Sobre la crisis del sistema de asilo en la Unión Europea

Publicada 24 de Septiembre de 2015 21:22

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Frontera entre Serbia y Hungría / Reuters

Agustín Unzurrunzaga

24 septiembre 2015

En la crisis que sobre la entrada de personas solicitantes de protección internacional en diferentes países pertenecientes a la Unión Europea se viene desarrollando desde hace ya más de tres años, y que se ha acelerado a partir de principios de 2015, y especialmente desde la primavera, hay una serie de cuestiones, de temas, que conviene no perder de vista.

1 La mayoría de ellas son personas provenientes de zonas en las que hay graves conflictos político militares, guerras. Provienen de Iraq, de Afganistán, de Eritrea, de Somalia y, sobre todo, de Siria. Otras proveniencias, Nigeria, Malí.

2 En algunos de esos conflictos, Estados que forman parte de la Unión Europea han estado implicados en los combates: en Iraq, en Afganistán y en Libia, donde contribuyeron de forma decisiva al derrocamiento de Gadafi, en el transcurso de la guerra civil que allí se estaba desarrollando. Ese derrocamiento se produjo sin tener mínimamente trabajado el recambio, lo que ha creado una situación de vacío de poder y de caos. La guerra continúa, sin que las diversas facciones que se combaten lleguen a acuerdos de gobernabilidad. Libia es hoy por hoy un Estado fallido.

3 Lo que antes era un estado tapón, el de Gadafi, se ha convertido en un estado coladero. Es el lugar desde el que sale una parte importante de las personas que buscan protección internacional en Europa. Esos viajes se hacen por mar, a través del denominado canal de Sicilia, y su destino más importante es Italia, seguido de Grecia y Bulgaria. A estos dos últimos países también llegan personas procedentes de Turquía, y en cantidad creciente, desde el principio del verano de 2015.

4 El conflicto de Siria, la guerra civil que se desarrolla desde hace ya cuatro años, agravada por la aparición en el tablero político militar del EI, ha causado el desplazamiento de más de la mitad de la población de ese país, algo más de 11 millones de personas, de las que algo más de 4 millones están ya fuera del país. La mayoría de esas personas, en un primer momento, se fueron quedando en países limítrofes. Así, Turquía acoge a 1,9 millones de personas, Líbano a 1,2 millones, Jordania a casi setecientas mil, Egipto a cerca de ciento cincuenta mil. A medida que la guerra se prolonga en el tiempo, y que no hay síntomas de fin en un plazo corto, esas personas que están desplazadas en Siria o asentadas en los países limítrofes, fundamentalmente estas últimas, inician un éxodo masivo, protagonizado por varios cientos de miles de personas, que tienen por objetivo llegar a la Unión Europea y solicitar allí el asilo al que tienen derecho. La mayoría quiere llegar a varios países de la Unión y del Espacio Económico Europeo, Especialmente Alemania, Suecia, Austria, Noruega. En menor medida otros destinos, como Italia, Holanda, Bélgica, Francia.

5 Todo esto ha puesto a la Unión Europea en un brete, y han aflorado y se han intensificado múltiples problemas subyacentes, que afectan, incluso, a la manera de concebir la propia Unión, los valores con los que se tiene que construir.

6 Entre los graves problemas y carencias puestas de manifiesto por esta crisis está la del sistema de asilo que está en vigor en la Unión Europea. ¿Existe un sistema de asilo europeo? ¿Las directivas y reglamentos actualmente en vigor lo conforman realmente? En general, las organizaciones y especialistas que trabajan con personas solicitantes de asilo, de protección internacional, suelen poner el acento en las graves carencias de ese sistema, y llegan a la conclusión de que, lo que hay, no es un verdadero sistema común de asilo.

7 Desde el principio de la construcción de lo que hoy se denomina Unión Europea, el tema del asilo ha estado presente. El sistema de asilo moderno tiene tres grandes pilares. Por un lado, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, del año 1948. En esa Declaración, el asilo está concebido como un derecho de las personas, al que los Estados, cuando son perseguidas, tienen la obligación de proteger. Deudora, en cierto modo, de la época en que se hizo y publicó, se tiende a entender que la persecución es política. Por otro, la Convención de Ginebra del año 1951. Es el documento base del sistema de asilo a nivel mundial. La mayoría de los Estados que conforman las Naciones Unidas son firmantes de esa Convención, 145 de los 192. Todos los Estados que conforman la Unión Europea son firmantes. También esta Convención es, en parte, deudora de su tiempo, y se completó con el denominado Protocolo de Nueva York del año 1967. Todos los Estados que conforman la Unión Europea son firmantes del protocolo de Nueva York.

La Convención de Ginebra de 28 de julio de 1951, fue adoptada para resolver el problema de los refugiados y desplazados europeos después de la segunda guerra mundial. Inicialmente, su campo de aplicación se restringía a los acontecimientos ocurridos antes del 1 de enero de 1951 en Europa. Y, en parte, se convirtió en un instrumento utilizado por las democracias occidentales en su confrontación con el bloque soviético, durante los primeros años de la guerra fría. Con el protocolo de Nueva York, de 1967, se eliminaron las limitaciones temporales y espaciales de la Convención de Ginebra.

