común en las migraciones a nivel mundial. La infancia, a nivel mundial, vive de forma estructuralmente diferenciada las condiciones laborales de explotación, las epidemias y pandemias, los efectos de las guerras, los efectos de las catástrofes naturales, la explotación y también las migraciones. Los menores migrantes, son “los más vulnerables de la globalización”.
En Marruecos, la migración de menores es el último eslabón de una compleja realidad social. Está relacionada con la exclusión social generada por los procesos de deslocalización de la producción, la feminización de la pobreza y la ausencia de una política pública de protección social. Los menores que llegan a España proceden de los barrios periféricos de las zonas urbanas del norte y del centro (Tánger, Casablanca, Larache, Tetuán) o de zonas rurales donde existe una larga tradición migratoria (Beni Mellal, Kela Sragna, Er Rachidia).
La migración de los menores en Marruecos es una realidad que comienza a mediados de los años 90. Hasta finales de 2002, los menores emigran principalmente como polizones en los barcos o escondidos en los bajos de los camiones (a excepción de los menores que emigran desde Tarfaya a las Islas Canarias, que sí utilizan la patera). Desde enero de 2003 comienza a aumentar el número de menores que llegan en pateras a las costas andaluzas. Esta sería una novísima variante, “la paterización” de la migración de menores.
En Marruecos nos encontramos con un sistema escolar deficitario, incapaz de enfrentarse al nivel de absentismo y fracaso escolar en los barrios periféricos de las grandes ciudades y en las paupérrimas zonas rurales. La situación escolar de los menores migrantes y el fracaso en una escolarización completa, integral y de calidad es un elemento central en la comprensión de la realidad migratoria. Una clave básica en la prevención de este fenómeno migratorio es la lucha contra el absentismo escolar y el abandono escolar. El sistema escolar marroquí está en pleno momento de cambio tras la reforma comenzada en el año 1999, con la Carta Nacional de la Educación Nacional. En estos últimos años se ha puesto en marcha un sistema de Educación No Formal que propicia la incorporación al sistema escolar de menores que abandonaron el colegio. Ocurre que tanto en zonas rurales, como en la periferia de las grandes ciudades estos cambios en el sistema escolar son aún insuficientes y las prácticas docentes siguen ancladas en un sistema escolar estricto donde la violencia está presente y la ratio por alumnado en clase sigue siendo demasiado alta.
La gestación de un proyecto migratorio pasa por la convicción de que el trabajo en Marruecos no es una manera de promocionar o de ganarse la vida. La idea de “buscarse la vida” en España y encontrar un trabajo para ayudar a la familia es un elemento central en el discurso de estos menores y una motivación para emigrar. Los menores comparten el imaginario colectivo migratorio de sus mayores, y ven en la migración “esa posibilidad de promocionar”, de “buscarse la vida”. Esta idea es afianzada por su grupo de iguales, pero sobre todo por la falta de un horizonte esperanzador.
Se da en Marruecos la ausencia de una política social que potencie una protección de la infancia integral. No hay una asunción de responsabilidad pública ante situaciones de especial desprotección en la que viven los menores: niños y niñas de la calle, menores explotados laboralmente y sexualmente, niñas trabajando en el servicio doméstico en condiciones de semiesclavitud, menores emigrantes retornados sin garantías, hijos e hijas de madres solas, menores en zonas rurales sin acceso a servicios básicos y menores de origen subsahariano que sufren todo tipo de abusos y malos tratos, etc…
Del informe presentado por SOS Racismo y el Colectivo Al Jaima con el apoyo de la Subcomisión de Derecho de extranjería del Consejo General de la Abogacía española, destaca la situación familiar de los menores, la mayor parte de las familias viven en el umbral de la pobreza. La situación en el campo, sobre todo en la región de Kelaa Sraghna es paupérrima. Las familias viven muchas veces sin luz, ni agua corriente en sus casas. En la muestra entrevistada, la familia está al tanto de que el menor emigra en un 57% de los casos, pero esto no significa que lo apoye. Sólo existe un apoyo en el 35%. Este apoyo puede ser económico, básicamente consiste en pagar la travesía en zodiak (con precios que oscilan entre 800 a 1.300 euros), el 21% de los menores emigraron de esta forma. En otros casos el apoyo es moral. Se “apuesta” por ese menor, que asume un papel precoz, que no le corresponde, de ser el “que saque la familia adelante”. A lo largo de los relatos de los menores hemos recogido muchas de las situaciones difíciles que viven las familias: violencia intrafamiliar, emigración del padre o de la madre y desamparo de los menores, alcoholismo, menores huérfanos, hijos de madres solas que sufren el rechazo del marido de su madre, precariedad laboral, etc… En ocasiones, como hemos visto, el menor quiere emigrar para ayudar a la familia – un 11%-, a veces, el motivo callado de la emigración es una situación de abandono del menor. El perfil mayoritario de las familias no son “familias rotas” con graves problemas afectivos, pero en un una mayoría de los casos sí hay una situación económica precaria o muy precaria que hace que la familia viva una grave situación de exclusión social.

