Discurso del Victoria Eugenia

Publicada 27 de Noviembre de 2016 09:42

Maitane
Maitane Arnoso. Presidenta de SOS Racismo Gipuzkoa

En la creciente precariedad de las sociedades occidentales, una ciudadanía acongojada por la zozobra permanente y el miedo a quedarse atrás, a perderlo todo, amenaza nuestra convivencia. Trabajos inestables, desahucios, gentes que llegan, barrios que crecen, ansiedades, inseguridades que azuzan el fantasma del miedo. Miedos que alimentan la autocracia, la intransigencia y esos Donal Trumps o Le Pens que todas las sociedades llevan dentro.

Sin embargo, junto a todo eso, emerge una ciudadanía dispuesta a no dejarse amedrentar. Siete años han transcurrido desde que en 2009 celebrásemos el primer acto de reconocimiento a esa Gipuzkoa plural y diversa que nos daba la oportunidad de construir una vecindad distinta. Una vecindad más integradora, más colorida; sin duda, más rica en su diversidad. Una Gipuzkoa más Solidaria.

Aprovechamos esta ocasión para recordar que hace ya bastantes meses, las administraciones convocaron a la sociedad a abrir sus brazos y sus casas y ayudar así en la acogida de las personas refugiadas que iban a llegar. No fueron pocas las personas que movidas por la indignación y la alarma ante tanto dolor dieron sus nombres, su dirección, una habitación. “En mi casa cabe una familia” se leyó en algunos balcones.

Ha pasado más de un año y las puertas de la Europa fortaleza donde vivimos siguen cerradas a cal y canto. Un cierre que asesina a cientos y miles de personas en el mar Mediterráneo. Ahí están, ahí siguen las habitaciones vacías, las casas esperando en silencio la llegada de mujeres, hombres, niños y niñas Y, sin embargo, esa realidad está ya aquí, en nuestras calles.

¿Saben ustedes cuántos jóvenes duermen aquí en la calle? ¿Saben cuántas personas, refugiadas de la violencia económica duermen en nuestros pueblos bajo los soportales, junto a los cajeros, en los parques o en cualquier rincón a escondidas del miedo y la lluvia?

Img 20161126 Wa0007Esos jóvenes, que huyeron de sus países siguiendo el sueño de una vida mejor, han de esperar seis meses para acceder a un piso de inserción. Medio año en el que tienen que buscarse la vida entre el invierno, el frío y un sueño convertido en pesadilla. Jóvenes a quienes nadie ve, a quienes nadie quiere ver y que afrontan un grave riesgo de exclusión.

Hoy, aquí, en este mismo teatro, están algunas de esas personas, algunos de esos jóvenes. Y como presidenta de SOS Arrazakeria Gipuzkoa, solo puedo hacer un llamamiento a las instituciones a abordar con urgencia estas situaciones en las que se tambalean los derechos humanos. Desde SOS Racismo, que trabajamos con ellos y ellas, ofrecemos toda nuestra disposición a colaborar en esta tarea.

Hemos redactado textos, elaborado tesis sobre cómo construir una sociedad inclusiva. Cómo reducir la hostilidad y cómo fortalecer la empatía entre los grupos. Nos hemos devanado los sesos en grandes elucubraciones teóricas para abordar el reto de la diversidad. Y sin embargo, la receta estaba ahí. Todo era mucho más simple. Se trataba de probar. De estar. De saborear. La receta estaba ahí. La tenía la abuela, que preparó hace dos semanas la comida para una familia que llegó hace tres años de Senegal. La tenías tú, que te esmeraste en esas empanadas chilenas que cocinaste para deleite de nuestro paladar. Estaba en ti, Doris y la tenías tú, HuiHui, que me emocionaste hace dos domingos viéndote enredar en tu diccionario chino-castellano para que el idioma no fuese obstáculo para el encuentro. La receta me la dio mi padre, que desde niña me enseñó que en nuestra mesa siempre había sitio para dos personas más. La receta la cocinaste tú que te esmeraste en preparar un postre rico para agradecer a esa familia en Hernani que abrió las puertas de su casa. Tu grupo de amigos, que se permitieron abrir la cuadrilla para gozar del sabor de lo diferente. La receta estaba ahí, en todos esos estudiantes que llamasteis a nuestra puerta y nos dijisteis: “ei, yo quiero formar parte de esta aventura de la diversidad y la convivencia”

La llave estaba en la relación: En la posibilidad de mirarnos de frente. De disfrutar con una pelota en diferentes idiomas. De simplemente estar, de escuchar. De no dejarlo pasar. De correr juntas. Atrevernos a penetrar en la intimidad de los afectos. En la calidez de esa sobremesa que se extiende en la tarde, que abriga el frío que hace fuera, en este invierno que nos ha llegado de golpe. Que congela. Y sin embargo ahí estábamos, al calor de esos otros. A veces sin saber muy bien de qué hablar, pero atreviéndose a decir. A ratos sin saber cómo seguir, pero firmes en permanecer. Observándonos y comprobando que en el fondo, todos los seres humanos somos muy normales, mucho más sencillos, mucho menos complejos, mucho más iguales en nuestras diferencias.

Hoy es un día de celebración. Somos finalistas al Premio Sociedad Civil 2016 que organiza el Comité Económico y Social Europeo y que se hará público el próximo 15 de diciembre, en un acto que tendrá lugar en Bruselas. Este es ya un reconocimiento a una buena práctica que esperemos siga ampliándose en el futuro. Pero este reconocimiento no es solo nuestro. Nosotras, desde SOS Arrazakeria Gipuzkoa, hemos trabajado convencidas de Bizilagunak y hemos procurado darle alas. Ahora, este proyecto, ya es mucho más.

En estos años, más de 1.500 familias, y 7.000 personas han descubierto el mundo que está a la vuelta de la esquina. En las próximas ediciones, quizás sea necesario pensar ya no tanto en términos de una Gipuzkoa Solidaria sino de verdad, en una Euskadi Solidaria.

La construcción, ya no es solo una cuestión de retorica y discurso, es colectiva. Sois todas vosotras y vosotros quienes hacéis esto. Mientras subís este escenario para la gran foto de familia, queremos recalcar que el éxito también ha sido posible gracias a la red de entidades e instituciones que habéis creído en el proyecto, lo habéis cogido en vuestras manos, acunado y extendido por toda la geografía vasca. Reconocemos la implicación del Gobierno Vasco, de la Diputación Foral de Gipuzkoa, del Ayuntamiento de Donostia, del Vicerrectorado de Estudiantes, Empleo y Responsabilidad Social de la UPV/EHU. Reconocemos a las decenas de entidades, de técnicos/as locales y a todas las personas particulares que habéis trabajado por multiplicar esta experiencia, llevando el sabor de la solidaridad a cada rincón de los tres territorios.

Desde SOS Racismo os agradecemos y felicitamos por estos pasos que todos y todas juntas seguimos dando día a día en la construcción de una sociedad mejor. Un país abierto y cargado con la energía de una ciudadanía acogedora y plural.


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