8 En toda la historia de la construcción del sistema de asilo de la Unión Europea se comprueba que los Estados, cuando se trata de poner en marcha sistemas que se basan en la solidaridad con otras personas que no son ciudadanas de esos Estados, con personas que entran o piden entrar en su espacio, tienen grandes problemas para ir más allá de lo que es una mirada estrecha de sus intereses nacionales, de los supuestos intereses de sus nacionales. En lo que hace a la libre circulación de las personas, y en concreto de las solicitantes de asilo o protección internacional, sistemáticamente han puesto trabas de diferente tipo a la idea de que pueda construirse un sistema europeo común. Otro problema, y no pequeño, es que a las personas refugiadas siempre se las ha dejado de lado a la hora de elaborar las políticas de las que son principales destinatarios. Una tercera cuestión es que, en las mil discusiones habidas desde hace muchos años, siempre se ha puesto el acento en la cuestión del control de las fronteras, y no en la idea de que lo principal es proteger a las personas. Esas tensiones han sido una constantes, y actualmente siguen presentes.

Las discusiones sobre este tema del asilo empiezan en 1980. En 1990, Convenciones de Schengen y Dublín. Por primera vez se acepta el principio de que el asilo, la protección internacional, solo se puede pedir en un país de la Unión, que no se pueden simultanear cuatro o cinco solicitudes en sitios diferentes. En 1992, en el Tratado de Maastricht, la cuestión del asilo se introduce en el cuadro institucional de la Unión Europea, bajo la forma de que es una cuestión intergubernamental. Es en el Tratado de Amsterdam, en 1997, donde el asilo se introduce como una competencia de la Unión, en la que ésta, sus organismos, tienen cosas que decir. Dos años más tarde, en la Cumbre de Tampere, en octubre de 1999, se pronunciaron grandes frases sobre la necesidad de construir un sistema de asilo europeo, pero no se concretó, aunque el clima daba la impresión de que sí se estaba por la labor. Pero un par de años más tarde se enfriaron las cosas. En el Consejo europeo de Laeken, que se celebró tres meses después del atentado de las Torres Gemelas en Nueva York, en 2001, el acento se volvió a poner en los temas securitarios. En 2003, 2004 y 2005 sendas Directivas. Todas ellas dejan unos grandes márgenes a la actuación de los Estados. El Reglamento de Dublín II se aprobó en el Consejo de 18 de febrero de 2003, donde se estableció que el asilo se pedía en el primer país de la Unión al que se llegue o donde a la persona solicitante se le han tomado las huellas, y espera allí a la resolución de su expediente. El tema del asilo se vuelve a retomar en el año 2008, y la Comisión publica un plan de acción. Luego vino el Tratado de Lisboa. En el año 2009 se aprueba el Programa de Estocolmo. Luego el Programa de La Haya. Y En junio de 2013 se publican los Reglamentos que actualmente están en vigor.

Como se ve, una larga historia, en la que la tensión entre Estados y Unión, siempre se ha decantado, en mayor o menor medida, a favor de los Estados. La otra gran tensión, control de fronteras y flujos o protección de las personas y sus derechos, se ha decantado sistemáticamente a favor del control y la seguridad. Y todo eso es lo que estamos viendo ahora, ante una afluencia muy importante de personas que demandan protección internacional, asilo. Y vemos las fallas del sistema. El Estado A hace y dice una cosa, el B dice otra y el C otra diferente. Grecia tendría que asumir la carga de los miles de refugiados que entran por allí, pero no puede, y los deja salir. Algo parecido hace Italia, pero con más control, pues tiene muchos más medios y asume una importante cantidad de solicitudes de asilo. El otro dice que abre su frontera para que pasen, pero si vienen de a pocos y todos en fila, sin aglomeraciones. El otro, Francia por ejemplo, que si llegan a su frontera la cierra y suspende temporalmente el sistema Schenguen de libre circulación de las personas, como ya lo hizo después de la revolución tunecina. Otros, como Portugal, y también España, se ponen como de costado, para no hacerse notar, y que nos les miren, y rezan a todos los santos para que no lleguen muchas personas. O se esconden bajo el paraguas de la Unión, de que se tiene que organizar como es debido, desde Bruselas, y que no es cuestión de que las Comunidades Autónomas o los ayuntamientos tomen iniciativas por su cuenta. Organismos como el Consejo General de la Abogacía Española dice que con lo que hay de legislación es suficiente para hacer las cosas como es debido, y que las autoridades se pongan a trabajar. Y los Estados dicen que con lo que hay hago más o menos lo que me da la gana, y punto. Y en esas estamos, asistiendo a un espectáculo deplorable.

9 La cuestión de las fronteras, mal que les pese a los diferentes ministros de interior de los diferentes Estados de la Unión Europea, es una cuestión que no se puede conjugar bajo el único ángulo del control de la inmigración irregular.