2.Qué sucede cuando llegan a España

La única respuesta que nuestro ordenamiento prevé ante esta realidad: menor extranjero en situación de desamparo, es la EFECTIVA E INMEDIATA PROTECCIÓN DE LA ENTIDAD PÚBLICA, que por mandato legal habrá de VELAR por el menor, TENERLO EN SU COMPAÑÍA, ALIMENTARLO Y PROCURARLE UNA FORMACIÓN INTEGRAL. Por tanto las garantías y los procedimientos que deben presidir cualquier procedimiento para la declaración del desamparo y la posterior asunción de tutela de un menor en desamparo son las mismas para un menor extranjero. Aunque por su condición de extranjero existen una particularidad a tener en cuenta: nuestro sistema de protección de menores parte de un principio básico: siempre que sea posible el menor habrá de vivir con su familia. Por lo tanto, la lógica de la protección se enfrenta a la lógica del Derecho de extranjería. Las distintas Administraciones intentan repatriar al menor “en su interés” y éste intenta “zafarse” de ese tipo de protección “en su interés”.
La situación en la que se encuentran los menores extranjeros no acompañados en España es preocupante. Han manifestado al Estado español esa preocupación diversos organismos nacionales e internacionales: Naciones Unidas, Comité de seguimiento de la Convención Internacional de Derechos del Niño, Defensor del Pueblo, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, etc. La preocupación de estos organismos se centra fundamentalmente en las carencias y demoras en la documentación de estos menores y en los retornos al país de origen efectuados sin garantías.
La llegada de estas últimas pateras plantea nuevos interrogantes que los distintos responsables políticos parecen obviar: ¿podría tener relación la llegada de menores en patera con familiares residentes legales en Europa con la lentitud de los procedimientos de reagrupación familiar y la negativa de los Consulados españoles a considerar la figura jurídica de la kafala como equiparable a la tutela de menores en España? ¿Para cuándo un verdadero plan de choque en la gestión consular de los flujos migratorios? Las Administraciones autonómicas deben realizar autocríticas sobre la situación actual del sistema de protección, la acogida y la necesidad de implementar programas formativos adaptados a las necesidades de estos menores. Poner un excesivo énfasis en hablar de fugas masivas de estos menores, parece estar obviando la existencia de esa otra realidad, la de menores cuya finalidad no es permanecer en un centro, sino integrarse con miembros de su familia extensa que viven en territorio español o europeo. En estas autocríticas las administraciones autonómicas no deberían ignorar esas otras realidades y disponer mecanismos adecuados para que esas reagrupaciones familiares se realicen con garantías y transparencia.

3.Cuál es el reto ante la migración de estos menores

En el informe, citado ya anteriormente, elaborado por SOS Racismo y el Colectivo Al Jaima con el apoyo de la Subcomisión de Derecho de extranjería del Consejo General de la Abogacía española que lleva por título: Menores en las fronteras, de los retornos llevados a cabo sin garantías a los menores de origen marroquí y de los malos tratos sufridos, se constata en fracaso del Memorándum de entendimiento entre Marruecos y España sobre repatriación asistida de menores no acompañados. Dicho acuerdo es un instrumento insuficiente y limitado para afrontar esta realidad. En un 100% de los casos de reagrupación familiar documentados en el informe (se documentaron 28 de los 60 realizados en el 2004) se violaron los derechos fundamentales de estos menores.
Crear centros en Marruecos para atender a estos menores de forma individualiza y especializada será una forma de incrementar la migración de estos chavales, que emigrarán entonces para poder acceder a su vuelta a aquel trabajo educativo y pedagógico al que parecen no tener derecho antes de emigrar. Estos mecanismos de acción rápida premiarán esa migración precoz y potenciarán el papel de la migración como una forma de promocionar.
El menor que emigra, que se juega la vida, no lo olvidemos, ha vivido ya una suerte de rupturas difíciles de remendar, para lo que se necesitará toda una vida. Por todo ello la apuesta, con mayúsculas, debe comenzar un paso atrás, es decir, antes de la migración. El reto es crear entre España y Marruecos una LINEA DE TRABAJO PREVENTIVO Y DE SENSIBILIZACIÓN SOBRE LOS RIESGOS DE ESTA MIGRACIÓN PRECOZ. Una prevención a largo plazo, que mejore la situación en general de la infancia y la adolescencia en Marruecos, en temas laborales y educativos y que articule un sistema de protección de la infancia y un acceso normalizado a servicios sociales básicos (salud, educación, habitabilidad). Una prevención a medio plazo, interviniendo en las zonas de origen de estos chavales y de sus familias con proyectos integrados e integrales que les permita una vida digna y un futuro esperanzador y una prevención a corto plazo, trabajando con los menores “potenciales” emigrantes para ofrecerles otras opciones posibles y reales, más que los ejes de un camión o una patera. Y con estos menores que ya están entre nosotros, el reto es protegerles, documentarles y crear políticas transnacionales que incorporen la movilidad de estos adolescentes y jóvenes.
Este es el reto, porque construir un centro es la solución más fácil, pero rehacer la vida de un chaval que ha pasado 72 horas en una patera y ha visto morir a sus amigos ahogados es labor de toda una vida.
Quedando a su entera disposición, nos despedimos.

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