En el año 2014, por primera vez desde la 2º guerra mundial, el número de las potenciales personas demandantes de asilo, refugiadas, desplazadas, alcanzaba la cifra de 60 millones en el mundo. De ellas, el 10%, 6 millones, se encuentran en lo que se denomina situación de desplazamiento prolongado. Se llama desplazamiento prolongado cuando al menos 25.000 personas refugiadas de un mismo país, buscan asilo en uno o en varios países durante un período de cinco años consecutivos.

La Unión Europea exige visados de entrada al 80% de la población no europea que hay en el mundo. Así, hoy nos encontramos con que más del 90% de las personas que demandan asilo en los países que componen la Unión no tienen más remedio que entrar de forma irregular. Tal y como hoy funcionan las cosas, es imposible que consigan un visado. ¿Podría ser de otra manera? Evidentemente que sí, pero hay que quererlo, poner los medios y dar las instrucciones necesarias. Las redes para transportar a las personas refugiadas se crean y actúan, principalmente, porque los Estados se niegan a cubrir ese espacio, porque no cumplen sus propias funciones, porque no hacen lo que desde hace mucho tiempo deberían estar haciendo. El delito se desarrolla donde el estado deja hueco, donde abandona sus funciones. Y con lágrimas de cocodrilo se lamentan de que exploten a las personas que necesitan de sus servicios, servicios que han sido previamente negados por todas las representaciones diplomáticas de los diferentes Estados de la Unión Europea. ¿No había que haber creado, desde hace ya meses, pasillos humanitarios para facilitar los desplazamientos?

El mes de abril de 2015 fallecieron más de 1.300 personas en el Mediterráneo, en su intento por llegar a las costas europeas. La situación se hacía insostenible, y la Unión Europea tenía que reaccionar (en realidad tenía que haber reaccionado hace ya mucho tiempo). Así, el 20 de abril, la Comisión presentó un plan de 10 puntos. El 23 de abril el Consejo se reunió de forma extraordinaria. El 29 de abril el Parlamento Europeo adoptó una resolución sobre las tragedias que había ocurrido y sobre las políticas que se venían aplicando. El 13 de mayo, la Comisión presentó la Agenda europea sobre las migraciones que, como es habitual, era un batiburrillo de cosas, que oscilaba entre el control de las fronteras y las garantías de los derechos de las personas migrantes. En esa Agenda se planteaba el tema de la reinstalación de 20.000 refugiados, en un plazo de 2 años, provenientes del Oriente Medio, Norte de África y Cuerno de África. También se planteaba la relocalización de 40.000 refugiados sirios y eritreos que habían llegado a Italia y Grecia, en un plazo de dos años, 2015 y 2016. Se haría con un sistema de reparto entre los estados miembros, con apoyo financiero de la U.E.

Fracaso total. Discusiones interminables, que si la Comisión no es quien para proponer un sistema de reparto, que haber que eso de que los Estados se tienen que plegar a lo que viene de la Comisión, etc, etc. Consejo extraordinario los días 25 y 26 de junio, donde quedó claro que los Estados quieren tener el control de lo que entra, y que a ellos les toca aplicar las medidas de coerción que consideren oportunas. A pesar de todo, se validó la idea de reinstalación y de recolocación, aunque sin consecuencias prácticas, sin decisiones concretas sobre lo que le tocaba a cada cual. El 21 de julio Consejo de Ministros, donde acuerdan recolocar a 32.256 y reinstalar a 22.504. Pero ya allí mismo, Reino Unido, Austria, Hungría y Dinamarca dicen más o menos que tururú que te ví. Ahora bien, en sentido contrario, países que no forman parte de la Unión, que son parte del denominado Espacio Económico Europeo, como Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, dicen que están dispuestos a participar en la reinstalación. En la práctica, en los hechos, desde entonces no se ha avanzado nada.

El 9 de septiembre se acordó añadir otras 120.000 personas a relocalizar, que se encuentran en Hungría (54.000), Grecia (50.400) e Italia (15.600). En ese nuevo reparto, a Alemania le corresponderían 31.443, a Francia 24.031, a España 14.931, a Polonia 9.287, a Holanda 7.214...Letonia 526, Luxemburgo 440, Estonia 373, Chipre 274, Malta 133. Como en otras ocasiones, Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca quedan fuera de ese reparto, pues son países que en las cuestiones de justicia e interior van a su bola. De todas formas, por esas fechas Cameron anunció que, al margen del sistema de reparto de la Unión Europea, su país acogería a 20.000 refugiados sirios en los próximos cinco años.

En el momento de escribir esta notas, 21 de septiembre, la situación sigue sin concretarse en la práctica. El miércoles 23 de septiembre se reúnen los ministros de interior, y el 24 en Consejo. No está claro que saldrá, aunque se avanza que el reparto no será obligatorio y que Hungría y otros países no van a entrar en el reparto para relocalizar. ¿Que pasará, entonces, con la previsión de relocalización de 54.000 que están en Hungría? ¿Por qué no se aplica el mecanismo de adopción de decisiones por mayoría cualificada, tal y como está previsto en los Tratados de la Unión?

10 La fachosfera se viene mostrando muy activa en todo este proceso. Obviamente, están en contra de la llegada de refugiados a Europa y de su instalación. Cuando se publicó la foto del niño de tres años muerto ahogado en la playa de Turquía, intentaron contrarrestar su efecto con una auténtica campaña de intoxicación y manipulación a nivel europeo. Publicaron fotos manipuladas, sobre todo de niños muertos a consecuencia de bombardeos, que se presentaban como de niños cristianos muertos frente a un niño muerto musulmán. Han echado mano de toda la parafernalia y argumentos complotistas que tanto les gustan (que si la posición del cuerpo del niño Aylan era sospechosa, que si el policía que le recogía parecía que tenía un aparato de fotos en la mano, que si el padre del niño tenía un salvavidas...todo ello en la más pura retórica complotista tan al uso por la fachosfera); publicaron la foto de una niña siria decapitada supuestamente por el EI, para señalar que se utilizaban dos pesos y dos medidas diferentes. En realidad, esa foto de la niña data del año 2012, y su muerte fue causada por las milicias del Gobierno de Al-Assad; otra foto de un niño muerto, proviene de Rusia, es de un niño muerto en el norte de Rusia en un infanticidio; se han utilizado fotos de muertos en Alepo, para confrontar muertos según la religión, cuando entre los muertos de Alepo hay de de todo, de todas las religiones; se ha utilizado la foto de unos niños metidos en unas cajas de barrotes, como la utilizada para quemar vivo al piloto jordano prisionero del EI, presentando a los niños como que iban a ser ejecutados, cuando en realidad era un acto de denuncia contra la guerra y, en particular, contra la violencia que se ejercía sobre la infancia; han manipulado un vídeo sobre un reparto de alimentos de la Cruz Roja, en el que supuestamente los refugiados sirios e iraquíes rechazaban los paquetes porque la comida no era hallal, cosa totalmente falsa, pues en los paquetes no había ningún alimento problemático. El rechazo fue un acto de protesta porque no les dejaban atravesar la frontera, mostraban su cabreo porque no les dejaban pasar, no por el contenido de los paquetes; han utilizado unas supuestas declaraciones de un emir de Qatar, en las que supuestamente decía que no acogían sirios porque ya tienen suficientes esclavos en el país. Más allá de lo mucho, muchísimo que se puede y debe criticar a las autoridades de Qatar, esas declaraciones son falsas, provienen de un programa paródico argelino, no son reales (He recogido estos datos de un extenso artículo publicado en la edición digital de Le Monde, titulado Migrantes: la guerra de imágenes)

Como en otros terrenos, en este también tenemos una extensa zona gris en la que se juntan las fuerzas de derecha extrema y las de los partidos de la derecha tradicional, conservadora. Con matices e intensidades diferentes, todos ellos se muestran a favor de que no vengan o de que vengan los menos posibles; de que vengan pero dando prioridad a los que profesan la religión cristiana; de distinguir “netamente” entre los que son “auténticos” refugiados de los que no; de que si tienen que venir, que se distinga claramente entre el perseguido político del que “simplemente” se escapa de las consecuencias de la guerra pues, si esta termina algún día, el que “simplemente” haya huido de la guerra pueda ser rápidamente devuelto a su país; de ojo que se nos cuelan yihadistas; de por qué tenemos que dedicar recursos para los refugiados, cuando podrían dedicarse para los muchos pobres autóctonos que están sin techo o pasando grandes penurias; de por qué no los acogen en Arabia Saudita y los emiratos del Golfo....El objetivo siempre es el mismo, crear, construir una opinión que dificulte la llegada de las personas refugiadas, distorsionando la realidad, jugando con los resortes más insolidarios de las personas, apelando a sus miedos, por irracionales que estos sean.

El 12 de septiembre se desarrollaron manifestaciones a favor y en contra de la acogida de refugiados en diferentes capitales europeas. Se hicieron manifestaciones a favor en Berlín, Hamburgo, Madrid, Copenhague y otras capitales. En contra, hubo manifestaciones en Varsovia, Bratislava (convocada por el Partido del Pueblo Nuestra Eslovaquia, de derecha extrema, y bajo el lema paremos la islamización de Europa), Praga (bajo el lema “no queremos refugiados ni islam”. en la República Checa). Las manifestaciones pro están siendo más numerosas y se han hecho en más sitios, pero conviene tener en cuenta a lo que en algunos países, sobre todo del Este de Europa, consigue movilizar la derecha extrema.

En diversos países de Europa se han hecho encuestas para conocer la opinión de la gente.

Así, en Alemania, el 66% de los encuestados por la cadena pública ZDF se mostraba a favor de la acogida, frente a un 29% en contra. En otra encuesta, también publicada el 11 de septiembre, el 61% no veía a los refugiados como una amenaza, frente a un 38% que mostraba su miedo.

En Francia, en un sondeo hecho por BFM Televisión el 9 de septiembre, el 53% se mostraba a favor del acogimiento. En otro sondeo hecho por París-Match, el 57% consideraba que los sirios son como cualquier otro migrante.

En Italia, en un sondeo hecho por el periódico La República publicado el 12 de septiembre, el 61% se mostraba favorable al acogimiento de los refugiados que desembarcan en las costas italianas, 20 puntos por encima de otro sondeo hecho por el mismo medio en junio. La República apuntaba dos hechos para ese aumento: la publicación de la foto del niño Aylan y las declaraciones del papa Francisco en el sentido de que cada parroquia acoja una familia de refugiados.

En Polonia, el 53% se muestra favorable al acogimiento, pero con condiciones. Solo el 16% se muestra favorable al acogimiento sin condiciones especiales, porque son refugiados y punto. El 37% pide que haya una financiación especial de la Unión Europea y de la ONU, y el 55% se muestra en contra de las cuotas impuestas por la Unión Europea.

En Suecia, la foto del niño Aylan ha causado un impacto enorme. A tener en cuenta que su familia, después del rechazo de Canadá, se dirigía a Suecia. Ha habido muchas manifestaciones. El 13 de septiembre una manifestación de miles de personas en Malmö, a favor del acogimiento. Un llamamiento de la televisión pública SVT ha permitido recoger más fondos que cuando el tsunami de Japón.

En Bélgica, el partido nacionalista flamenco más importante, el NVA, pide que se limiten los derechos sociales de la personas refugiadas que lleguen al país.

Los medios checos y eslovacos publicaron la foto del niño Aylan dos días después de los del resto de Europa, y en páginas interiores. En el caso de Eslovaquia, solo un periódico publicó la foto, el Dennik N, de tendencia liberal. Es el único medio que en ese país se ha manifestado favorable al acogimiento de refugiados. En el caso de Hungría, los medios han recibido la consigna de que no filmen a niños, supuestamente para protegerlos. Así, la mayoría de la población húngara ve a los refugiados como hombres jóvenes, a veces agresivos con la policía de su país. No se ha publicado la foto del niño Aylan.

Con el tema ese de acoger preferentemente sirios de religión cristiana, resumo la propuesta de Jean Claude Bourdin, hecha con humor y mucha mala leche, en la que les propone a los alcaldes de varias ciudades de Francia que han avanzado ese tipo de ideas, que pueden hacer un test en siete pasos, para ¿descubrir? quienes de entre las personas sirias refugiadas son cristianas. Los siete pasos que les propone son:

1 Que comiencen con una ceremonia en la que les ofrezcan vino y salchichón, además de recibirlos con las correspondientes pancartas de bienvenida. Así, quienes rehúsen beber el vino o comer el producto del cerdo, serán devueltos inmediatamente a Siria.

2 Como algunos pueden intentar engañar, y haciendo de tripas corazón beben y comen, se les hace un segundo test, que tendría el inconveniente de aplicarse solo a los hombres: inspección de los prepucios. El problema es que en la zona de donde provienen, también los cristianos se circuncidan, por lo que sería necesario un tercer test.

3 Como no es suficiente que sean cristianos, sino que además lo tienen que probar, se les puede pasar un cuestionario para conocer su conocimiento de los evangelios y, eventualmente, de las epístolas de San Pablo. Un cuestionario de esos que todo francés (y podríamos añadir de cualquier otro país de la Unión, incluidos los vascos, obviamente) sabe responder desde que ha hecho la primera comunión.

4 Pero aprender esas cosas de memoria no es suficiente, sino que tendrán que demostrar que las sienten de verdad. Se les pedirá que canten himnos, pues ya se sabe que el canto permite expresar las emociones. Claro que puede haber un riesgo, pues los cristianos de Oriente celebran sus misas en árabe. Es extraño eso de hablar en la misa en árabe, pero es así. Incluso puede ser más complicado, pues algunas misas las celebran en arameo, en la lengua de Cristo. Será necesario, por lo tanto, dotarse de interpretes de árabe francés y de arameo francés para asegurar que no canten cualquier cosa.

5 Hay otro problema delicado pues, en Oriente, muchas mujeres cristianas se cubren la cabeza con un pañuelo. Como en este caso no les concierne una inspección de prepucios, será necesario que se comprometan por escrito a cubrirse la cabeza solo en la misa.

6 Si los candidatos a la acogida han pasado esos test, para asegurar bien las cosas, se tendrán que comprometer a asistir a misa y a otras celebraciones cristianas en Roanne y Belfort.

7 Hay que tener en cuenta otro problema. Se sabe que el cristianismo ha pasado por muchos cismas y que hay muchas disputas teológicas graves. Esperemos que los nuevos cristianos venidos de Oriente no líen las cosas sobre la naturaleza de Cristo y de María. Pero es posible que esos cristianos pregunten cosas que tocan al corazón del evangelio, y se pregunten si un cristiano no tiene que hacer suyas las palabras del apóstol San Pablo cuando decía que “no hay judíos, ni griegos, no hay esclavos ni libres, ni hombre ni mujer...Gloria, honor y paz para quien hace las cosas bien para el judío o para el griego, pues delante de Dios todos son personas” Habrá que precisar que cuando San Pablo decía judío y griego, ahora habría que decir árabe, musulmán, ateo. Lo que retraducido sería algo así como: “Para nosotros, cristianos, no hay ni musulmanes, ni árabes, todos los que sufren opresión, son bienvenidos”. ¿Menudo lío, he, señores alcaldes?

10 Van unas cifras sobre demandantes de asilo en la Unión Europea y en los países del denominado Espacio Económico Europeo(Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein)

                     2010        2011        2012        2013         2014
Total         260.835   309.820   336.015   432.055    627.780
Bélgica        26.560     32.270     28.285     21.215     22.850
Bulgaria        1.025           890       1.385       7.145     11.080
Chequia           790           755          755          710       1.155
Dinamarca    5.100        3.985       6.075       7.230     14.715
Alemania     48.590      53.345     77.650  126.995    202.815
Estonia               35             65            75           95           155
Irlanda           1.940        1.290          955         945        1.450
Grecia          10.275        9.310       9.575      8.225        9.435
España           2.745        3.420       2.565      4.495        5.615
Francia         52.725      57.335     61.455    66.265      64.310
Croacia                                                          1.080           450
Italia             10.050      40.355     17.350    26.620      64.625
Chipre            2.875        1.770       1.635      1.255        1.745
Letonia                65           340          205         195           375
Lituania              495          525           645         400           440
Luxemburgo       785       2.155         2055      1.070        1.150
Hungría           2.105       1.695         2.155    18.900     42.775
Malta                 175       1.890         2.180      2.245       1.350
Holanda        15.100     14.600       13.100    13.095     24.535
Austria          11.060     14.455        17.450    17.520    28.065
Polonia           6.540       6.890        10.755    15.245      8.025
Portugal             160          275             295         505         445
Rumanía             885       1.720          2.510      1.495     1.545
Eslovenia            245          360            305          270        385
Eslovaquia          540          490            730          440        330
Finlandia          3.675       2.975         3.115       3.220     3.625
Suecia           31.940     29.710       43.975     54.365   81.325
Reino Unido 24.365      26.940       28.895     30.820   33.010
Islandia                45             75           120          170        170
Liechtenstein      110             75             75             95          75
Noruega       10.065        9.055        9.785       11.980   11.480
Suiza            15.565      23.880       28.640      21.460   23.770

Fuente: Eurostat

Como se ve, España es uno de los países en los que menos personas piden asilo, tanto en número absolutos como relativos, en relación con el número de habitantes. Los motivos son muchos, y uno de ellos, de los de más peso, el alto número de denegaciones que se produce en este país.

Solicitudes de silo correspondientes al segundo trimestre de 2015, abril, mayo y junio de 2015

             Abril 2015       Mayo 2015       Junio 2015
Total         63,195            71.390              94.205

Bélgica       1.625              2.095                2.895
Bulgaria      1.130              1.345                1.630
Chequia         130                 110                   105
Dinamarca     560                 880                1.090
Alemania   27.175            25.990             35.445
Estonia             30                   10                    25
Irlanda            265                 255                 335
Grecia            980              1.145               1.120
España         1.345             1.065               1.305
Francia         5.650             4.745               5.600
Croacia             15                  10                    10
Italia             4.590             5.180               5.335
Chipre             165                135                  150
Letonia              25                  35                    50
Lituania             25                  25                    10
Luxemburgo      80                  95                  105
Hungría        6.690             9.970             16.580
Malta              115                180                   120
Holanda       1.275             2.375               3.085
Austria         4.040             6.395               7.680
Polonia            750               680                  860
Portugal             80                80                     90
Rumanía           210               90                      85
Eslovenia            15               15                     15
Eslovaquia          10               25                     10
Finlandia           340             515                  770
Suecia            3.920          5.375               6.625
Reino Unido 1.960            2.575               3.075
Islandia             15                   5                    20
Liechtenstein       5                 15                    20
Noruega         580            1.225               1.145
Suiza           1.375            2.205               3.805

Fuente: Eurostat

Como se ve, Alemania es el país que más demandas de asilo recoge, seguido de Hungría y Suecia. En estos tres países (Alemania, Hungría, Suecia) se recogen más demandas que en todos los otros juntos.

Es interesante ver lo de Hungría. Es el país que peor les trata, pero en aplicación de los reglamentos comunitarios sobre asilo, y tal y como los está abordando, recoge miles de demandas. Es el segundo país de la Unión que más demandas recibe. Pero ello es así, en buena medida, por la manera como está gestionando la situación, que es un a mezcla de xenofobia, autoritarismo, pretensión de negar el derecho de asilo y aplicación de los reglamentos comunitarios.

Las peticiones de asilo que se están haciendo en Alemania son buscadas por la gente. Quieren llegar a Alemania y hacer la solicitud allí. Hungría no es un destino querido, sino un destino de tránsito que se convierte en obligatorio a pesar del grado de xenofobia y autoritarismo con el que las personas refugiadas son tratadas. Alemania quiere la mutualización del sistema de asilo, el reparto de las cargas. Hungría busca cargarse el sistema de asilo, que nadie entre en su país. Por ello refuerza todas sus fronteras exteriores, practica un racismo institucionalizado en el interior y refuerza las leyes que permitan expulsar del país y encarcelar a quienes se encuentren en él en situación irregular, que es el caso de la inmensa mayoría de los refugiados actores de esta crisis, tal y como he señalado más arriba. De ahí la paradoja de las cifras de Hungría que se pueden ver en la tabla.

Al ritmo que van en los ocho primeros meses del año, las solicitudes de asilo en Alemania se acercarán a las 400.000. (245.435 solicitudes de enero a agosto, ambos inclusive)

11 Habrá que andar con ojo con algunas propuestas que avanzan algunos políticos conservadores europeos, como el expresidente Sarkozy, que aboga, entre otras cosas, por restringir el derecho a la libre circulación de personas en el interior de la Unión Europea, o por crear una figura especial de “refugiado de guerra”, al que únicamente se le reconocería el derecho a permanecer en un país de la Unión por el tiempo que dure la guerra en su país. No queda claro en qué se distinguiría de lo actualmente se denomina protección subsidiaria, pero, cuando estas cosas se echan a rodar es, obviamente, para recortar lo que ya en este momento presenta grandes dificultades para ser respetado. Ese tipo de “ideas” presentan grandes problemas jurídicos y su aplicación práctica choca con otras normas, con las propias del asilo y las de extranjería, por ejemplo. En buena medida son como globos sonda que tienen una función más político-ideológica que de aplicación práctica, que sirven para crear estados de opinión negativos y competir con las derechas extremas en su mismo terreno. El problema es que, como ya lo hemos dicho otras veces, el hecho de que medidas de derecha extrema sean propugnadas por partidos conservadores, no las cambia de carácter. Enfangarse en esos terrenos siempre acaba favoreciendo al extremismo de derecha.

A continuación analizo el acuerdo al que han llegado en la reunión del Consejo de Europa celebrado este 23 de septiembre. Me baso en lo publicado en diversos periódicos.

El punto central del acuerdo del Consejo es de carácter económico. La Unión Europea echa mano de la chequera, y dice que aportará, como mínimo, la cantidad de 1.000 millones de Euros suplementarios para las Agencias de la ONU que ayudan a las personas refugiadas en los tres países vecinos de Siria, es decir Turquía, Líbano y Jordania. Lo principal de esa cantidad irá para el Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y para el Programa Alimentario Mundial (PAM).

El objetivo central del acuerdo del Consejo: que las personas refugiadas, principalmente las de origen sirio, no vengan a Europa. Que se queden en los países limítrofes con Siria, proporcionando un dinero para que las cosas les vayan allí algo mejor de lo que les van a ahora.

Además, se pondrían en marcha los denominados hot spots, centros de acogida y registro, que empezarían a funcionar en Grecia e Italia de aquí a finales de noviembre. Esos centros de retención de las personas, tendrían por misión: registrarlas y tomar sus huellas decadactilares. En esos centros se decidiría quienes recibirían protección internacional y quienes no. Los primeros sería relocalizados en otras partes de Europa, y los segundos serían considerados como inmigrantes irregulares. ¿Qué se haría con estos últimos? ¿se quedarían allí? ¿serían expulsados? ¿a donde? ¿cómo? No se aclara.

Ayudas para reforzar el control de las fronteras exteriores de la Unión Europea, proporcionando recursos adicionales a las agencias que ya hacen ese trabajo. Se propone crear un cuerpo europeo para controlar las fronteras exteriores, según lo avanzado por Avramopoulos, comisario de inmigración y por Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea.

Enfangados en las misma lógica de siempre

La Unión Europea sigue enfangada en una lógica muy problemática en materia de asilo. Desde hace muchos años, el objetivo principal de esa política consiste en hacer todo lo posible para mantener a distancia, que no se acerquen a Europa, a las personas que pueden solicitar protección internacional, asilo. El asilo es un derecho de las personas, reconocido en convenciones y tratados firmados por la totalidad de los países que conforman la Unión Europea, además de por la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que garantiza el derecho de no devolución, de non-refoulement. El artículo 33.1 de la Convención de Ginebra de 1951 dice que: “Ningún Estado Contratante podrá, por expulsión o devolución, poner en modo alguno a un refugiado en las fronteras de territorios donde su vida o su libertad peligre por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social, o de sus opiniones políticas” A su vez, el artículo 19.2 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea dice que: “Nadie podrá ser devuelto o extraditado a un Estado en el que corra un grave riesgo de ser sometido a la pena de muerte, a tortura o a otras penas o tratos inhumanos o degradantes”. Y el artículo 18 de la misma Carta dice que: "Se garantiza el asilo dentro del respeto a las normas de la Convención de Ginebra de 28 de julio de 1951 y del Protocolo de 31 de enero de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados y de conformidad con el Tratado constitutivo de la Unión Europea”

Los esfuerzos que hacen la Unión Europea y los Estados que la componen para que las personas que pueden solicitar asilo no se acerquen a nuestras fronteras, tienen varias consecuencias negativas muy importantes:

Una, que una buena parte de las miles de muertes producidas ante las fronteras de la Unión son uno de sus productos directos.

Dos, que facilita el surgimiento y consolidación de redes de transporte que explotan a los potenciales solicitantes de asilo, de protección internacional.

Tres, que subcontrata sistemas de retención de las personas con Estados y Gobiernos muy poco democráticos que, en muchos casos, no respetan derechos fundamentales de las personas, entre ellos el de solicitar asilo en el país de su elección. Es aberrante dejar la gestión de un derecho humano elemental en manos de alguien que positivamente se sabe que no va a respetar derechos mínimos de esas personas.

Lo que acaba de aprobar el Consejo es la enésima fórmula para hacer lo que viene intentando desde hace un montón de años: externalizar la retención de las personas y, en este caso concreto, semi externalizar el tratamiento de las demandas de asilo. Y es algo que se añade a cosas que están ya aprobadas y que van en la misma dirección, como el centro piloto multifuncional en Níger, en colaboración con la Organización Internacional de Migraciones (OMI) , el ACNUR y el gobierno de nigeria. ¿Cómo leches enmarcamos la protección del derecho de asilo con procesos como el Khartun, en el que se dialoga con Estados que son a su vez generadores de miles de refugiados, como es el caso de Eritrea, Somalia o Sudán? ¿Donde queda la protección de las personas? ¿Cómo se puede enmascarar el derecho de protección de las personas bajo unos discursos y fórmulas vacías, cargadas de cinismo? Es insoportable el cinismo del que hace gala el comisario de inmigración de la Unión Europea, Dimitris Avramopuolos, cuando en marzo de este mismo año decía que: “No tenemos que ser ingenuos. El hecho de que cooperemos con regímenes dictatoriales no significa que los legitimemos. Pero debemos cooperar allí donde hemos decidido luchar contra el contrabando y la trata de seres humanos” (Citado por Claire Rodier en “Externaliser la demande d´asile”, Plein droit, nº 105). Con razón se preguntaba Claire Rodier si, a la vista de este tipo de declaraciones, lo que pretende la Unión Europea es proteger a los perseguidos o protegerse de ellos.

Ciertamente, la unión Europea protege y se protege de las personas que son potenciales titulares de un derecho que ella misma reconoce. El problema es que el segundo término, el de protegerse de, que está en el origen de un montón de decisiones y políticas escasamente o abiertamente no democráticas, tiene un peso enorme, algo que se viene mostrando un día sí y al otro también en la crisis actual.

La guerra de Siria dura ya cuatro años, y se ha estado mirando hacia otro lado, confiando en que la ayuda económica que se le proporcionaba a Turquía sería suficiente para que la gente no se moviera, cuando había ya, desde hace mucho tiempo, múltiples síntomas de que eso no era así. Se ha despreciado a los miles de muertos del Mediterráneo, hechos que venían ocurriendo desde hace muchos meses, especialmente en el canal de Sicilia, y que procedían del Cuerno de África. La protección de la vida de las personas y de los derechos de las mismas ha estado sistemáticamente en segundo plano. Durante mucho tiempo se ninguneó al Gobierno italiano, y no se hizo caso de sus peticiones de ayuda. Cuando con sus propios medios puso en marcha la operación Mare Nostrum, con la que se demostró en la práctica que se podían salvar muchas vidas, se acabó sustituyéndola por otra, a la baja, con menos medios, por la operación Tritón, que tenía por objetivo principal el control de las fronteras y subsidiariamente salvar vidas. Ha sido deplorable el espectáculo dado por los Estados que componen, la Unión sobre la propuesta de la Comisión para recolocar y relocalizar a 60.000 refugiados. Ha sido y sigue siendo deplorable la manera como algunos Estados de la Unión han venido tratando este tema, incluido el vallado de sus fronteras. Y se ha repetido con la propuesta de relocalizar a 120.000, que ha llevado a las reuniones celebradas los días 22 y 23 de septiembre de este año. Es deprimente comprobar que la Unión Europea, supuestamente un espacio de libertad y en el que se respetan los derechos humanos, se está llenando de vallas, para que potenciales demandantes de asilo no puedan entrar.

La Unión Europea tiene muchas cosas buenas, y por ello es uno de los grandes destinos migratorios, en todas sus modalidades, que hay en el mundo actual. Pero tiene la mala manía de creerse a sí misma como mucho más virtuosa de lo que es en realidad. Esa mirada que sobre sí mismos tienen muchos de los dirigentes europeos actuales, como irreprochables caballeros del bien, en muchos casos no se corresponde con la realidad. Y este es uno de ellos, donde las miserias, los autoritarismos, los desprecios por los derechos de las personas, el no respeto a los compromisos adquiridos con la firma de Convenciones y Tratados, más se está dejando ver.

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